espectáculos | 26 de Mayo de 2018

Agregadoras digitales como Ditto Music, Altafonte, CD Baby y The Orchard estuvieron presentes en el inicio de la FIMPRO 2018. ortesía Cultura UdG Foto cortesía Cultura UdG

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Redacción

México, 26 de mayo. - Este segundo día de la cuarta entrega de la FIMPRO 2018 inició con la conferencia “Distribución digital en el nuevo ecosistema sonoro”, donde se contó con la participación de cuatro agregadoras digitales representadas por Ariel Etbul, de Ditto Music; Inma Grass, de Altafonte; Mario Sánchez, de CD Baby y Claudia Ochoa, de The Orchard.

Inició la charla explicando la función de las agregadoras o distribuidoras digitales de música y cómo son indispensables para que la música pueda estar en las tiendas. Estas se encargan de mediar el acceso, a las diferentes plataformas y mercados. Les ayuda a los artistas o sellos a subir su contenido y hacerlo disponible en las tiendas y plataformas. Adicional a que ayuda al músico a que pueda mirar las estadísticas e ingresos que se generen en las diferentes plataformas.

Claudia Ochoa, de The Orchard, mencionó que, para ellos, como empresa, es fundamental tener una buena comunicación con el artista, aunque trabajan con disqueras grandes, generalmente. Irma Grass, de Altafonte, inició su intervención explicando que el paradigma de la música ha cambiado completamente, pues hace unos años era necesario tener muchísimo dinero para grabar un disco. Hoy en día eso se ha facilitado, ha cambiado la forma en la que se da a conocer esta música. Antes se dependía de la radio, si esta no te programaba, no llegabas al público, ahora gracias al nuevo entorno, las redes sociales, eso cambió y es posible que los artistas tengan su propia audiencia, con la que establecen un diálogo directo.

Altafonte trabaja mucho con disqueras y también con artistas, pero es importante que, aunque lo maneje una disquera, el artista sepa y trabaje en lo que quiere comunicar. Cuando el artista tiene esto claro es cuando necesita de una agregadora que pueda ayudarlos a dar ese paso más. Por su parte, Ariel Etbul, de Ditto, enfatizó que un artista independiente debe ser el director general de su proyecto.

Lo que ha cambiado de unos años para acá es que hay más opciones para el artista independiente. Las ventajas que te ofrece una distribuidora es que puedes llegar a lugares que antes solo podías imaginar como disquera, que puedas tener más artistas, que puedas tener oportunidades de crecimiento digital en otros territorios. Las distribuidoras, aunque tienen modelo de negocios diferentes, te ayudan a llegar a lugares donde no estás.

Al respecto de las nuevas tendencias de consumo, Etbul señaló: “lo que cambia es que hay que entender como tu fan consume música, la gente ya no consume álbumes, consume tracks, las generaciones actuales consumen tracks. Cada viernes salen miles de novedades y hay que competir para estar visible todo el tiempo posible”. Opinión distinta a la de Irma Grass, pues ella asegura que “el disco todavía tiene su vida, hay otros tipos de audiencia y otro tipo de músicos que todavía pueden apreciar el trabajo que contiene un disco, eso todavía sigue teniendo sentido, aunque la tendencia sea tracks. Además, no todos los artistas son mainstream, ni necesariamente lo quieren ser, muchos se quieren dirigir a su nicho, no a la masa y puedes funcionar en el mundo de la música”.

Sumándose a la discusión, Mario Sánchez, de CD Baby, aclaró que “los músicos deben tener un concepto completo de la obra, ya que muchos piensan que hoy en día no hay que hacer un disco; de hecho, alguna vez escuché a un periodista decir que los rockeros deberían aprender de los hip-hoperos que sacan un track nuevo cada semana… pero las canciones no son videoblogs. Eso depende del artista”.

Mujeres: las periodistas que inspiran

Durante la segunda jornada de FIMPRO, las mesas de trabajo periodístico siguieron adelante con el tema “La mirada femenina”, contando con la presencia de la periodista y programadora radiofónica colombiana Luisa Piñeros, así como con la participación de Natalia Cano y Liliana Estrada, ambas de la Ciudad de México. Tras una breve semblanza profesional, la charla se enfocó en desgranar aquellas situaciones que, como mujeres, han tenido que sortear a lo largo de sus respectivas trayectorias.

El lugar común nos dice que, muy seguramente, la plática comenzaría a rondar los archisabidos temas de siempre: acoso, condiciones desfavorables en comparación con las de sus colegas hombres, disparidad de oportunidades para crecer. Sin embargo, las tres panelistas coincidieron en que, al menos en el ámbito del periodismo musical, las condiciones han cambiado mucho: hoy día, compartió Piñeros, “competir con los hombres no tiene cabida.”

No se trata de que el espacio ya haya sido ‘conquistado’ por las mujeres. Mucho menos implica que las mujeres que en él se desarrollan hayan tirado la toalla. Significa que, poco a poco, la equidad se ha convertido en el motor, pues, como señaló Natalia Cano, “el que tiene talento puede encontrar un lugar” y, aún más allá, Liliana Estrada apuntó que la competencia no tiene sentido, pues “el trabajo en equipo es lo que puede fortalecer a la industria musical y al periodismo”.

