Baja California | 26 de Julio de 2018

Por temor a asaltos y a las altas temperaturas, que rondan los 50 grados, se refugian en el albergue mientras encuentran el momento para cruzar la frontera. Foto Luis Arellano Sarmiento

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Luis Arellano Sarmiento

Mexicali, 26 de julio.- Por lo menos medio centenar de centroamericanos prefieren albergarse en el Hotel Migrante porque además de un techo donde dormir tienen dos comidas aseguradas por 30 pesos diarios.

Otras opciones son dormir en los parques públicos, expuestos al calor y el riesgo constante de la delincuencia; otra es pagar 200 pesos diarios a hoteles comerciales pero ese dinero no lo tienen, explicó Milton Josué López, originario de Siguatepeque, Honduras.

Salió de su tierra natal en marzo pasado, estuvo en varios lugares como Caborca, Sonora, pero desde hace 15 días llegó a Mexicali y se alberga en el hotel que administra Ángeles Sin Frontera y dirige Sergio Tamai Quintero.

Tiene 19 años y busca cruzar la frontera pues tiene a su padre y un hermano en Estados Unidos. En la travesía rumbo al norte fue asaltado tres veces por los mismos uniformados mexicanos.

En general dice estar agradecido con los mexicanos porque los han apoyado con comida, estancia y hasta trabajo.

Las reglas del Hotel Migrante indican que la primera semana de hospedaje es gratis contando la comida, pero a partir del octavo día deben pagar 30 pesos diarios.

Dos noches de los 15 días que ha estado en Mexicali las durmió en el parque del Mariachi; dijo que no fue asaltado porque se ha juntado con centroamericanos que se mueven en grupo y se protegen entre ellos.

Luego todo el grupo optó por albergarse en el Hotel Migrante y con el poco trabajo que han conseguido han podido pagar los 30 pesos para su estancia y comida.

Está esperando el momento justo para intentar cruzar a Estados Unidos por primera vez pues nunca ha estado en el país vecino. Milton Josué llegó solo y su sueño es estudiar y tener una vida mejor que la que tienen en Honduras.

En el Hotel Migrante hay hondureños, salvadoreños y mexicanos principalmente, también un venezolano, guatemaltecos y de otros países.

“Gracias a dios nos dieron abanicos, nos estábamos muriendo de insolación allá arriba; nos están dando suero también, nos dieron unos abanicos para refrescarnos, en la noche se duerme bien, es insoportable el calor”, dijo refiriéndose a los 48 grados centígrados y humedad superior al 50 por ciento que ha tenido Mexicali los días recientes.

También en el hotel está albergado Mario Mejía, joven originario de La Libertad, delegación de El Salvador.

Es uno de los más de 50 centroamericanos que dicen estar tranquilos en Mexicali a pesar del calor intenso.

Mario tiene tres meses en Mexicali, llegó en la más reciente caravana del migrante hasta Tijuana, pero decidió regresarse porque aquí tiene un lugar seguro donde dormir y la posibilidad de obtener trabajo.

“Aquí hay comida, hay dónde vivir aquí en vez de quedarse en la calle, porque hay otra renta que está más caro pero aquí nomás paga 30 pesos, hay rentas que uno no las puede pagar de un hotel de unos 200 varos”, aseveró el migrante salvadoreño.

Hasta el hotel ubicado en la zona centro de la ciudad, llega gente buscando peones y se los llevan a trabajar dos o tres días, también los emplean para repartir volantes en los semáforos con sueldo de 130 pesos por cuatro horas trabajadas.

“Ahorita hace un chingo de calor, han subido varios coolers allá arriba y refresca”, refiriéndose al segundo nivel del Hotel Migrante.

El migrante salvadoreño ha sido capturado cinco veces por la Patrulla Fronteriza, por lo que teme volver a cruzar a Estados Unidos porque lo dejarían encerrado varios años.