diputados federales | 27 de Abril de 2019

Diputados federales durante la votación para eliminar las partidas secretas del presupuesto federal. Foto Roberto García Ortiz

Por

Por 

Roberto Garduño y Enrique Méndez / La Jornada
Ciudad de México, 27 de abril.- La Cámara de Diputados en sesión del jueves suprimió de la Constitución las partidas secretas, aunque desde el sexenio de Ernesto Zedillo se prohíben en el decreto de Presupuesto de Egresos de Egresos (PEF). 

En tribuna, Fernando Galindo (PRI) manifestó que aun cuando las partidas secretas permitían el gasto discrecional de fondos por parte de los ex presidentes, la propia cámara las ha prohibido desde hace 20 años en el PEF. 

“Lean el artículo 4º del decreto de presupuesto que votamos para 2019”, puntualizó. 

Sin embargo, el fondo de la reforma lo explicó en tribuna la diputada Claudia Domínguez (PT): “Tenemos un presidente honesto, pero en arca abierta hasta el más justo peca”.  

Existían desde la Constitución de 1917 

La Comisión de Puntos Constitucionales recordó que la figura de las partidas secretas existe desde la Constitución de 1917, que fue incorporada por los constituyentes, sin discusión y por unanimidad de 150 votos, y que por lo tanto persiste un resquicio. 

Desde entonces, se prevé en el artículo 74 constitucional: “No podrá haber otras partidas secretas, fuera de las que se consideren necesarias, con ese carácter, en el mismo presupuesto; las que emplearán los secretarios por acuerdo escrito del Presidente de la República”. 

Con la reforma, en dicho artículo se definió: “No podrá haber partidas secretas en el Presupuesto de Egresos de la Federación”. 

Pablo Gómez (Morena) sostuvo que la discrecionalidad en el manejo de las partidas secretas fue tal, que muchas veces no eran manejadas por los secretarios, sino por el presidente, y que sus montos se incrementaban coincidentemente en tiempos de elecciones. 

La partida secreta de Carlos Salinas, refirió, inició con 102 millones de dólares y la dejó en 190 millones. “Además había muchísimos otros gastos discrecionales en el ramo 23, gigantescas sumas, de más de 2 mil millones de dólares, usadas de conformidad con decisiones del presidente en turno”, dijo. 

No obstante, diputados de Morena recordaron que el último funcionario que manejó la denominada partida secreta fue Carlos Altamirano, ex director general de Administración en Los Pinos, en el sexenio zedillista.