Chihuahua | 24 de Junio de 2017

Cuatro minutos apenas bastaron para abrazarse entre risas y llantos y platicar lo que la vida les ha dejado en años y décadas de separación por las leyes migratorias. Foto Rubén Villalpando / La Jornada

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Rubén Villalpando, La Jornada

Ciudad Juárez, Chih., 24 de junio.- Cientos de personas procedentes de México y Estados Unidos, que son parte de al menos 300 familias separadas por estar deportados algunos integrantes, se reunieron este sábado en el cauce del Río Bravo como parte del evento Abrazos, No Muros que organizaron activistas en favor de los migrantes.

En medio del Río Bravo, entre abrazos, risas de felicidad, lágrimas y mucho que platicar en solo cuatro minutos, las familias aprovecharon el momento para disfrutarlo bajo la vigilancia de decenas de elementos de la Patrulla Fronteriza que dejaban pasar del lado mexicano luego de tomarles datos e identificarlos con apoyo de personal de la Policía Federal.

No les importó estar entre charcos y lodo para poder abrazarse. Desde las 9 de la mañana bajaban grupos de 15 familias para verse, abrasarse, besarse y dialogar apresuradamente bajo la vigilancia de agentes de la Patrulla Fronteriza que grababan a cada persona que pasó a México, para prevenir que desde este lado de la frontera cruzara alguna sin documentos a territorio estadunidense.

Del lado mexicano también había autoridades vigilando que no se registraran asaltos, pues el punto de reunión es considerado zona de riesgo por la presencia de delincuentes y pandilleros.

Los connacionales vinieron de ciudades estadunidenses como El Paso, Anthony, Denver, Houston, Dallas, Las Cruces y otras, mientras del lado mexicano llegaron familias de Ciudad Juárez, Chihuahua, Cuauhtémoc, Ciudad de México, Estado de México, Veracruz y otras más para platicar unos minutos con sus familiares y darles un abrazo.

Un efímero encuentro que apenas mitiga el dolor de estar lejos

El señor Armando Arvizu acudió desde Cuauhtémoc, Chihuahua, para ver a su esposa y cuatro hijos a quienes no veía desde hace cinco años luego de ser deportado del estado de Texas. Dijo que no ha podido superar la separación, y este programa mitiga un poco el dolor que se siente tenerlos lejos.

Una mujer identificada como Romelia vino a la frontera desde el estado de Veracruz para ver unos minutos a su hijo a quien no había visto hace más de 20 años cuando llegó a Estados Unidos sin poder arreglar su estatus migratorio.

Lorena, de edad madura, ha residido hace dos décadas en Estados Unidos y ahora tuvo oportunidad de abrazar a sus hermanos, por lo que dio gracias a Dios y a los organizadores del evento.

"Abrazos, no Muros" (#HugsNotWalls) se ha celebrado hace dos años en cuatro ocasiones con la participación de más de 250 personas de uno y otro lado de la frontera, explicó Fernando García, director ejecutivo de Border Network for Human Rights, la organización de la sociedad civil que coordina el evento con apoyo y permiso de autoridades estadunidenses.

La iniciativa reúne a personas que llegaron a Juárez desde lugares tan lejanos como Veracruz, Oaxaca, México y otras ciudades del sur del país, que fueron deportadas de los Estados Unidos y dejaron a su familia viviendo en ese país.

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