espectáculos | 30 de Abril de 2018

Momento de la obra brasileña Cinco minutos, en las instalaciones de Coyoacán Foto Foto Jorge Reyes

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Ana Mónica Rodríguez

Ciudad de México, 30 de abril.-Basados en una creación libre y autogestiva, los organizadores y artistas del Festival Independiente de Teatro Íntimo (Fiti) apuestan por un cruce de fronteras para generar un movimiento vivo, de resistencia y aprendizaje.

En lo anterior coincidieron los participantes de la edición 16 del Fiti Encuentro Internacional, que terminó ayer en el Taller de la Comunidad (Tadeco), Espacio Cultural Autogestivo de El Albergue del Arte, donde los creadores continúan generando redes artísticas en un país con veda electoral y poca sensibilidad cultural.

Al inmueble de Coyoacán, denominado Huellas, asistieron grupos independientes de teatro de Córdoba, Buenos Aires y Paraná, Argentina, además de Brasil, Estados Unidos y México. Sin pensarlo, el eje temático, giró en torno a las mujeres, explicó Margarita Hernández, integrante del consejo directivo de Tadeco Teatro y coordinadora del Fiti CDMX.

El festival es una extensión del que se efectúa en Mérida, Yucatán, desde hace 16 años y que de manera reciente se ha organizado en gestión conjunta con los centros de investigación escénica El Teatrito y Tadeco Teatro.

Argentina, entre los participantes

Entre las obras que se presentaron con acceso gratuito está Escorial, de Michel de Ghelderode, con dirección de Raúl Cortés, en la cual se reflexiona sobre la decadencia del poder y sus oscuras inclinaciones; es de rabiosa actualidad, explicó Amanda Quezadas, una de las actrices, junto con Ricardo Andrade Jardí y Jorge Reyes.

La puesta en escena Acteal es adaptación de la obra homónima de José Antonio Reyes Matamoros. En ella se relata el genocidio del 22 de diciembre de 1997 cometido en el municipio de Chenalhó, donde 45 personas (nueve hombres y el resto mujeres y niños) fueron asesinados. “El crudo montaje –dijo la directora, Margarita Hernández– nos lleva a no olvidar la actual realidad de la decadencia de la guerra sucia, de baja intensidad que se mantiene contra la humanidad”.

De Argentina, el Teatro del Bardo presentó Bienvenida, Casandra, de Valeria Folini y Nadia Grandón, con dirección de la primera, en la que se describe la vida acerca del azar como destino.

En La diáspora del llanto, con danza y teatro, dos mujeres (Sarah Jafee y Amanda Quezadas) reflexionan con dolor e impotencia sobre las migraciones. En el pequeño espacio teatral realizaron una ofrenda para todos los que cada día cruzan fronteras sin saber si llegarán a su objetivo, pero tienen la esperanza de un futuro más prometedor.

Del grupo argentino Célula Cype se presentó Ifigenia Trifásica, experiencia sostenida por una convergencia ficcional de relatos. Tres mujeres en contextos históricos y culturales disímiles: la enfermera, de encierro, crítica del sistema; la de raza fuerte, de río, domadora de toros, entregada en sacrificio y la salvaje, de desierto, cautiva, cautivada, emboscada por cazadores de tierras.

También se presentó el espectáculo clown Panfletarias, de Elina Martinelli y Julia Giletta. En esta obra Minina y Magnolia se interrogan sobre aquel tiempo en que aún no existían las doñas instituciones, ni las señoras clases sociales.

De Brasil, Cinco minutos, narra la historia de Manuel, preso hace 50 años, quien podría ser Manuel Fiel Filho, militante de base del Partido Comunista Brasileño, u otros Manueles que ofrecen un pasado para comunicarse con los presentes.

Tadeco Teatro en El Albergue del Arte, tiene actividades todo el año y se ubica en Alberto Zamora 32, colonia Villa Coyoacán.

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