cultura | 30 de Julio de 2018

Sobre lo que hace, se plantea que tiene muchas preguntas y no siempre las mejores respuestas; busca alejarse de los dogmas que tuvo hace años. Foto Miguel Cervantes Sahagún / especial para La Jornada Baja California

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José María Espinoza / La Jornada Baja California
Tijuana, 30 de julio.- Decir que Nicolás Pereda (Ciudad de México, 1982) es un cineasta sería correcto, pero no abarcaría la extensión de su trabajo. Este recolector de experiencias presentó por primera vez en esta ciudad una retrospectiva que incluyó su Trilogía de la Propiedad Privada, una conferencia performativa donde hace las veces de narrador en viva voz.     

Ajeno a los circuitos del cine comercial, es uno de esos entrevistados que no expresa afán por controlar la conversación. Mira el horizonte como quien tiene muchas cosas en la cabeza, para regresar  a la charla y admitir que antes de empezar a hacer cine, él no era lo que podríamos llamar un cinéfilo.

Lo que lo trajo al cine “fueron las máquinas”. Sus primeros acercamientos a la cámara fueron con el VHS, que requería de todo un proceso para editar y pasar grabaciones. Ahora, once años después de su primer largometraje ¿Dónde están sus historias?, sigue buscando experiencias para enriquecerse. 

El recuento de su quehacer cinematográfico concluyó este fin de semana en el Cine Tonalá Tijuana (con sedes también en Ciudad de México y Bogotá) y fue organizado junto con Distrital Formación, una promotora  de la cinematografía mexicana a través de eventos, proyecciones e intercambios interdisciplinarios. 

Entre los filmes de la extensa retrospectiva presentada en Tijuana estuvieron: ¿Dónde están sus historias?, Los mejores temas, Matar extraños, El Palacio, Minotauro, El Verano de Goliat y Trilogía de la Propiedad Privada, que se ha definido como una conferencia performativa, la cual requiere de su voz para ser presentada.  La suya es una filmografía de distribución limitada (Interior XIII) y requieren los esfuerzos de circuitos alternos para ser exhibida. 

Pereda tiene una Maestría en Artes en Dirección de Cine de la Universidad de York, Toronto. Ha dirigido seis largometrajes y ha recibido múltiples premios a pesar de que su ruta es la del circuito alternativo. Su trabajo explora la relación entre el documental y la ficción en el cotidiano mexicano a través de narrativas elípticas. Ha presentado sus películas en la mayoría de los principales festivales internacionales de cine como Cannes, Berlín, Venecia, Locarno y Toronto, así como en galerías o museos como el Reina Sofía en Madrid, el Museo Nacional de Arte Moderno en París, el Guggenheim y MOMA en Nueva York. 

Actualmente es el Director del Programa de Cine BFA en la Escuela de Artes Mason Gross de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey. Durante los primeros meses de 2018 y con el apoyo de PROCINE, Distrital Formación se ha encargado de promocionar la cinematografía de Pereda y de otros destacados cineastas como María Novaro – próxima directora de IMCINE-, cuya obra construye testimonio intangible de la Ciudad de México.   

Ejemplo de la forma de Pereda para aproximarse al arte y su público es el proyecto con el que clausuró su retrospectiva: Trilogía…una ficción sobre la vida y obra de CB, un artista multifacético, activista político, arqueólogo amateur y creador del Museo Minero. Sin embargo, el propio Pereda asume sin pretensión, que ejercicios similares se han hecho y se están haciendo en la escena cinematográfica actual, por lo que lo considera un ejercicio “divertido” que “no es cine” y que más bien deriva de su propia curiosidad por hacer cosas diferentes o trabajar alrededor de ejercicios que le gustan. 

Más una conferencia que una película –como lo dice el mismo Nicolás-,  disfruta de la experiencia de ver en tiempo real como las personas reaccionan a su trabajo. Trilogía… lleva consigo una teatralidad intrínseca que vuelve cada proyección una experiencia única, incluso para el director.

Una vez terminada la función tijuanense, Nicolás abrió una sesión de preguntas y respuestas que –platicó después-, le permite descubrir nuevos significados para su propio trabajo, interpretaciones diferentes, cosas valiosas que a él nunca se le habrían ocurrido. Son estas experiencias, apunta, las que lo llevan a “toparse con pared” y en ocasiones preguntarse si hay una mejor o diferente manera para desempeñar su oficio. 

A la hora de tocar el tema de la latente posibilidad para la descentralización de la cultura y el cine, Pereda considera pertinente seguir trabajando sobre el proyecto de Cinética Nacional porque “la Cineteca Nacional todavía no es la Cineteca Nacional”,  ya que hasta este momento hay ausencia de un sistema de salas de cine alternativo por todo el país que merma las posibilidades de jóvenes mexicanos para ver cine nacional e inspirarse, incluso “para decir que ellos podrían hacer mejores películas”. 

Otro punto importante, señala, es la creación de fondos para películas  pequeñas; menos películas con costos masivos y más películas pequeñas en las que la distribución sea extensa. Un mundo con menos blockbusters y con más películas de calidad aunque las vean menos personas.

Sobre lo que hace, se plantea que tiene muchas preguntas y no siempre las mejores respuestas; busca alejarse de los dogmas que tuvo hace años; no le interesa ser visto por millones de ojos ni convencer a nadie de su forma particular de ejercer el oficio; disfruta trabajar con película de 16 milímetros a pesar de la digitalización. Al final, la conversación te hace sentir lo cerca que estamos de Hollywood y tan lejos de nosotros mismos.