mundo | 25 de Agosto de 2018

Pese a un intento de él y otros republicanos por distraer la atención con el homicidio de una estadunidense por un migrante mexicano, la Casa Blanca se encuentra bajo sitio por múltiples pesquisas que nutren la especulación sobre la posibilidad -aún lejana- de su eventual destitución.  Foto tomada de @realDonaldTrump

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David Brooks / La Jornada

Nueva York, 25 de agosto.- Donald Trump concluyó tal vez su peor semana como presidente con noticias de que otros socios íntimos suyos están cooperando con fiscales federales y a pesar de un intento de él y de otros republicanos por distraer la atención pública con el homicidio de una joven estadunidense por un migrante mexicano, la Casa Blanca se encuentra bajo sitio por múltiples investigaciones que nutren la especulación sobre la posibilidad -aún lejana- de su eventual destitución.

Ayer se reveló que a Allen Weisselberg, ejecutivo encargado de las finanzas del imperio empresarial de Trump, le fue otorgada inmunidad a cambio de su cooperación en la investigación contra Michael Cohen, ex abogado personal del presidente, quien el martes pasado implicó a su ex jefe en delitos federales al violar leyes electorales.

No se sabe aún si Weisselberg está cooperando en la investigación más allá solo del caso Cohen, pero ese ejecutivo ha estado encargado de las finanzas de la organización Trump desde los 70, cuando el padre de Trump, Fred, encabezaba la empresa, y también ha estado encargado de las finanzas personales del ahora presidente. O sea, sabe todo lo que tiene que ver con los negocios y maniobras financieras de la familia desde décadas hasta hoy día. Por tanto, es potencialmente el más peligroso para Trump si decide cooperar aún más en las múltiples investigaciones federales y estatales en curso relacionadas con la corte de Trump.

El jueves anterior se divulgó que fiscales federales llegaron a un acuerdo para otorgar inmunidad a David Pecker, otro amigo y colaborador del presidente, ejecutivo en jefe de AMI, la editorial más grande de tabloides de chisme en Estados Unidos, en la pesquisa en torno a Cohen sobre los pagos durante la campaña presidencial de 2016 a dos mujeres que dicen haber tenido relaciones sexuales con Trump.

Pecker realizó el pago a cambio de los derechos exclusivos sobre la versión de los hechos de una ex modelo de Playboy, quien sostuvo una relación de meses con Trump hace una década, pero, como ha sido una de las prácticas reveladas en este escándalo, la idea era suprimir esa versión. (No ayuda, en este caso, que su apellido sea una de las variaciones de argot para pene).

El principal tabloide de la empresa, National Enquirer, guarda documentos sobre pagos a cambio de silencio de gente relacionada con Trump, como historias potencialmente dañinas que ha suprimido en una caja fuerte en sus oficinas, reveló la agencia Ap.

Todo esto después de que el martes Cohen -hasta hace poco abogado personal y operador de confianza de Trump- sacudió a la Casa Blanca al presentarse ante un tribunal para declararse culpable de ocho delitos, incluyendo los dos sobre los pagos secretos a las dos mujeres -la de Playboy, Karen McDougal, y la estrella de porno Stormy Daniels- a cambio de su silencio poco antes de los comicios de 2016, con "el propósito de influir en la elección", acción que fue realizada por instrucciones del actual presidente, acusó el legista, implicando así a su ex jefe en un delito federal.

El martes, el ex jefe de la campaña de Trump, Paul Manafort, fue declarado culpable de ocho cargos federales, en el primer juicio resultado de la investigación encabezada -y que procede- por el fiscal especial Robert Mueller.

La lista de personas cercanas al presidente que se han visto obligadas a colaborar con investigadores a cambio de condenas reducidas o a de inmunidad sigue creciendo y ahora incluye, además de Cohen, Weisselberg y Pecker, a Michael Flynn, ex asesor de seguridad nacional del presidente, al ex asesor de campaña George Papadopoulos y al ex subjefe de la campaña Rick Gates. Más aún: recientemente se reveló que el abogado de la Casa Blanca, Don McGahn, ha cooperado más extensamente de lo que se sabía con la pesquisa del fiscal especial Mueller.

Expertos señalan que los casos que tienen que ver con los asuntos personales y negocios de Trump son más peligrosos para el presidente, ya que están en manos de fiscales federales y no dependen de la indagatoria liderada por Mueller.

Todas estas pesquisas en combinación están preocupando cada vez más a los aliados de Trump, ya que continúa intensificándose el peligro legal para el presidente al tiempo que podría enfrentar un jaque político si los demócratas logran romper el control republicano del Congreso en las próximas elecciones intermedias de noviembre.

Un Trump cada vez más arrinconado hizo lo de siempre al continuar contratacando no solo a sus críticos, sino también a sus colaboradores. Ayer, contra los deseos de sus asesores, siguió su confrontación contra su procurador general, Jeff Sessions, al instarlo a que impulse investigaciones contra los contrincantes políticos del mandatario, como los Clinton, por "corrupción", y a los que se han atrevido a indagarlo, incluyendo a Mueller y al ex jefe del FBI James Comey.

Ante todo esto, lo que más desean la Casa Blanca y los republicanos es una distracción, y justo en medio de todo esto les cayó como regalo el caso del homicidio de una estudiante universitaria blanca, Mollie Tibbetts, en Iowa, y el arresto de Cristhian Rivera, un migrante mexicano y, posiblemente, indocumentado acusado del crimen.

De inmediato el presidente y sus aliados señalaron el caso como prueba de la necesidad de la mano dura contra la migración promovida por Trump desde que comenzó su campaña.

Los medios derechistas y más leales al presidente promovieron esa nota como más importante que los problemas legales y políticos del mandatario, mientras en un tuit la noche del miércoles Trump escribió que Tibbetts "ahora está permanentemente separada de su familia" (en una obvia alusión a su política universalmente condenada de separar a familias migrantes), y continuó: "una persona ingresó ilegalmente desde México y la mató. Necesitamos el muro, cambiar nuestras leyes de inmigración. Necesitamos cambiar nuestras leyes fronterizas y necesitamos que los republicanos lo hagan, porque lo demócratas no lo harán".

Sin embargo, por ahora esa y otras distracciones -por ejemplo, su decisión de ayer de suspender las pláticas con Corea del Norte- no han logrado cambiar la realidad de que esta fue tal vez la peor semana para el presidente.