Baja California | 26 de Marzo de 2015

Basilia Hernández José (derecha) y Juana Morales Gaspar del Comité de Seguimiento de los Pueblos Indígenas estuvieron en el arranque de trabajos de un acueducto que beneficiará a Ensenada
Basilia Hernández José (derecha) y Juana Morales Gaspar del Comité de Seguimiento de los Pueblos Indígenas estuvieron en el arranque de trabajos de un acueducto que beneficiará a Ensenada Foto Miguel Cervantes Sahagún

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Miguel Cervantes Sahagún

Ensenada, 26 de marzo.- Algunos jornaleros agrícolas están dispuestos a recorrer largas distancias para plantear la problemática laboral que sufren en San Quintín. Hoy dos mujeres pusieron el ejemplo.

Ambas integrantes del Comité de Seguimiento de los Pueblos Indígenas, Basilia Hernández José y Juana Morales Gaspar, recorrieron más de 300 kilómetros para encontrar al gobernador Francisco Vega de Lamadrid en la frontera de los municipios de Ensenada con Playas de Rosarito.

Ambas llegaron en autobús al poblado de La Misión y recorrieron a pie la carretera y terracería hasta donde el funcionario daría a conocer el proyecto de acueducto que beneficiaría al puerto de Ensenada con 300 litros por segundo, que vendrá a solucionar la escasez de agua potable.

Ahí lo encararon para en repetidas ocasiones exigirle que preste atención personal al conflicto que se da en el campo y acuda a las reuniones de negociaciones.

Le reclamaron que la problemática de abusos, ilegalidades, injusticias, bajos salarios y amenazas se plantearon desde años atrás y concretamente hace seis fueron rechazados los llamados.

"Sin nosotros, los trabajadores de campo, ustedes no recibirían su dinero, no serían gobernantes porque nosotros trabajamos y ponemos los votos", dijo la mujer de origen Mixteco Alto, radicada en San Quintín.

"Usted ha dicho que nosotros (los indígenas) no sabemos ni planchar una corbata... pues no sabremos, pero gracias a nosotros ustedes tienen sus propiedades y usted, gracias a nosotros está recibiendo su dinero", insistió Basilia.

El reclamo desató la reacción de Vega de Lamadrid, quien negó haber dicho eso de la corbata, pero Basilia después aclaró que se refería al comentario sobre "lo bueno que es la mujer para ponerle pantunflas a sus viejos".

"Ustedes me entendieron", dijo Basilia momentos después a quienes le pidieron aclarara. "Si se refiere (negativamente) a las mujeres en general, imaginen lo que sería para las mujeres indígenas, de que no sirven para nada", replicó.

Expuso a Vega que la represión en el campo continúa. "Camionetas de policías, del Ejército y no se qué otro tipo de policías siguen a los trabajadores a los campos. Los intimidan y los amenazan. Hace unos días nos recibieron a balazos".

Cuando Vega de Lamadrid quiere intervenir pide la palabra y Basilia se la otorga, pero antes tiene que escuchar los reclamos. El gobernador no espera y la interrumpe.

"Mire señora Basilia. Ya me han platicado de usted y no crea que no sé lo que usted representa", dijo Vega. "En primer lugar, no crea que por no estar ahí personalmente en San Quintin no estoy interesado en la problemática. Ahí está el Gobierno del Estado y estoy muy al tanto de lo que ahí acontece", aclara el gobernador.

Pero Basilia no acepta e insiste en que debe estar en San Quintín escuchando personalmente las propuestas y ordenando una solución.

Llega otra mujer que se presenta como promotora del Gobierno del Estado y Vega lo toma como salida al encuentro de Basilia. La jornalera se queda inconforme y a los reporteros les afirma que se va con las manos vacías de regreso a San Quintín.

Se retira Vega de Lamadrid, sus funcionarios, técnicos y trabajadores que formaron parte de la presentación del acudeucto.

Basilia y Juana también se retiran caminando por un tramo de unos 200 metros de terracería para sentarse a la orilla de la carretera libre Rosarito a Ensenada a esperar el camión.

Una camioneta con periodistas a bordo se detiene y les ofrece un viaje de regreso. Aceptan, pues habrán de viajar más de 250 kilometros para llegar a San Quintín y rendir cuentas.