méxico | 29 de Junio de 2019

A escala mundial, durante 2014 y 2018 se reportaron cerca de mil 600 menores muertos o desaparecidos, un promedio de casi uno diario, no obstante, muchos casos no fueron registrados. Foto tomada de @CBPSanDiego

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Ana Langner / La Jornada
Tijuana, 29 de junio.- En los últimos cinco años la frontera entre México y Estados Unidos se ha vuelto más peligrosa para las personas en situación de movilidad, de acuerdo con un reporte de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). 

Los registros vertidos en el texto Fatal Journeys, volumen 4 (Viajes fatales) del Centro de Análisis de Datos de la OIM, muestran que desde 2014 el número de muertes en la zona fronteriza entre la Estados Unidos y la México se ha incrementado cada año hasta sumar mil 907 durante ese lustro; los decesos ocurren, en su mayoría, del lado estadunidense, con mil 664 de los casos (87 por ciento). 

A su vez, la OIM reporta que los viajes que se originan en el sur y América Central, así como la frontera entre Estados Unidos y México, son peligrosos también para los niños y niñas. De 2014 a 2018 al menos 84 menores perdieron la vida en su recorrido; un tercio de ellos sucumbió en la zona fronteriza. 

“En las últimas dos décadas, miles de personas desaparecieron y perdieron la vida mientras intentaban cruzar la frontera entre México y Estados Unidos”, se lee en el documento. 

Aquellos que no están autorizados a ingresar a Estados Unidos de manera documentada a menudo encuentran rutas alternativas, que pueden ser muy peligrosas, explica el brazo de las Naciones Unidas para las migraciones. 

Existen graves riesgos físicos y ambientales para aquellos que desean pasar a Estados Unidos sin documentos; desde el cruce del desierto de Sonora, con su calor abrasador y pocas fuentes de agua, hasta los intentos de cruzar el Río Bravo. 

Sin embargo, personas de todo el mundo, principalmente de América Central, asumen estos peligros en busca de seguridad y oportunidades de trabajo o para comunicarse con familiares en Estados Unidos. 

Los datos que tiene la OIM a través del Proyecto Migrantes Desaparecidos muestran que las muertes detectadas en la zona fronteriza ocurrieron en el contexto de personas que intentan evitar la detección y la deportación por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. 

Contratar a un contrabandista como guía puede aumentar las posibilidades de éxito, pero también puede ser costoso y peligroso, alerta la OIM. Ello toda vez que la rutas que los traficantes de personas utilizan para evitar la detección, junto con la dinámica de poder tremendamente desigual con sus clientes, pueden llevar a situaciones peligrosas. 

En el informe divulgado el viernes se detalla que, a escala mundial, durante 2014 y 2018 se reportaron cerca de mil 600 menores muertos o desaparecidos, un promedio de casi uno diario, no obstante, muchos casos no fueron registrados. 

“La falta de datos sobre las edades, características y vulnerabilidad de los niños migrantes desaparecidos genera una grave brecha en materia de protección”, dijo Frank Laczko, director del Centro de Análisis de Datos de la OIM. “Es muy difícil crear programas y políticas para protegerlos”, advirtió.

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