espectáculos | 29 de Julio de 2018

La obra consta de 32 paneles; su tema es una mujer y un hombre charros Foto Arturo Campos Cedillo

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Juan Carlos G. Partida Corresponsal / La Jornada
Guadalajara, Jal. 29 de julio.- El próximo 20 de agosto, un mural de 81 metros cuadrados realizado con media tonelada de chaquira y 50 kilos de cera de Campeche, elaborado con la proverbial paciencia de los indígenas wixaritari del norte de Jalisco, romperá el récord Guinness en Guadalajara en la inauguración del Encuentro Internacional del Mariachi.

La obra consta de 32 paneles; su tema es una mujer y un hombre charros. Una vez terminado, superará con 10 metros cuadrados el mosaico de chaquira que posee el Guinness actual, montado en Nueva Orleáns, Estados Unidos, con motivos alegóricos del carnaval de esa ciudad.

Maurilio Rentería Guzmán, artista wixárika de notable trayectoria, quien ha sido becario del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes y cuyo trabajo es conocido en Europa y en varios países de América, se siente satisfecho de haber coordinado la elaboración de la obra monumental, en la que han trabajado unos 15 indígenas desde hace dos meses.

Es un tema que tiene mucho que ver con la mexicanidad; es un concepto más tapatío, más del mariachi. Si lo hubiéramos hecho con arte más de nosotros, más enfocado a la cosmovisión wixárika, nos tardaríamos más al poner los dibujos que tienen mucho que ver con la naturaleza; así no se nos hizo tan complicado ni laborioso, comenta Rentería.

Para realizar un mural de esas dimensiones con motivos wixaritari, con venados, fieras, aves, flores y peyote, se habría necesitado al menos un año.

Carlos Mateos, director del Encuentro Internacional del Mariachi, que este año cumple un cuarto de siglo y reúne grupos de todo México, así como de una docena de otros países, entre ellos, Estados Unidos, Colombia o Japón, informa que el mural será montado en Plaza Liberación, en el centro de Guadalajara, y estará expuesto durante 10 días a partir del 20 de agosto.

Será el décimo récord Guinness que se consiga en este certamen de mariachi. Para esa fecha, un certificador Guinness de Nueva York atestiguará que el mosaico cumpla los requisitos para recibir la marca; entre ellos, que los 32 paneles estén perfectamente montados y la obra se vea como un conjunto de una sola pieza en el que no exista espacio descubierto de chaquira.

Recursos para construir albergue

Después de 10 días de estar exhibido, el mural será donado a la fundación Iyari-Alba, asociación que promueve programas sociales en favor de las comunidades wixaritari a través de la difusión de su arte, la que a su vez subastará la obra para construir un albergue para niños indígenas en alguna localidad aún no decidida del municipio de Mezquitic, donde se asienta la mayor parte de la nación wixárika.

Contratado varias veces para realizar obras artísticas o piezas artesanales de ornato –una vez, por ejemplo, realizó unas 20 mil tapas de botellas de mezcal para una tequilera que luego exportó el producto a Austria–, Maurilio conoce muy bien a los wixaritari que trabajan la chaquira con quienes armó su equipo.

Un niño de cinco años, Matías Rentería, mete un alambre de 30 centímetros en un recipiente lleno de chaquira y en él ensarta las cuentas de colores, luego las pasa a su primo Yordi Sotero, quien va colocando una a una las diminutas piezas en el espacio previamente delineado por su tío Maurilio Rentería.

Anselma Sotero es esposa de Maurilio, tía de Yordi y madre de Matías. Como suele suceder con los wixaritari cuando están en la ciudad, ella y no los hombres es la única que usa su ropa tradicional.

Además de la cera de Campeche, en las orillas de cada panel se pone pegamento para que resista más; una vez terminado, se le pone encima otro pegamento, un recubrimiento para que resista el sol y la lluvia, explica la artesana sin quitar la vista de su minucioso trabajo.

En los últimos toques de la obra quedan menos de cinco paneles por terminar y por ello la mayoría de los artesanos participantes regresó a la sierra.