Baja California | 13 de Noviembre de 2019

Ana Elizabeth Ortega Hernández, asesinada. Foto Del Twitter de Koraina R. Ortiz

Por

Por 

Ana Lilia Ramírez

Playas de Rosarito al 13 de noviembre de 2019.- Ana Elizabeth Ortega Hernández fue asesinada, presuntamente, por su ex novio Juan Samuel “N” y la actual novia de éste, Melina “N”, el pasado 27 de octubre.

Familiares narran que Ana Elizabeth mantuvo un noviazgo que duró varios años con Juan Samuel “N” y según mensajes, él quería retomar la relación, a lo que ella se negaba.

Esto, añadieron, ocasionó conflictos con Melina “N”, actual pareja sentimental de Juan Samuel, los cuales llegaron a los golpes por lo menos en tres ocasiones, pero la familia de la víctima nunca imaginó que asesinarían a la joven de 20 años.

“Me da mucho dolor –expresó una persona de la familia– más que nada porque era un conocido de nosotros, muy cercano a la familia; un tiempo fue como familia para nosotros y saber que él fue, y tuvo algo que ver, nos duele bastante”.

Añadió que “fue su ex novio, pues, tuvo una relación de 4 o 5 años. Se integró como quien dice a la familia. Él la buscaba porque quería que regresaran”.

La audiencia de hoy

A la segunda audiencia, realizada este miércoles 13 de noviembre, en la Sala #1 del Tribunal de Justicia de Playas de Rosarito, los presuntos asesinos de la Joven, llegaron vestidos con el uniforme carcelario color naranja de la penitenciaría La Mesa de Tijuana, lugar donde enfrentan el proceso judicial.

La causa penal número 00694/2019 narra que el domingo 27 de octubre Juan Samuel “N” y Melina “N” tomaron bebidas alcohólicas y después pasaron por un primo de Melina, para ir los tres al estacionamiento de la Plaza pabellón Rosarito, a esperar a Ana Elizabeth e invitarla a “pistear” en el auto, a lo cual ella accedió.

Alrededor de las 23:30 horas, el primo de Melina "N" manejaba el auto Ford Focus, color azul marino, en la colonia Ejido Mazatlán, mientras que se encontraban sentados en la parte trasera del auto Juan Samuel “N”, Ana Elizabeth y Melina “N”.

El crimen, según un testigo

Melina “N” tuvo un enfrentamiento a golpes con Ana Elizabeth, a la altura del panteón ejidal; mientras Ana Elizabeth le gritaba que la soltara porque la lastimaba, Juan Samuel “N” la tomó con su brazo izquierdo por la cintura para inmovilizarla, y con el derecho comenzó a asfixiarla con tal fuerza que le fracturó el cuello, mientras Melina “N” colocaba cinta adhesiva color gris en su rostro, brazos y tobillos.

El conductor, al darse cuenta de la agresión frenó el vehículo, salió corriendo, asustado y dejó encendido el auto, sobre la calle José María Morelos, frente al domicilio 25-B de la colonia 17 de agosto, pero alcanzó a ver que el cuerpo de Ana Elizabeth Ortega Hernández estaba inmóvil.

El lunes 28 de octubre, localizaron el cuerpo sin vida de Ana Elizabeth, en el camino de terracería del Cañón Rosarito.

El testigo, al enterarse, acudió ante la autoridad investigadora para narrar los hechos, y luego de pruebas recabadas por la Fiscalía General, se solicitó una orden de aprehensión en contra de los presuntos asesinos.

Durante la segunda audiencia, la juez Cinthya Murillo remitió a prisión preventiva oficiosa a Juan Samuel “N” y su presunta cómplice Melina “N”, quienes enfrentarán el proceso recluidos en penal de La Mesa, en Tijuana.

La Fiscalía General de Justicia pidió ampliar al plazo máximo de 6 meses para continuar con la investigación complementaria, pues argumentaron que tomaba tiempo recibir las pruebas de genética que se solicitaron para la víctima, como restos de piel encontrados en uñas, cabellos de Ana Elizabeth, radiolocalización de celulares de los imputados, el testigo y la víctima, a lo cual la juez accedió y se determinó que la próxima audiencia será el 13 de mayo de 2020.

Al finalizar la audiencia, Fernando Vásquez Hernández, hermano de la víctima se dijo traumatizado por la forma tan cruel como le quitaron vida a la joven.

“Es muy doloroso saber –lamentó– ahora sí, realmente, cómo pasaron las cosas y no sólo tener las pruebas. Es doloroso. Mi hermana era una muchacha muy feliz, muy alegre, pues le gustaba la fiesta, pero eso no tiene que ver con que le quitaran la vida”.