Baja California | 27 de Marzo de 2015

Los jóvenes, adultos, hombres y mujeres, manchados por el sudor y el color rojo de las fresas que pizcaron todo el día, se forman para recibir su pago de 140 pesos. Foto Roberto Armocida

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Olga Aragón

San Quintín, 27 de marzo.- Envueltos en una densa neblina, en una noche sin luna, los jornaleros agrícolas de San Quintín recibieron con indignación la mala noticia de que la parte patronal, después de un largo día de negociaciones, seguía rechazando su petición de establecer un salario base de 200 pesos para todos los trabajadores y pagar a 20 pesos la caja de fresa pizcada a destajo.

Así amaneció, San Quintín. Con la neblina tan densa que no deja pasar un rayo de sol.

Hoy es el décimo día del paro general de labores que la madrugada del 17 de marzo iniciaron miles de trabajadores el campo para reclamar mejores sueldos y condiciones laborales. Se espera una negociación muy tensa en la mesa del diálogo que habrá de reinstalarse a las once de la mañana.

El representante del Consejo Agrícola de Baja California, Alberto Muñoz Álvarez, reiteró que la parte patronal no ha modificado su propuesta de aumentar sólo el 12 por ciento a los actuales salarios que en promedio son de 120 pesos diarios y rechaza la petición de homologar los sueldos de los jornaleros.

Sin embargo, solicitó anoche un segundo plazo para consultar a los dueños de los ranchos agrícolas de la región, a fin de dar hoy una respuesta a los jornaleros que ayer rechazaron rotundamente la propuesta patronal y disminuyeron su demanda de 300 a 200 pesos diarios como salario base.

Los voceros de la Alianza de Organizaciones Nacional, Estatal y Municipal por la Justicia Social dijeron que esa era su última propuesta. 

Advirtieron que si no hay una solución satisfactoria se plantarán frente a Palacio de Gobierno en Mexicali, y desde ahí empezarán a buscar el apoyo internacional.

El vocero de la Alianza, Justino Herrera, anunció que recurrirán directamente a los compradores de fresa en Estados Unidos para que los comerciantes y autoridades del país vecino decidan, conforme a sus leyes, si pueden seguir comprando un producto cultivado por trabajadores que viven "en condiciones infrahumanos, prácticamente de esclavitud, con patrones que pagan sueldos miserables y violentan los derechos laborales y los derechos humanos de sus trabajadores".

El subsecretario de Gobierno en Ensenada, Pablo Alejo López Núñez, pidió a los trabajadores “a título personal, a nombre del señor gobernador y en nombre del gobierno del estado”, que aprobaran el receso para que el representante de la parte patronal pudiera consensuar con los agricultores una nueva propuesta.

Los jornaleros han sido muy tolerantes y muy pacientes; desde el pasado viernes han dado mucho tiempo a la parte patronal, cada vez que así lo solicitan, pero regresan a la mesa del diálogo “con propuestas que son una burla”, señaló el líder aliancista Fidel Sánchez Gabriel.

Los dirigentes de la Alianza acusaron directamente a la parte patronal y al gobierno del estado de los daños que está causando a la economía el paro laboral, tanto a las empresas como a los trabajadores.

“Dice que los daños ascienden ya a 30 millones de pesos por pérdidas de las empresas y que el gobierno se ha gastado más de 400 mil pesos en los operativos de seguridad pública, y quieren culparnos a nosotros, los trabajadores, de esos daños. Pero les decimos rotundamente: ustedes son los únicos culpables por la insensibilidad y la cerrazón con la que responden a nuestras justas demandas”

Frente al Centro de Gobierno de San Quintín, bajo una densa neblina e iluminados por las fogatas, ayer casi a las doce de la noche miles de jornaleros que permanecían concentrados ahí durante doce horas, tras concluir la marcha de 20 kilómetros que habían iniciado a las 7:30 de la mañana en Vicente Guerrero, respaldaron la decisión de sus dirigente: ni un paso atrás, dijeron, en su demanda salarial. 

Aprobaron la estrategia de recurrir a instancias nacionales e internacionales para denunciar las violaciones a sus derechos laborales y humanos.