Baja California | 29 de Marzo de 2019

El giro no se debió tanto al número de integrantes de ese éxodo de indocumentados, sino al hecho de hacerlo de forma masiva. Foto Mireya Cuéllar / La Jornada Baja California 

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Ana Langner / La Jornada
Tijuana, 29 de marzo.- La llegada a Tijuana en noviembre de 2018 de más de 6 mil centroamericanos en la llamada Caravana Migrante representó un punto de inflexión en los flujos de personas que continuamente arriban a la frontera para intentar cruzar a Estados Unidos, destaca El Colegio de la Frontera Norte (Colef) en un informe reciente.

El giro no se debió tanto al número de integrantes de ese éxodo de indocumentados, sino al hecho de hacerlo de forma masiva, organizados y con un sentido de pertenencia a un colectivo, lo que resultó en una gran visibilidad de ese fenómeno para la población mexicana en general y tijuanense en particular.

En el texto La caravana de migrantes centroamericanos en Tijuana 2018-2019 (Segunda etapa), el Colef dio cuenta de algunos cambios experimentados por el grupo del éxodo tras el cierre del campamento habilitado en la Unidad Deportiva Benito Juárez, que estaba administrado por el gobierno municipal, y la apertura de un nuevo albergue temporal en las instalaciones de un centro de espectáculos conocido como El Barretal, a cargo de la autoridad federal.

Explica que a a partir del cambio de albergue, la caravana se dividió, principalmente, en dos grandes contingentes. El primer grupo –el más numeroso– lo integraron aquellos que aceptaron ser trasladados y hospedados en El Barretal, y el segundo por quienes rechazaron el traslado y optaron por establecerse en los alrededores del antiguo albergue, en la vía pública, y paulatinamente constituirse en el campamento Contra Viento y Marea.

Tras aplicar una segunda encuesta a integrantes de la caravana alojados en ambos campamentos, el equipo del Colef encontró que, independientemente de que originalmente el motivo principal de desplazamiento fue llegar a Estados Unidos y que algunos de ellos seguirían buscando la manera de cruzar al país vecino del norte, muchos dieron el paso de la regularización migratoria y la búsqueda de inserción laboral en México. De acuerdo con los resultados, la falta de empleo y problemas de índole económica fueron razones importantes para salir de sus países de origen, según reportó más de 50 por ciento de los encuestados.

En paralelo, 71.6 por ciento de éstos había registrado su solicitud de trabajo en la feria del empleo dispuesta por autoridades nacionales. Mientras, 72.5 por ciento ya había iniciado algún trámite migratorio y 15.7 ya trabajaba.

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