cultura | 23 de Octubre de 2017

Che melancólico, 1964, La Habana, Cuba, fotografía de Rodrigo Moya incluida en la exposición montada en Guanajuato y en el libro bilingüe español/ inglés Rodrigo Moya: fotografía y conciencia Foto Rodrigo Moya

Por

Por 

Merry MacMasters, enviada

Guanajuato, 23 de octubre.- El fotógrafo mexicano Rodrigo Moya exhibe por vez primera una selección de las imágenes que tomó en Cuba hace 53 años, en su primer viaje a la isla, en un momento áureo del triunfo de la revolución de 1959. Sin embargo, nunca se habían visto en México.

La exposición Cuba 1964: la revolución en marcha fue abierta en la sala Manuel Doblado del Museo Regional de Guanajuato, inscrita en el amplio programa de artes visuales de la edición 45 del Festival Internacional Cervantino (FIC).

Hace algunos años Moya también presentó la muestra Tiempo tangible al aire libre y en gran formato digital y en 2014 recibió la presea FIC.

Respecto de por qué esas fotos nunca se habían visto en México, Moya explicó en una charla anterior: Por muchas razones no encontraron cabida en los periódicos dominados muchos por las tendencias anticubanas. Después, en los sexenios azules que para mí padecimos, nadie quería oír hablar de Cuba y menos exponer su vida cotidiana, sus personajes. Entonces, son fotos que me fueron quedando en el archivo durante muchos años en que me dediqué a la cuestión editorial, hasta que las descubrieron unos catalanes a quienes les gustaron mucho y me propusieron una exposición en Europa.

Ante el público que ocupó en su totalidad la sillería colocada en el patio del museo, el fotodocumentalista manifestó su tristeza porque en mi patria, con la fraternidad que hemos tenido con Cuba, las fotos jamás se hubieran exhibido aquí.

La serie de imágenes originalmente estaba pensada para hacer un libro; sin embargo, el patrocinador falleció. Moya había hecho el viaje con el caricaturista Eduardo del Río Rius y un joven escritor que murió el año siguiente. Se titularía Cuba por tres, pues mostraría un trío de visiones alrededor del mismo tema. A Rius, quien falleció el pasado agosto, le quedó material suficiente para armar el “muy sonado libro Cuba para principiantes”.

Cuando el expositor fue a Cuba, ese país acababa de ser calificado por la Organización de Naciones Unidas como una nación, la primera en América, libre de analfabetismo. Ya había mucho desarrollo en la medicina y los deportes, todo esto en medio de un bloqueo económico que continúa.

Una posible virtud de la muestra sería que “nos lleva al tiempo de la euforia, del goce de la revolución, de la adoración de los ciudadanos por sus dirigentes el Che Guevara, Raúl Castro, Armando Hart y Raúl Roa”.

Rodrigo Moya reconoce que han cambiado mucho las cosas; sin embargo, Cuba tiene una esencia tan fuerte como la nuestra: nos pueden pasar terremotos y políticas por encima y seguimos más o menos en pie.

En su calidad de fotodocumentalista y humanista interesado en el mundo social Moya nunca se preocupó por la belleza en sí misma, aunque a veces la foto en contra del autor se tutea con ésta, con el equilibrio, con algo que conmociona.

Sin duda, dijo, la fotografía para que emocione tiene que llevar la carga emocional del fotógrafo. Éste ahora es distinto: El que destaca tiene acceso a equipos costosos, son casi todos cosmopolitas, han viajado, son bilingües o trilingües. Es otra situación, entonces su emoción es diferente. Nosotros, en cambio, éramos un poco burritos, el último escalón de la estructura laboral de los periódicos.

Susan Flaherty, esposa de Moya y curadora de Cuba 1964: la revolución en marcha, dijo que la posición política de su cónyuge es muy de su corazón y esencial para ambos. Este grupo de fotografías es algo de gran importancia para mí y ha sido un gozo seleccionarlas con Rodrigo. Es una selección muy vivaz, muy real, que muestra al pueblo cubano como es.

Sondeo

¿Quién es responsable del incremento de homicidios en Tijuana y el estado?