méxico | 18 de Octubre de 2019

Presentación del informe "Un sentido de vida: La experiencia de búsqueda de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León 2012-2019". Foto tomada de Facebook

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Fernando Camacho Servín / La Jornada

Ciudad de México, 18 de octubre.- Para los familiares de una persona desaparecida, buscar a su ser querido implica no solo encontrar la verdad y la justicia, sino darle un nuevo sentido a su existencia, a través de la lucha por ellos mismos pero también por los familiares de otras víctimas, señalaron los autores del informe Un sentido de vida. La experiencia de búsqueda de Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León, 2012-2019.

Jorge Ruiz Reyes, investigador del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, destacó en la presentación del volumen que el propósito del trabajo no solo es presentar un panorama estadístico completo de dicho fenómeno, sino también incluir las historias de vida de las víctimas, para situarlas en una dimensión humana.

De acuerdo con el especialista, de finales de 2006 a mediados de 2018 se tiene registro de un total de 4 mil 572 casos de desaparición en Nuevo León, la mayoría de los cuales ocurrieron en los años 2011 y 2012, el periodo más fuerte de violencia en la entidad.

Del total de víctimas de este delito, abundó Ruiz, el 63 por ciento permanecen sin localizar, el 32 por ciento aparecieron con vida y el 4 por ciento lo hicieron sin vida. Asimismo, se identificó que el 66 por ciento de las personas desaparecidas son hombres y el 34 por ciento mujeres, y en ambos casos la edad promedio es de alrededor de 25 años.

El especialista de la Ibero hizo énfasis en cómo la búsqueda de los desaparecidos es un acto “resignificado” por los familiares de las víctimas, pues en el camino éstos aprenden a luchar en colectivo y no solos, y terminan convirtiendo cada acción en un acto de amor y de memoria.

Por su parte, Leticia Hidalgo Rea, madre de Roy Rivera Hidalgo -desaparecido en enero de 2011 en San Nicolás de los Garza, Nuevo León- detalló cómo logró salir del shock inicial que le provocó la ausencia de su hijo y fue conjuntándose con otros familiares de víctimas, hasta alcanzar logros importantes, como conseguir la primera exhumación hecha por ciudadanos o formar un banco independiente de ADN.

“Antes nos enfocábamos sólo en la información de fosas clandestinas, pero al transcurrir el tiempo, fuimos descubriendo que la búsqueda se ha convertido en nuestra piedra angular de vida. La búsqueda está en cada acción que realizamos, desde el autocuidado que nos permite seguir adelante y hasta el trabajo de campo, donde hemos localizado miles de restos humanos”, enfatizó.

De su lado, el representante en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Jan Jarab, subrayó que la búsqueda y la lucha de los familiares de las personas desaparecidas es uno de los fenómenos más transformadores y esperanzadores en el país, sobre todo por superar la indiferencia de grandes sectores de la sociedad.

 

 

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