Baja California | 23 de Marzo de 2018

La planta tendrá un costo de 10 mil millones de pesos. Foto Sidue

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Redacción

Playas de Rosarito, 23 de marzo.- Mientras a unos metros un grupo de ciudadanos inconformes se manifestaba contra la construcción de la desaladora de Rosarito por considerar que dejará una secuela de contaminación y bajo el argumento de que el recurso se venderá a Estados Unidos, el gobernador Francisco Vega sostuvo que el proyecto es indispensable para abastecer la demanda creciente y garantizar el desarrollo económico y urbano.

Ante el director de la compañía NSC Agua, Milton Rubio Díaz; el director general del Banco para el Desarrollo de América del Norte (Nadbank), Alejandro Hinojosa; funcionarios de gobierno, empresarios y representantes de la sociedad civil que apoyan el proyecto, afirmó que el proyecto -cuyo decreto fue impugnado por 11 diputados locales ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación- cumplió todos los requisitos.

La acción de inconstitucionalidad de legisladores de oposición fue contra la decisión de diputados panistas de comprometer ingresos anuales hasta el año 2053 en lugar de legislar y diseñar el Presupuesto de Egresos en cada ejercicio fiscal, además de que la convocatoria a la sesión en que se aprobó el decreto 168 -que contempla la construcción de la desaladora de Rosarito y otra en Ensenada- se hizo con 15 minutos de anticipación.

Vega de Lamadrid destacó que una vez que concluya el contrato -dentro de 37 años- la planta será propiedad de Baja California, y explicó que la construcción será con recursos de la iniciativa privada, a través de la figura de asociación público privada, y producirá 2 mil 200 litros por segundo en su primera etapa y el mismo volumen en la segunda parte, es decir que en total serán 4 mil 400 litros.

Sostuvo que la construcción no fue ocurrencia de nadie sino el resultado de estudios técnicos y científicos ante una sequía histórica y el hecho de que las fuentes de abasto son limitadas, así como el alto costo de la transportación del agua a través de 255 kilómetros del acueducto que tiene una capacidad total de 5.3 metros cúbicos por segundo, insuficientes para abastecer a cuatro municipios, que aglutinan el 75 por ciento de la población total del estado.

Vega de Lamadrid afirmó que es un proyecto "legal y transparente" y el agua se quedará en su totalidad en Baja California "nada irá al extranjero", la cual cuenta con la calidad que exigen los estándares internacionales, cuyo volumen equivale al 75 por ciento del líquido que conduce el acueducto Río Colorado, la principal fuente de abasto con que se cuenta actualmente.

En su oportunidad, el director de NSC Agua, Milton Rubio Díaz, detalló el proceso para obtener el concurso la compañía cumplió con todos los requisitos y sostuvo que el producto cuenta con "la más avanzada tecnología y estándares de calidad mundial".

Además de la planta que se ubicará en un predio del Ejido Mazatlán de Playas de Rosarito, el proyecto contará con una red de 29 kilómetros de tubería con dos puntos de entrega, uno en el tanque 3 y otro en la Planta Potabilizadora el Florido con opción de futuras conexiones a través de las cuales se enviará agua a Ensenada.

El empresario agradeció a las instancias de gobierno por el apoyo que recibió la compañía para llevar a cabo el proyecto, incluso sostuvo reconoció "el valor" que tuvo el gobernador para reconocer la falta de infraestructura y aseguró que la desalinización es la opción para resolver la demanda del recurso.