mundo | 13 de Agosto de 2019

El Washington Post publicó el pasado domingo los nombres de los mil 196 muertos por ataques con arma de fuego en Estados Unidos desde hace 54 años, en un reportaje titulado Vidas Perdidas. Foto tomada de Twitter / La Jornada

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David Brooks / La Jornada
Nueva York, 13 de agosto. Donald Trump está escuchando un coro que lo llama racista a un volumen cada vez más alto; su carencia de empatía en sus visitas a las víctimas de tiroteos masivos en Dayton, Ohio, y El Paso, Texas, fue tan evidente que pocos de sus propagandistas intentaron defenderlo (algo por lo cual él mismo se quejó) y ahora ha marcado un récord al declarar un total de más de 12 mil mentiras o falsedades desde que llegó a la Casa Blanca, todo lo cual está empezando a provocar dudas entre algunas de sus filas y alimentando las posibilidades de un proceso de impeachment en su contra.
 
Desde que llegó a la Casa Blanca han sido constantes los pronósticos de que Trump había cruzado alguna línea y puesto en jaque a su presidencia (él mismo pensaba eso cuando fue informado de que Robert Mueller había sido nombrado fiscal especial). Sin embargo, a pesar de padecer una tasa de aprobación históricamente baja a lo largo de su estancia y el caos administrativo y político de su régimen, ahí permanece, y por ahora no se puede descartar su relección.
 
Sin embargo, una serie de derrotas y/o fracasos en varios frentes –que incluyen sus guerras comerciales contra China, su apuesta por derrocar gobiernos como el de Venezuela e Irán, su fracaso en cumplir con sus promesas de generar y proteger empleos industriales e inversión en infraestructura– están empezando a debilitar su imagen y el apoyo entre ciertos aliados y sectores, según encuestas recientes.
 
Al mismo tiempo, se ha generalizado la percepción de que el presidente es racista, algo que él niega y confirma constantemente. En las últimas semanas Trump atacó a cuatro representantes federales progresistas, todas no blancas, invitándolas a regresar a sus lugares de origen si tanto criticaban a este país bajo su mandato. Eso, a pesar de que tres de ellas nacieron aquí y todas son ciudadanas. Despues atacó con tonos racistas a legisladores demócratas negros de varias ciudades, sobre todo de Baltimore.
 
Durante su visita a El Paso la semana pasada para consolar a las víctimas y a la comunidad después del tiroteo masivo perpetrado por un nacionalista blanco que buscaba matar mexicanos para frenar la invasión latina de la que tanto habla el presidente y sus allegados, Trump se tomó una foto en el hospital en El Paso con un bebé de dos meses que tenía dedos fracturados debido a que sus padres se abalanzaron sobre él para protegerlo de las balas del asesino que actuaba de acuerdo con el mensaje racista del presidente. En la foto, su esposa, Melania, sostiene al ahora huérfano junto a un Trump que sonríe y saluda con el pulgar en alto (https://pbs.twimg.com/media/EBilBYYXUAElEjr.jpg:large).
 
Pocas horas antes, cientos de agentes federales de migración realizaban redadas arrestando a 680 trabajadores de procesadoras de pollo en Misisipi, dejando abandonados a decenas de niños.
 
Estas imágenes, la crueldad de algunas de sus medidas, su racismo cada vez mas evidente y su vocabulario poco cristiano empiezan a incomodar a sus propias filas. Algunos apuntan al éxodo de legisladores republicanos como señal de que algunos temen que su barco pronto se hundirá. Ex aliados y socios de Trump como Anthony Scaramucci, quien fue brevemente jefe de comunicación del presidente y donante a su campaña, expresó este lunes que no votará por su relección y que los republicanos deben considerar a otro candidato para 2020.
 
Más aún, el presidente contribuye a nutrir su oposición, advierten estrategas republicanos. En Texas, bastión del oficialismo, los latinos estarán votando como nunca antes porque, como comentó uno, "nuestras vidas realmente dependen de ello".
 
Por otro lado, se ha multiplicado los que llaman por su destitución y por primera vez una mayoría de la bancada demócrata, a pesar de la renuencia de su liderazgo, se ha pronunciado por iniciar un proceso de impeachment en la cámara baja.
 
A la vez, no se sabe si existe un límite para que un presidente pierda toda credibilidad; aun entre sus filas (el precedente fue Nixon) Trump ha hecho 12 mil 19 declaraciones falsas o engañosas en los 928 días (hasta el 5 de agosto) que ha ocupado la Casa Blanca, según el proyecto de observación del diario Washington Post, un promedio de 13 falsedades o mentiras por día. Una quinta parte de éstas son sobre migración.

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