deportes | 26 de Febrero de 2018

El defensa Oswaldo Alanís (derecha) marca al delantero chileno Nicolás Castillo. Foto Víctor Camacho

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Erendira Palma Hernández

Emocionante, polémico y dramático: así fue el duelo en el que Chivas dejó escapar una trascendental victoria al empatar 1-1 con Pumas en la jornada nueve del torneo Clausura 2018. Pese a que los felinos abrieron el marcador, los rojiblancos dominaron y generaron peligro, pero el triunfo se les negó en un penal fallado al último minuto por Oswaldo Alanís, quien poco antes había conseguido la igualada también por la vía de la pena máxima.

Los auriazules no logran recuperar el brillo de las primeras jornadas y se quedaron con 15 unidades, relegados al quinto puesto. El Guadalajara sólo ganó un impulso anímico, ya que permanece en el penúltimo puesto con siete puntos y su siguiente adversario será el líder y acérrimo rival, América.

En un estadio Olímpico lleno, donde las aficiones rojiblanca y auriazul desataron una verbena, los felinos se adelantaron con gol de vestidor al minuto tres.

Pablo Barrera lanzó un disparo dentro del área que fue atajado por Rodolfo Cota, pero en el rebote apareció Nicolás Castillo para rematar frente al arco con suave toque y poner el 1-0.

El grito de ¡goya, goya! resonó en el estadio. El duelo apenas comenzaba y los de casa ya habían anotado. Sin embargo, sólo fueron ilusiones. Los Pumas se relajaron poco a poco, no supieron aprovechar la ventaja y estuvieron cerca del descalabro.

Jesús Gallardo recibió un pase en el sector izquierdo y lanzó un tiro que pegó en el poste. Matías Alustiza también remató con la cabeza, aunque el balón fue atajado por Rodolfo Cota. Fueron chispazos de peligro de los universitarios... después el juego fue de Chivas.

Isaac Brizuela y Rodolfo Pizarro fustigaron a los locales con ataques por la derecha. Ambos dispararon sin poder concretar por mala dirección.

La afición, dividida casi en misma proporción, sufría al compás de cada jugada. Los auriazules lanzaban el grito de goya y ¡dale Pumas, dale, vamos!, mientras los seguidores del Rebaño respondían al coro de ¡Chivas, Chivas!

La angustia se apoderaba de Matías Almeyda, quien hasta se quitó el saco y daba vueltas en la zona técnica.

Para el complemento, Alan Pulido se quejó de una molestia y los visitantes tuvieron que modificar su esquema para dar entrada a José Godínez y José Macías. Los cambios parecían arriesgados, pero resultaron con buen efecto, ya que mantuvieron a los Pumas contra las cuerdas.

El Guadalajara se había mostrado superior y tuvo su recompensa, aunque de manera polémica. Alejandro Arribas cometió falta dentro del área y el silbante César Ramos Palazuelos marcó la pena máxima, desatando la furia de la afición felina.

Oswaldo Alanís cobró el tiro con un disparo raso al centro para igualar los cartones al minuto 67. El graderío se dividió entre ovaciones de los rojiblancos y abucheos de los auriazules.

El tramo final fue cardiaco. Pumas no lograba atacar, pero mantenía el empate y de pronto el sufrimiento aumentó cuando Luis Quintana cometió una mano dentro del área, regalando otro penal a los tapatíos.

La afición no escondió su molestia y lanzó insultos al silbante, mientras en la cancha las cosas empeoraron para los locales al ser expulsado Alejandro Arribas por reclamos.