Baja California | 27 de Enero de 2016

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Alejandro García

Mexicali, 27 de enero.-  En el verano de 2006, el entonces presidente Felipe Calderón anunció uno de los proyectos más importantes para el sector industrial del país: el Silicon Border.

El parque industrial sería comparado con el Silicon Valley, California, donde se genera la más alta tecnología de todo el mundo, según sus palabras, que coincidieron con los promotores del proyecto.

Nunca imaginaron que el proyecto quedaría cubierto por la arena del desierto de esta zona fronteriza.

Inició durante el gobierno de Eugenio Elorduy Walther y tuvo como primer director a su entonces yerno, Octavio Garza. Contaría con naves industriales, laboratorios, unidades habitacionales y una sede de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Baja California.

La promesa era convertirlo en punta de lanza para el sector de la nanotecnología a nivel mundial, por lo que uno de los cambios que generó fue el impulso de programas educativos en diversas ramas de la tecnología, como la carrera de ingeniería en mecatrónica que empezó a impartirse en instituciones de educación superior en Mexicali.

A casi una década del anuncio de esta megaobra no hay nada de lo prometido, solo un anuncio en la autopista Mexicali-Tijuana, en un paraje desolado con vegetación desértica.

El proyecto se renombró Centinela Industrial Park bajo la dirección del empresario Eugenio Lagarde.

Los industriales de la localidad señalaron que la crisis económica de 2008 provocó la pausa en el arribo de empresas.

El 5 de junio de ese año la empresa alemana Q-Cells anunció la construcción de thin-films, paneles solares flexibles, con una inversión de 3 mil 500 millones de dólares aplicados en un periodo de entre cinco y 10 años en el Silicon Border.

Calderón Hinojosa dijo que la planta sería la mayor inversión manufacturera de ese año y la más importante en la historia de México, además de que la inversión generaría 4 mil 500 empleos directos y 13 mil indirectos, mientras que el vicepresidente de Q-cells, Leo Van Der Holst, señaló que la compañía utilizaría su planta en Mexicali como un centro de producción para todo el continente americano.

El 9 de diciembre de 2010, se dio a conocer la “mega inversión” de capital hindú-japonés con la empresa Rubenius para instalar el banco de batería NaS más grande del mundo con una inversión de 4 mil millones de dólares en siete años, según expusieron los directivos de Rubenius Llc Fze, Claus Rubenius, de NGK Insulators Japón, Shun Matsushita, y de Silicon Border, Octavio Garza.

Cinco años después, el miércoles 22 de abril de 2015, en la Feria Aeroespacial México, la empresa estadunidense Spectrum anunció el proyecto para fabricar en el Silicon Border el primer avión completo tipo jet ejecutivo hecho en México, con una inversión de 300 millones de dólares que permitirá completar el diseño, certificación y la producción de la aeronave modelo S-40, sostuvo Linden Blue, presidente de Spectrum, ante el gobernador Francisco Vega y el director general de ProMexico, Francisco González.

Los dos primeros proyectos definitivamente nunca llegaron. Del último, no hay nada concreto, solo un anuncio de la intención de la empresa estadounidense de construir el avión en Mexicali.

En palabras de Francisco Fiorentini Cañedo, gerente de los cuatro parques industriales de Mexicali (PIMSA), la crisis económica es la causante que nunca se instalarán las empresas extranjeras Q-cells y Rubenius porque nadie esperaba que la explosión de la “burbuja inmobiliaria” en Estados Unidos repercutiera en los mercados internacionales.

Sobre el proyecto de Spectrum, dijo que hasta la fecha no hay nada oficial porque la empresa solo anunció la intención de llegar a Mexicali para construir este pequeño avión, pero no ha concretado la inversión.

El principal obstáculo es que Spectrum no ha logrado la licencia por parte de la autoridad aérea de Estados Unidos para la construcción del avión.

Proyecto problemático

Un documento del Congreso del estado del 23 de febrero de 2011, señala que los problemas del Silicon Border han existido desde el inicio.

En el punto de acuerdo propuesto por la bancada del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que presidía Julio Felipe García se planteó una comisión especial para atender el incumplimiento de pago a los ejidatarios de los terrenos donde se construiría el parque industrial.

De acuerdo con la propuesta inicial, firmada el 5 de mayo de 2005, se compraría a los miembros del ejido Emiliano Zapata un total de mil 834 hectáreas a saldar un año después. En 2006, el Registro Agrario Nacional regularizó los terrenos y entregó los títulos de propiedad a los ejidatarios, pero los representantes del parque industrial dijeron carecer de recursos financieros.

El 7 de febrero de 2007 se firmó un primer convenio de Renovación y Modificación del contrato original ante la imposibilidad de pago y a finales de año otro convenio similar.

El 30 de marzo de 2009 se signó un nuevo contrato entre ejidatarios e industriales que estipulaba el pago en cinco “abonos” cada cuatro meses, aunque solo se cubrió el primero.

El 10 de mayo de 2010 se convino la reducción de la superficie original a 953 hectáreas, a pagarse de manera trimestral los 6 millones dólares. También se realizó un solo pago y nada más.