cultura | 24 de Abril de 2019

La editora de K'iintsil en La Jornada Maya, Sasil Sánchez Chan, ofreció un discurso en lengua maya ante diputados federales. Foto Fernando Eloy / La Jornada Maya

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Roberto Garduño y Enrique Méndez / La Jornada

Ciudad de México, 24 de abril.- Desde la tribuna de la Cámara de Diputados, Sasil Sánchez Chan, editora de K’iintsil, la sección en maya de La Jornada Maya, planteó la importancia de multiplicar los medios de comunicación donde “las lenguas maternas puedan existir como una vez lo hicieron antes de la Conquista”.

Para ello, dijo ante el salón de plenos del Palacio Legislativo, es importante volver verbo las obligaciones contenidas en la Constitución, en los convenios internacionales en los que México es parte, y las leyes, como forma de honrar la palabra y “para que la inteligencia no fracase”.

Esto es, planteó, hacer realidad lo que dispone la Ley General de Derechos Lingüísticos, respecto de que el Estado mexicano adoptará e instrumentará las medidas necesarias para garantizar que los medios de comunicación difundan la realidad y la diversidad lingüística y cultural de la nación mexicana.

También, la disposición contenida en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, para que los Estados adopten medidas eficaces para asegurar que los medios de información pública reflejen debidamente la diversidad cultural indígena, así como alentar a los medios de comunicación privados a reflejarlo en sus páginas.

“Es decir, medios de comunicación concebidos desde nuestra visión, que encare nuestros problemas y muestre al mundo que existen temas más complejos que la ambición empresarial”, expuso.

En ese tenor, demandó a la Cámara de Diputados tomar decisiones que tengan el respaldo legal de quienes pueden tomarlas, con objeto de contribuir a la cultura y las lenguas del país. “No deseo que mi lengua reciba solo aplausos”, dijo.

Sánchez Chan resaltó que con K’iintsil, desde hace cuatro años La Jornada Maya es el único periódico que publica información en lengua maya desde la Península de Yucatán.

Ahí “imprimimos letras con sentido histórico en él la consigna de un día especial, un día único: honramos la inteligencia y a nuestra lengua, haciéndola visible como función pedagógica”.

La editora expresó que el universo maya se conoce por sus construcciones, pero el actual es un mundo que vive a través de su idioma, pero también es una forma de resistencia para que su identidad se conserve.

“El uso de nuestras lenguas originarias permite que permanezcan indelebles en el mapa lingüístico de México, sobreviviendo a los valores sociales, al idioma y a la cultura que forman parte de esta colonización heredada desde la conquista”, refirió.

Citó que 133 idiomas en México están en el foco rojo, mientras que, según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, de las seis mil que existen en el mundo, 2 mil 500 corren peligro de desaparecer.

México se ubica en el quinto lugar con más lenguas amenazadas.

Señaló que, si durante mucho tiempo los pueblos indígenas fueron el árbol, ahora son la sombra, los troncos caídos, secos o quemados.

Y amplió que ahora son “las tierras de las que nos han despojado por las fábricas y grandes industrias; las luchas perdidas ante la fuerza de la oficialidad del Estado; los atropellos que se han ‘normalizado’…”

Además, con la desaparición de las lenguas han dejado de existir universos, poemas, estéticas, sonidos y conocimientos.

Lamentó: “Esa devastación cultural debería dolernos en lo más hondo, porque así nos van arrancando raíz de un árbol que fue plantado generaciones atrás”.

En estos días solo queda, ponderó, la palabra, que es plástica vigorosa para mantener el camino hacia nuevas formas de permanecer en el país como testimonio del universo de los pueblos y las comunidades.

“Por esa razón, la lengua maya, y todas las lenguas hermanas deben y tienen que convertirse en escritura, en un medio, en una voz impresa que deje constancia de que permanecemos como manantial, donde las próximas generaciones tendrán un punto de partida hacia nuevas formas de preservar su voz y raíz”.

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