mundo | 27 de Octubre de 2018

Alista "emergencia nacional", con lo que podría modificar las leyes que ahora obligan a las autoridades a recibir solicitudes de asilo de inmigrantes que se presentan en territorio estadunidense y así negar ese derecho a los integrantes de la caminata. Foto Víctor Camacho / La Jornada

Por

Por 

David Brooks / La Jornada

Nueva York, 27 de octubre.- Donald Trump, expresando abiertamente su propósito de usar la caravana migrante centroamericana para fines electorales, contempla anunciar una serie de medidas antimigrantes en los próximos días –incluso declarar cerrada la frontera para los caravanistas centroamericanos– justo una semana antes de los comicios intermedios del 6 de noviembre, en las que está en juego el control republicano del Congreso.

Según filtraciones a los medios de información aquí, Donald Trump considera declarar el próximo martes, que la "emergencia nacional" presentada por la caravana requiere de mayor control sobre la frontera con México. Frente a ello, se están contemplando órdenes ejecutivas para negar el ingreso a los centroamericanos en la caminata que avanza por México rumbo a Estados Unidos y la reducción de asistencia exterior a los países centroamericanos para castigarlos por su falta de control de sus poblaciones, junto con el ya anunciado envío adicional de tropas militares a la frontera.

Las fuentes oficiales anónimas que aparentemente tienen instrucciones de filtrar los detalles a varios medios indican que el presidente, al declarar la caravana como "emergencia nacional", podrá modificar las leyes que ahora obligan a las autoridades a recibir solicitudes de asilo de inmigrantes que se presentan en territorio estadunidense y así negar ese derecho a los integrantes de la caminata. Algunos compararon esto con la "prohibición musulmana" que se impulsó en el primer año del gobierno de Trump.

Sin embargo, expertos y abogados indicaron que estas propuestas enfrentarían de inmediato una respuesta de defensores de derechos y libertades civiles ante los tribunales cuestionando su legalidad como también la caracterización de la caravana como "emergencia nacional".

Pero el propósito de estas medidas tiene poco que ver con su legalidad y su impacto sobre la migración en sí, y todo que ver con la coyuntura electoral en Estados Unidos. De hecho, no se espera que la caravana llegue cerca de la frontera estadunidense hasta mucho después de las elecciones del 6 de noviembre.

Trump ha afirmado que "esta es la elección de la caravana" y se ha referido a la caminata como "una bendición disfrazada" para los republicanos, ya que él ha vuelto al tema migratorio en uno de los ejes principales para esta contienda electoral. El mandatario no ha descansado de aconsejar a los candidatos de su partido a usar el tema, y no ha dejado de hablar de la caravana como una invasión de "gente mala", entre ellos "criminales" y "gente de Medio Oriente" (sin presentar ninguna prueba).

Militares al rescate
"He movilizado a las tropas", declaró Trump este viernes en un acto en la Casa Blanca para jóve­nes afroestadunidenses conservado­res y refiriéndose a la caravana subrayó "no los dejaremos entrar, deberían regresarse ahora". El secretario de Defensa Jim Mattis autorizó este viernes en principio la solicitud para el envío de entre 800 y mil tropas militares a la zona fronteriza, aunque nadie sabe –ni él– qué harían ahí por el momento. Supuestamente eso se está evaluando entre el Pentágono y el Departamento de Seguridad Interna donde están las agencias de control fronterizo y autoridades migratorias.

Por el momento, gran parte de la fuerza militar –que podría ser desplegada tan pronto como la próxima semana (evidentemente para efectos de óptica electoral)– estaría formada con especialistas en logística y transporte y otro tipo de operaciones de apoyo.

Bajo la ley federal, tropas militares no pueden ser empleadas para funciones policiacas y de seguridad pública dentro del país con ciertas excepciones de emergencia. Actualmente hay más de 2 mil tropas de la Guardia Nacional en la zona fronteriza que fueron enviadas desde abril. Los dos gobiernos anteriores –el de Obama y Bush– también enviaron tropas de la Guardia Nacional a la frontera con México en capacidad de apoyo a las fuerzas de seguridad pública encargadas de vigilar esa región.

La secretaria de Seguridad Interna, Kirstjen Nielsen, al visitar la frontera de California con México para dedicar una sección de unos 3 kilómetros del "muro" con el nombre de Trump, afirmó hoy que "todo está sobre la mesa" en torno de las medidas bajo consideración, reportó Ap.

Poco antes, Nielsen aseguró que las fuerzas de seguridad en la frontera no emplearán armas contra los migrantes, por ahora. El jueves por la noche, comentó a Fox News que "no tenemos ninguna intención por ahora de disparar contra la gente; sin embargo, sí serán detenidos". A la vez, no respondió a la pregunta sobre si las tropas podrían disparar en respuesta a fuego de armas por un caravanista, pero no titubeó en aclarar que sus oficiales de la Patrulla Fronteriza "tienen la capacidad de fuerza para defenderse".

Frank Sharry, director de America’s Voice, organización en Washington que aboga por una reforma migratoria y en defensa de los derechos de inmigrantes, declaró: "Sí, hemos llegado a eso. La jefa del Departamento de Seguridad Interna está dejando abierta la posibilidad de violencia de Estado dirigida en contra de gente inocente huyendo de la violencia y buscando la seguridad. Es inaceptable".

"Es triste e irresponsable que el presidente desplegara a la fuerza militar más fuerte del mundo contra migrantes desarmados, incluyendo mujeres y niños", comentó Kevin Appleby, director de políticas del Centro de Estudios Migratorios, al Washington Post.