méxico | 23 de Abril de 2018

La caravana, de más de 600 personas, arribó a Hermosillo en el lomo de La Bestia; pernoctaron a unos metros de las vías del tren de la empresa Ferromex, la cual traslada automóviles e insumos minerales a Estados Unidos.  Foto Cristina Gómez Lima / La Jornada

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Cristina Gómez Lima / La Jornada

Hermosillo, Son., 23 de abril.- La violencia en Guatemala, Honduras y El Salvador en contra de homosexuales y transexuales creció en tal forma que integrantes de esas comunidades y otras minorías se adhirieron a la caravana Viacrucis Migrante, que cruza México rumbo a Estados Unidos.

La caravana arribó la tarde del sábado a Hermosillo. Más de 600 centroamericanos que viajan en el lomo de La Bestia pernoctaron a unos metros de las vías del tren de la empresa Ferromex, la cual traslada automóviles e insumos minerales a Estados Unidos.

Huimos por la violencia y la persecución, porque en los países que conforman el Triángulo Norte, Guatemala, El Salvador y Honduras, se violenta a las chicas trans y a las personas con otras preferencias sexuales. Los derechos básicos, como poder sobrevivir, son vetados, aseguró Gemma Girón, transexual de Guatemala.

Aclaró: Huimos para vivir, no para buscar trabajo. A diferencia del resto de los indocumentados, ellas no buscan cruzar a Estados Unidos. Su destino es Tijuana, Baja California, donde se asentarán por un tiempo hasta encontrar un lugar donde se respete la diversidad sexual, “una ciudad open”.

El grupo de 25 miembros de la comunidad lésbica, gay, bisexual y transexual (LGTB) que viaja con la caravana, organizada por el activista y defensor de los migrantes Irineo Mújica, mencionó que se fueron encontrando en la marcha. Sabemos bien quiénes somos y nos apoyamos.

Varias personas transgénero omitieron su destino por temor a represalias de sus agresores, a quienes acusaron de trata, abuso sexual, violencia física, sicológica y económica. Algunas mostraron huellas de golpes y cicatrices.

Señalaron que aunque en México se ha legislado en favor de las minorías sexuales, durante su trayecto no han encontrado garantías.

“Escuchamos mucho que se ha trabajado con educación y leyes, que se abrieron albergues, centros de salud y delegaciones para nosotras, pero hemos vivido otra cosa. Nadie puede decirnos que existe un sistema de garantías para las chicas trans, porque no nos respetaron”, expresó otra integrante del grupo.

La caravana ha utilizado diversos medios de transporte para llegar a la frontera de México con Estados Unidos. El principal ha sido el ferrocarril.

Mujeres con niños y enfermos viajaron en autobús para llegar al punto de reunión: La Victoria, un ejido a 30 kilómetros de Hermosillo, donde grupos civiles instalaron comedores y albergues.

La Secretaría de Salud colocó módulos donde ofreció consulta médica y otros servicios gratuitos. El titular del ramo, Enrique Claussen Iberri, indicó en sus redes sociales que se atiende a más de 700 personas.

Los indocumentados descansaron la noche del sábado para continuar su viaje la tarde de este domingo. Les faltan 280 kilómetros para llegar a la línea fronteriza, donde la mayoría buscarán cruzar a Estados Unidos; otros buscarán un trabajo digno en México, lejos de la pobreza y de la delincuencia organizada en sus naciones.