Baja California | 22 de Febrero de 2015

La parte abandonada del Mercado, que da hacia la vía rápida y al canal
La parte abandonada del Mercado, que da hacia la vía rápida y al canal Foto Roberto Armocida

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Daniel Acosta

Tijuana, 22 de febrero.- El Mercado de Artesanías de Tijuana que durante tres décadas se mantuvo como el más importante de la entidad, agoniza mermado por la presencia de indigentes que habitan en la canalización del río, la poca afluencia turística extranjera en la ciudad y la falta de apoyo de las autoridades.

Los comerciantes se encuentran en una constante lucha, mientras ven disminuir el valor de su patrimonio con el paso de los años, siguen buscando formas de reactivarse y actualmente planean ampararse en los tratados internacionales para preservar sus artículos, en su mayoría creados por grupos indígenas mexicanos.

De 365 locales que conforman el establecimiento sólo 100 permanecen abiertos en la actualidad; el resto se han visto forzados a cerrar definitivamente, por bajas ventas y la inseguridad.

El mercado se encuentra al final de la calle Segunda, entre las avenidas Ocampo y Negrete, casi donde termina la zona centro y justo frente a la zona conocida como “El bordo” en la canalización del río Tijuana, donde habitan los principales responsables de los robos que padecen, según afirman los comerciantes.

Acusan que en la noche se registran constantes hurtos del cableado eléctrico, alcantarillas, focos y objetos de metal; de día desaparecen artículos expuestos a la venta en los locales a pesar de que desde el último año cuentan con una malla perimetral.

Guadalupe Ayala, comerciante de figuras de yeso, tiene toda su vida en el mercado. Era niña cuando recorría sus pasillos; vivió dos reubicaciones del mercado, vio el esplendor y el declive.

Narra cómo en meses anteriores a que se instalara la malla perimetral cada mañana encontraba excremento, vómitos, jeringas, condones usados, ropa sucia, y papeles con sangre, con las que llenaba en promedio cinco bolsas de basura.

El secretario general del Sindicato de Artesanos y Trabajadores del Río Tijuana, Mario Silva, comentó a La Jornada Baja California que el cerco no ha sido pagado por completo pero ya presenta daños justo frente al canal, y los comerciantes no tiene recursos económicos para contratar sistemas de seguridad.

Aseguró que la llegada del Desayunador Salesiano del Padre Chava hace siete años acrecentó los problemas derivados del paso de indigentes por el mercado. Principalmente entre las 7 de la mañana y el mediodía, cientos de personas llegan a buscar alimentos gratuitos que les ofrece el grupo católico.

En los dos últimos años, el Desayunador ha tomado medidas para evitar confrontaciones y molestias a sus vecinos comerciantes, incluso rentaron un terreno colindante para organizar las filas y que no permanecieran en la calle, además no dejan salir a los comensales con platos y vasos para evitar que generen basura y les permiten el uso de sanitarios durante su estancia.

Locatarios del mercado dicen no estar en contra de las iniciativas que ayuden a las personas a tener una mejor condición de vida, pero al salir del desayunador deambulan por la zona, ofrecen una “mala imagen” y “espantan a los compradores”, según palabras de Alicia Peraza, quien tiene una tienda de artículos de piel.

En la segunda parte abordaremos las estrategias que están recurriendo los comerciantes para rescatar su actividad y su espacio.