cultura | 16 de Octubre de 2019

En el país, seis de cada 10 mujeres del campo viven en pobreza y sólo tienen 6.6 años de estudios. Foto www.news.un.org

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Carolina Gómez Mena / La Jornada
Tijuana, 16 de octubre.- En México 15 por ciento del total de productores rurales son mujeres y se dedican principalmente al cultivo de maíz y de frutales.

Pese a la aportación de este sector a la alimentación mundial y su papel en la resiliencia ante el cambio climático en el mundo, “enfrentan más obstáculos que los hombres para ejercer sus derechos” en México.

En el país, seis de cada 10 mujeres del campo viven en pobreza, sólo tienen 6.6 años de estudios –dos años menos que el promedio nacional– y en 2015 sólo 13 por ciento tenían cobertura de salud, expuso Nadine Gasman, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

En el acto conmemorativo del Día Internacional de la Mujer Rural, efectuado en las instalaciones de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la funcionaria expuso que ellas desempeñan “dobles y triples jornadas” y destinan 10 horas semanales más a las actividades domésticas que la población femenina de las ciudades, debido principalmente a la prevalencia de una “visión machista”.

Añadió que las mujeres del agro “dotan de 50 por ciento de los alimentos”, pero pese a que trabajan el campo, ellas no tienen derechos sobre ese bien. “De cada 10 personas con derechos sobre la tierra, menos de tres son mujeres”.

Víctor Villalobos Arámbula, titular de la Sader, reconoció el papel que desempeña este sector: “Vemos y valoramos lo que han hecho para la seguridad alimentaria, la agricultura familiar y en la preservación de la biodiversidad”.

Destacó que desde 2008 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) conmemora cada 15 de octubre a las mujeres del campo, quienes “representan un tercio de la población mundial y 43 por ciento de la mano de obra en la agricultura”. Indicó que, no obstante, enfrentan “barreras de índole estructural y normas sociales discriminatorias”. Además, son ellas quienes se quedan a cargo de las parcelas cuando los hombres migran.

Subrayó que la participación de la mujer en el agro es cada vez “más visible y reconocida, ya no sólo son jornaleras: ya son emprendedoras, gerentes de agronegocios y agrónomas”.

Diego Montenegro, representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en México, aseguró que “no existe desarrollo rural sin la participación protagónica de las mujeres”.

Presentó el libro Luchadoras: mujeres rurales en el mundo, en el que narra experiencias de este sector que se dedica al trabajo en el campo.

De acuerdo con ONU Mujeres, “las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza, y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor.

“Tampoco disfrutan de acceso equitativo a servicios públicos como la educación y la asistencia sanitaria ni a infraestructuras como el agua y saneamiento”, señaló.