espectáculos | 26 de Noviembre de 2015

El Premio Fénix al Trabajo Crítico fue para Jorge Ayala Blanco.
El Premio Fénix al Trabajo Crítico fue para Jorge Ayala Blanco. Foto Roberto García

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Jorge Caballero, La Jornada

Ciudad de México, 26 de noviembre.- En una sosa velada, se realizó la segunda entrega de los Premios Fénix por la desorganización y la falta de prevención en la logística de la transmisión en la sala de prensa: no tuvo ni imagen ni audio los primeros 20 minutos de transmisión. “Estamos en unos premios de primer mundo con organización del tercero”, se hizo escuchar a un representante de los medios que cubrían el evento cinematográfico.

Minutos después llegó la imagen, pero sin sonido. La imagen descubrió a Juan Manuel Prado, de la Filmoteca Española, cuando recibió el premio de manos de su símil mexicana Guadalupe Ferrer de la Filmoteca de la UNAM.

Posteriormente llegó el audio, pero comenzó a llover y la parte destinada a tomar las fotografías no estaba techado, así que todos los medios se agolparon en el área techada y dificultaron la visibilidad de la ceremonia en el circuito cerrado.

Los premios seguían su curso, pero se volvió a ir la imagen y por lo consiguiente el audio, lo bueno fue que llegó más pronto, no fueron los 20 minutos de inicio.

Mientras se supo que el premio Fénix para el mejor vestuario fue para Sofía Lantán por Ixcamul y el Mejor Guión fue para la tríada formada por Daniel Villalobos, Pablo Larraín y Guillermo Calderón por la cinta chilena El club.

Al tiempo que Rubén Albarrán y León Larregui interpretaron en una versión muy libre, casi folclórica, del clásico de Nacha Pop, Lucha de gigantes, antes de su salida al escenario se entregó el premio a la película más taquillera de 2014-2015 en Hispanoamérica, que como ya se sabía recayó en la argentina Relatos salvajes.

Durante un momento en la ceremonia, la pantalla descubrió al docente Jorge Ayala Blanco, recibir su premio a sus 50 años de ejercer la crítica y él dedicó su premio a: “Mi hija Jimena”, por ahí dijo algo sobre el cine mexicano y de Ayotzinapa pero por los problemas logísticos arriba mencionados sus palabras resultaron ininteligibles.

También llegó el premio a mejor música que recibió Nasculy Linares, por El abrazo de la serpiente, el galardonado lo dedicó a “todos los indígenas de América”.

No se pudo saber el premio al mejor sonido porque en la sala de prensa paradójicamente no había sonido cuando se anunció.

En el renglón de fotografía documental el galardón fue para Katell Djian, por su trabajo en el Botón de nácar; y en el premio a fotografía ficción fue para El abrazo de la serpiente, del cinefotógrafo David Gallego.

Dejó de llover y los fotógrafos fueron devueltos a la zona destinada para la procesión de ganadores. Ya se había entregado el premio a la mejor edición que fue para Las mil y una noches volumen 1, 2 y 3. Así como el mejor diseño de arte fue conferido a Isla mínima, que recibió Pepe Domínguez.

En el premio Fénix al mejor actor fue el impresionante actor chileno Alfredo Castro por su trabajo en la cinta El club; y en su equivalente femenino el premio fue para Dolores Fonzi, por su papel en La patota.

Ya con las cosas resueltas totalmente en la sala de prensa, la pantalla transmitió el Fénix a el largometraje documental, que recayó en Últimas conversas de Eduardo Coutinho.

En la franja de mejor dirección hubo un empate: entre Pablo Larraín, por El club y Ciro Guerra por El abrazo de la serpiente.

En la categoría reina de la noche el premio a la mejor película fue para la chilena El club.

Quedó en el limbo el Fénix especial al cineasta chileno Patricio Guzmán, que en la transmisión en la sala de prensa, no se pudo ver.

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