Baja California | 29 de Abril de 2018

La Caravana Migrante pasa al lado del muro, en Tijuana. Foto Hans-Máximo Musielik

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Antonio Heras / La Jornada

Tijuana, 29 de abril.- Cerca de 300 centroamericanos que participaron en el Viacrucis del Migrante exigieron en esta ciudad fronteriza frenar la política de miedo de Donald Trump al tiempo que en la garita de San Ysidro, California, solicitaron asilo político al gobierno de Estados Unidos por la violencia y la delincuencia que se registra en sus países de origen.

Irineo Mújica, representante de la organización Pueblos sin Fronteras, le precisó al presidente Trump que "no somos criminales, no somos terroristas, que nos dé la oportunidad de vivir sin miedo, sé que Dios le va a tocar el corazón. Gracias y vamos para adentro” de Estados Unidos.

Mario López, un salvadoreño residente en México y activista de Pueblos Sin Fronteras, dijo que la estrategia fue la petición colectiva y confió en "que los acepten a todos".

Irving, un hondureño de 30 años, advirtió que su migración es por la libertad, "no traemos ningún mensaje político ni de odio, nada tenemos que ver con polémicas entre presidentes ni reclamarle nada a Trump, solo le estamos pidiendo a la nación de Estados Unidos la posibilidad de ejercer nuestro derecho a asilo político" y dijo que la libertad, la dignidad y las vidas son mas importantes que cualquier Ley de Migración.

Alex Gálvez, abogado especialista en migración con su despacho en Los Ángeles, California, sostuvo que la administración de Donald Trump se basa en palabras, en la retórica, en prejuicios, estereotipos y emociones más que en las leyes migratorias de Estados Unidos.

Es uno de los abogados que se trasladaron a la frontera de Tijuana para capacitar y aleccionar a los centroamericanos en su entrega ante oficiales y jueces estadunidenses de migración para tramitar asilo.

Explicó que la ley señala que deben recibir a los peticionarios y determinar si los llevan a una estación migratoria o les coloquen un grillete electrónico para irse a su destino hasta que se decida sus casos.

Rechazó que el Viacrucis del Migrante esté integrado por criminales que se aprovechan de la ley en su solicitud de asilo porque no la quebrantan ni buscaron entrar de manera ilegal a Estados Unidos. En todo caso se trata de familias y personas que huyen de sus países por las amenazas de muerte directas y que su gobierno no tiene la capacidad de protegerlos si regresan.

De acuerdo al equipo de abogados tradicionalmente es bajo el porcentaje de éxito de las solicitudes de asilo cuando se carece de asesoría jurídica o son débiles los argumentos pero se trata de acudir a una corte de migración administrativa donde el juez escucha y toma su decisión.

Representantes de la organización Ángeles sin Fronteras criticaron la política racista de Donald Trump y la criminalización de los migrantes, además que puso en duda la detención de migrantes centroamericanos que pertenecían a la caravana, toda vez que realizan cientos de detenciones de inmigrantes a diario.

Durante la mañana de este domingo, 150 integrantes de la caravana que del Viacrucis del Migrante se trasladó del albergue 2000 en el centro de la ciudad a Playas de Tijuana, en la parte donde empieza América Latina, para participar en un encuentro binacional con organizaciones civiles de Estados Unidos que los asesoran para obtener asilo político por las condiciones de violencia que viven en sus lugares de origen.

Una veintena de jóvenes treparon el muro que divide a México, mientras los centroamericanos se acomodaron en la playa del Océano Pacifico en donde también se extiende mar adentro un muro de acero.

Entonaron el himno nacional de Honduras y los migrantes que treparon el cerco gritaron consignas, entre ellas “Alerta, alerta, alerta que camina la lucha del emigrante por América Latina” y "Los migrantes no solos criminales, solos trabajadores internacionales, porque nos matan, porque nos asesinan, si somos la esperanza de América Latina”.

“Manchas de rojo eran las fronteras porque ahí se mata a la clase obrera”, corearon al unísono los migrantes nativos de Honduras, El Salvador, Guatemala, Belice y Nicaragua que realizaron un trayecto de 4 mil kilómetro por territorio mexicano.

Allende la frontera, un centenar de activistas y migrantes que obtuvieron su asilo se solidarizaron con la caravana en su búsqueda de mejores condiciones de vida que les dieron la bienvenida a San Diego a través de un altavoz, mientras que agentes de la Patrulla Fronteriza los vigilaban de manera admonitoria.

La activista Lourdes Lizardi alertó sobre las medidas inhumanas del gobierno estadunidense de separar a las familias en centros de detención y advirtió que entre los migrantes se detectó un caso de hepatitis de una mujer y existe sospecha de contagio de la hija con la que viaja.

La Secretaria de Salud de Baja California también detectó en su escala en Mexicali la sospecha de siete casos de tuberculosis en adultos.

Al concluir la manifestación regresaron al albergue para recoger su equipaje y dirigirse al puerto fronterizo de San Ysidro, California, para encontrarse con su suerte en compañía de activistas y un equipo de abogados.