Baja California | 30 de Octubre de 2017

El autismo no se trata de un retraso mental, sino de algunas minusvalías, desarrollo lento, limitado o desviado en los menores, por lo que el principal manejo de la condición son las terapias psicosociales. Foto IMSS

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Redacción

Tecate, 30 de octubre.- La presencia de autismo puede identificarse en los primeros tres años de vida por lo que se exhorta a que los padres para que vigilen a sus hijos y soliciten atención médica en caso de observar comportamientos inusuales, advirtió el director de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) número 39 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Tecate, Ramón Rojo López.

El funcionario explicó que el autismo es un padecimiento neurobiológico que se caracteriza por un déficit  que provoca alteraciones sumamente difusas en el proceso del desarrollo de los seres humanos, manifestado en problemas de lenguaje, conducta y socialización.

Desde el nacimiento, refirió, se pueden advertir ciertas anomalías como la falta de socialización y el desapego materno. Algunos de los principales signos del autismo son la alteración de la comunicación, la interacción social, conducta restringida y repetitiva; los niños autistas parecieran no escuchar, tienen obsesión por los objetos, muestran total desinterés en relaciones sociales y no se inquietan cuando mamá lo deja solo.

Asimismo, registran problemas para hablar, establecer vínculos emocionales y afectivos con quienes los rodean  o para ver a los ojos a quien les habla, debido a que sienten mayor atracción por los objetos que por las personas, detalló.

Señaló que las intervenciones tempranas de conducta, cognición y habla pueden ayudar a los niños con autismo a ganar habilidades de autocuidado, sociales y comunicativas a través de tratamientos de estimulación y terapias de lenguaje.

Se trabaja en mejorar su mejor calidad de vida y la integración del menor a la sociedad ya que se le dan herramientas para que aprender a controlar sus conductas de impulsividad, aislamiento, agresividad o retraimiento.

Reiteró la necesidad de que al detectar algún síntoma, los padres acudan a la Unidad de Medicina Familiar (UMF) correspondiente para recibir orientación y diagnóstico antes del primer año de vida a fin de lograr avances reales, lo que no ocurre cuando se detecta de manera tardía.

Destacó que el autismo no se trata de un retraso mental, sino de algunas minusvalías, desarrollo lento, limitado o desviado en los menores, por lo que el principal manejo de la condición son las terapias psicosociales.

Finalizó señalando que el IMSS ofrece un manejo integral de este padecimiento con un equipo multidisciplinario de especialistas o referencias a niveles de atención más elevadas, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los menores y su familia.  

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