A través de sus experiencias profesionales, los asistentes, estudiantes en su mayoría, pudieron caer en cuenta de que en el ámbito para el que se están formando, goza de unas condiciones que no todos los campos tienen: la construcción de una dinámica de equidad que no tenga que ampararse en las llamadas “cuotas de género” u otras formas para promover la igualdad.

Al abrir las preguntas al público, un cuestionamiento invitó a una reflexión aún más profunda: ¿en qué consiste y qué aporta de diferente la mirada femenina dentro del periodismo musical? El monólogo se convirtió en abierto diálogo del que se obtuvieron dos ideas a todas luces atinadas: por un lado, Liliana Estrada subrayó que, en buena medida, las mujeres tienen un mayor atrevimiento que los hombres y eso les da una perspectiva mucho más arriesgada. Para Luisa Piñeros, el aporte es un poco más sutil pero igual de poderoso: las mujeres periodistas, además de informar, “inspiran al público. Esa es mi palabra de hoy: inspirar”.

Investigación y cabildeo, los ingredientes de la industria canadiense

Para nadie es un secreto que el mercado musical de Canadá ha tenido un crecimiento enorme en los últimos años. Pero, ¿cómo lo han logrado? Responder a esta interrogante fue el objetivo de la conferencia “Industria musical en Canadá”, celebrada durante nuestra segunda jornada de trabajo y en la que participaron Neil Dixon, de Canadian Music Week; Derek Andrews, de Mundial Montreal; Bruce Bradley, de Slammin Media; Jodie Ferneyhough, de CCS Right Management y Jeff Beaulieu, de Rock N Rights.

Cada uno, desde sus respetivas áreas de trabajo, han formado parte de la consolidación de la industria musical de Canadá. Y aunque todos emprenden tareas distintas para diversas organizaciones, una idea que tienen en común es que el fortalecimiento de una industria, así como el crecimiento de los artistas dentro de ella, depende de una sola cosa: investigación. Esa ha sido la clave. Por ejemplo, Neil Dixon, dio a conocer este año la primera edición de un completísimo directorio de todos los agentes involucrados en el mercado canadiense: sellos, agencias, asociaciones, etcétera. Y para ello, fue necesario poner en marcha una amplia investigación de mercado. Igual sucede con la organización de la Canadian Music Week que, por cierto, este año tuvo como foco a México.

Una opinión similar es la de Derek Andrews, de Mundial Montreal, el evento anual dedicado al world music en Canadá. Sin investigación, por ejemplo, no habrían caído en la cuenta de que el mercado canadiense “tiene oídos muy abiertos. Nos distinguimos de Estados Unidos porque ellos son una olla de fusión y nosotros un mosaico. En Canadá, el público espera que los artistas conserven su cultura y no que ésta sea asimilada.”

Al detenerse en las relaciones entre la industria canadiense y la mexicana, Bruce señaló que Slammin Media ya tiene una oficina en México, dirigida por Héctor Flores en Toluca, mientras que Jeff Beaulieu apuntó que está interesado en “llevar grandes historias de México a Canadá. Y para llegar a eso -a ser una gran historia en la música- las propuestas deben ser auténticas. La música tiene algo que toca fibras cuando es auténtica.” Por supuesto, la tensa relación entre México y EEUU fue un tema que no escapó a los ponentes, quienes aprovecharon para desmarcarse de las opiniones del mandatario estadounidense, a las que calificaron de “sumamente desagradables”.

Pero no sólo la investigación ha sido clave en el desarrollo de la industria musical de Canadá: el cabildeo y las negociaciones que sostienen con el gobierno también ha sido un factor clave, especialmente en la gestión de Trudeau. En este punto, Andrews compartió con el público que dicho cabildeo tenía la intención de “proteger a las industrias creativas de Canadá de la influencia de la industria de EEUU”, además de que buscaba incentivar la participación y financiamiento público. Sin salir del tema, Jodie Ferneyhough sentenció: “un consejo que puedo darles es la creación de una especie de ‘oficina de exportaciones musicales’, una asociación que promueva la música mexicana fuera de México”.

Marcas: más allá del patrocinio

Cada vez más, las marcas se integran de manera compleja e intensa a los ámbitos culturales. Contrario a lo que muchos piensan no solo ‘compran’ los nombres de los escenarios o foros, mandan a imprimir sus logos en los programas y montan sus stands. Las marcas, hoy más que nunca, aportan conceptos y son parte integral de las experiencias culturales. Esa es la idea general sobre la que se desarrolló la conferencia “Comunicando con música”, en la que participaron Rodrigo Casarín, de Bud Light; Hugo Díaz, de Grupo Sicario; Andrés Varnava, de Lollapalooza Chile y Alejandro Tavares, de Cosquin Rock México.

Para Rodrigo Casarín representante de Bud Light, las marcas pueden relacionarse con el ecosistema musical desde tres diferentes ámbitos: contenido, experiencia y creación. Por este motivo, la marca de cerveza género la Plataforma Bud Light Ware House, que incluye cuatro streamings a la semana con más de 200 shows, la producción de un programa de radio que se distribuye en EXA y D99, el patrocinio de festivales nacionales e internacionales, fiestas itinerantes por el país y trabajo con los artistas para ayudarlos a crear y a descubrir nuevos talentos.

Bud Light generó un ecosistema, donde seleccionan cuatro artistas, producen sus videos musicales, suenan en su radio, tocan en sus fiestas, los meten en sus festivales y así están impulsando a nuevo talento.