méxico | 14 de Septiembre de 2019

Richard Trumka, dirigente de la AFL-CIO. Foto Yazmín Ortega Cortés / La Jornada

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Arturo Cano / La Jornada

Ciudad de México, 14 de septiembre.- Richard Trumka, dirigente de la AFL-CIO, la mayor central de trabajadores de Estados Unidos, responde primero con una sonrisa. Se le ha recordado una consigna que los sindicalistas de ese país escribían en sus pancartas de 1993: “cuatro dólares por día, de ninguna manera” (“four dollars a day, no way”), en referencia a los bajísimos salarios con los que México llegaba al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

–Eso decían entonces, ¿qué vienen a decir ahora los trabajadores de EU?

–¡Four dollars a day, no way! –dice, entre risas de varios de sus compañeros dirigentes.

El líder fue entrevistado hace unos días, después de su reunión en Palacio Nacional con el presidente Andrés Manuel López Obrador. No quiere entrar en detalles sobre la conversación con el mandatario, pues considera imprudente etiquetar el encuentro. Se queda en la cortesía que describe una cita muy productiva, en la cual “todos buscamos soluciones”.

Al día siguiente del encuentro, en la tradicional mañanera, López Obrador celebraría su reunión con Trumka, en quien reconoció a un opositor al T-MEC, la versión actualizada del TLCAN, que espera aprobación, en medio de nubarrones como la amenaza de aranceles y la guerra de EU contra China.

Trumka, dijo el presidente López Obrador, es uno de los principales opositores, pero se trata de una persona progresista, que tiene simpatías por el gobierno de México y mucho respeto hacia los mexicanos.

Los dirigentes de la AFL-CIO han dejado clara no solamente su oposición al nuevo tratado, sino también sus dudas sobre las capacidades de México para alinear sus leyes –y, sobre todo, su cumplimiento– con las exigencias del acuerdo en materia laboral.

Lo anterior, claro, sin contar con el viejo argumento de que un acuerdo comercial roba empleos en EU, debido a los bajos salarios mexicanos.

–Efectivamente –indica– nuestra preocupación ha sido que los poderes que existen en México realmente van a impedir que se realicen estos cambios –dice Trumka, acompañado siempre (excepción hecha de su reunión con la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde Luján) por el senador y líder de los mineros, Napoleón Gómez Urrutia.

–¿A qué poderes se refiere, empresas mexicanas o de EU con intereses aquí?

–Ambos. Es obvio que cualquier persona que se ha beneficiado tiene interés en mantener el statu quo, pero ya sabemos que esto es insostenible y que no lo podemos permitir. Mis compañeros mexicanos se merecen salarios dignos y la reforma les puede ayudar a lograr esos cambios, pero también se los puede impedir.