méxico | 23 de Marzo de 2017

Luis Donaldo Colosio, en gira proselitista en Cuernavaca, Morelos, el 13 de marzo de 1996. Foto Elsa Medina

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Gustavo Castillo García

En el caso Colosio las investigaciones están detenidas desde hace casi 17 años, pero el Ministerio Público Federal (MPF) conserva los documentos, fotografías, peritajes y declaraciones que permitieron sentenciar a 42 años de cárcel a Mario Aburto Martínez, el "asesino solitario" del candidato del PRI a la Presidencia de la República en 1994, por si surgiera nueva evidencia de que fue un complot o una "acción concertada".

Han pasado 24 años del atentado que costó la vida al político sonorense y socialmente no ha desaparecido la sospecha de que el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta fue ordenado desde las más altas esferas del poder.

En noviembre de 2000, el último fiscal especial del caso, Luis Raúl González Pérez, dio a conocer el informe final de la investigación al no encontrar pruebas de que el asesinato de Colosio fuera un complot político para sustituirlo como candidato o que su muerte haya sido ordenada por grupos del narcotráfico asentados en Baja California.

En la actualidad, los resultados de la investigación se mantienen intactos desde el año 2000, ya que la Procuraduría General de la República (PGR) no ha recibido nuevos indicios para reabrir la indagatoria, por lo cual mantiene el caso en "reserva" y el expediente forma parte de un archivo histórico que en 2035 concluirá su vigencia, año en que prescribirá la persecución del homicidio, señaló el fiscal Alberto Alcántara Martínez, titular de la Coordinación de Investigación en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales de la PGR.

En 2035 se definirá la situación documental de los archivos del caso y se podría ordenar su "baja definitiva", es decir, su destrucción, con base en lo estipulado en la Ley Federal de Archivos.

En esos documentos están los argumentos, pruebas y peritajes con los cuales se agotaron 22 líneas de investigación, de las cuales sólo se ha sostenido una: que el homicidio de Colosio fue obra de un asesino solitario.

El 23 de marzo de 1994, Aburto tenía 22 años y, de acuerdo con los peritajes realizados por la PGR, desde su adolescencia externó ideas reivindicativas y su molestia hacia los gobernantes; asimismo, se determinó que "es competitivo, dominante, ambivalente, con dependencia afectiva profunda, suspicaz y resentido con la autoridad".

Días antes de que cometiera el atentado, Aburto mostró a sus primos la pistola marca Taurus, calibre .38, con la que asesinó a Colosio, y les dijo "que iba a venir a Tijuana una persona muy importante, que muy pronto iba a salir en televisión y que se iba a convertir en una persona muy importante, y que no sabía si iba a salir con vida de la acción que iba a llevar a cabo, pero que dejaría a su familia mucho dinero".

A las 17:12 horas –tiempo del Pacífico–, Aburto accionó su arma. Una bala hizo blanco en la cabeza de Colosio y, según la versión oficial más confiable, una segunda ojiva percutida por Aburto penetró el tórax del candidato priísta cuando caía. Colosio fue declarado muerto en el Hospital General de Tijuana a las 19:45.

Las investigaciones realizadas por el fiscal Miguel Montes García fueron contradictorias. Primero dijo que fue "una acción concertada" y luego que se trató de un asesino solitario. La segunda fiscal especial, Olga Islas, nunca definió qué hipótesis era la correcta; el tercero, Pablo Chapa Bezanilla, señaló que hubo un segundo tirador y reabrió la línea sobre una acción concertada.

Fueron encarcelados Vicente y Rodolfo Mayoral, Tranquilino Sánchez Venegas, Othón Cortés Vázquez, Fernando de la Sota y Alejandro García Hinojosa, estos últimos formaban parte del cuerpo de seguridad de la campaña de Colosio Murrieta. Todos fueron absueltos por falta de pruebas.

El último fiscal del caso, Luis Raúl González Pérez, con base en estudios científicos, forenses, e inclusive astronómicos, realizó una investigación cuyos resultados no han sido cuestionados.

El único que sigue preso es Mario Aburto, quien purga una condena de 42 años, contra la cual no promovió ningún recurso de revisión ni ha solicitado el beneficio de la libertad anticipada.

Actualmente está recluido en el Centro Federal de Readaptación Social número 6, en Huimanguillo, Tabasco. Padece problemas de salud de tipo crónico degenerativos, refieren reportes de la Comisión Nacional de Seguridad. Aburto recuperará su libertad en 2036, un año después de que prescriba la posibilidad de encarcelar a alguien más por el homicidio de Colosio.

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