mundo | 22 de Septiembre de 2018

Adicionalmente, Pemex enfrenta un juicio ordinario mercantil en el que Oro Negro busca revertir las terminaciones de los contratos. Foto tomada de la página web de Oro Negro

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Israel Rodríguez / La Jornada

Ciudad de México, 22 de septiembre.- Inversionistas estadunidenses tenedores de bonos de la empresa Servicios Petroleros Oro Negro demandaron al gobierno mexicano en el seno del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para que Petróleos Mexicanos (Pemex) les pague daños por terminación de contratos, lo que llevó a la compañía privada a una situación de insolvencia.

Adicionalmente, Pemex enfrenta un juicio ordinario mercantil en el que Oro Negro busca revertir las terminaciones de los contratos.

Además, mediante el Capítulo 15 en Estados Unidos, Oro Negro trata de que no le sean embargados sus bienes y busca obtener acceso a los Tribunales de Bancarrota estadunidenses, con el fin de administrar activos.

Entre los inversionistas que podrían salir afectados por la eventual quiebra de Oro Negro destacan los fondos de los trabajadores mexicanos depositados en dos Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore): Sura y Afore Citibanamex, las cuales destinaron alrededor de 2 mil millones de pesos, respectivamente, para participar en los negocios de la contratista de Pemex.

Consultado al respecto, Ernesto Torres Cantú, director general de Banamex, explicó que el portafolio de inversión está diversificado y "lo que importa es el resultado total del portafolio más que cuestiones individuales, y eso es lo que nuestros clientes ven. Somos de las Afore que mejores rendimientos han otorgado en los pasados 20 años, y eso es lo que crea patrimonio para la gente".

A su vez, Carlos Noriega Curtis, presidente de la Asociación Mexicana de Afores, comentó que los trabajadores de estas dos administradoras no deben preocuparse, "porque la diversificación es la clave para asegurar que haya buenos rendimientos".

Oro Negro, empresa mexicana que comenzó operaciones en 2012, encabezada por José Antonio Cañedo White y Gonzalo Gil White, adelantándose a las oportunidades que se iban a presentar con la posterior reforma energética, fue declarada recientemente en concurso mercantil, un año después de solicitar la protección de la ley para negociar con sus acreedores.

La declaratoria fue hecha el 11 de septiembre por el juzgado segundo en materia civil con sede en Ciudad de México y reconoce inicialmente una deuda con 173 acreedores, de acuerdo con la versión pública de la sentencia.

Oro Negro arrastra desde 2015 una deuda mayor a 900 millones de dólares y ahora deberá esperar que el Instituto Federal de Especialistas en Concursos Mercantiles designe al conciliador que estará encargado de las negociaciones entre la empresa y sus acreedores.

La debacle de Oro Negro se derivó después de que se firmaron cinco contratos entre 2013 y 2015 –cuando el precio del crudo era de alrededor de 100 dólares por barri– para arrendar igual número de plataformas marinas con tarifas que se fijaron conforme a los estándares internacionales, tomando como referencia el índice Clarkson research, drilling rig monthly.

Sin embargo, en 2015 se presentó un ajuste presupuestal tras la caída del precio del petróleo a 40 dólares por barril. En ese año, el consejo de administración de Pemex ordenó un recorte de 62 mil millones de pesos, y como parte del ajuste se instruyó a renegociar todas las tarifas con las empresas de plataformas.

Todas las empresas aceptaron las nuevas tarifas, y en el caso de Oro Negro se acordó un nuevo precio: 130 mil dólares diarios por plataforma y una ampliación de los contratos 365 días naturales adicionales.

Más adelante se presentó un segundo ajuste presupuestal, ante una nueva caída en el precio del crudo, que lo llevó a niveles de 25 dólares el barril. Así, el 26 de febrero de 2016 el consejo de administración autorizó un nuevo ajuste presupuestal, ahora por 100 mil millones de pesos. Se ordenó un nuevo ajuste a las tarifas con las empresas que arrendan plataformas a Pemex. Todas las compañías las aceptaron. En el caso de Oro Negro, se acordó la tarifa reducida de 116 mil 300 dólares diarios.

Posteriormente se efectuó otro ajuste presupuestal como impacto de los recortes previos. El primero de marzo de 2017, el consejo de administración autorizó negociar los contratos. Todas las empresas aceptaron las nuevas propuestas, excepto Oro Negro.

En 2017, Pemex intentó llegar a un acuerdo con Oro Negro. Después de más de cinco reuniones, el 14 de julio de 2017 rechazó la propuesta. Sin embargo, el 11 de agosto aceptó el planteamiento. El 20 de septiembre de ese año Pemex envió los convenios modificatorios para su firma, pero dada la omisión de firmar los acuerdos, el 3 de octubre Pemex notificó la terminación de los contratos.

En su momento, Oro Negro afirmó que fue Pemex la que puso en riesgo el ahorro de los trabajadores.

Por su parte, los abogados de los inversionistas de Estados Unidos alegan que México no trató a Oro Negro de manera justa y equitativa, tal como lo precisa el TLCAN.

Acusó a Pemex de tomar represalias contra la compañía contratista por no pagar sobornos e incluso redujo las tarifas diarias, la suspensión y, finalmente, rescisión de los contratos.

George Baker, consultor global en materia energética, confirmó que la práctica internacional es que cuando bajan los precios de las cotizaciones del crudo, también disminuyen en muchas ocasiones los precios de la renta de equipos.

Los inversionistas de Estados Unidos alegan que México expropió su inversión en Oro Negro, porque México permitió que Pemex mintiera sobre las adecuaciones a los contratos en 2015 y 2016 aduciendo que era temporal y permitió que Pemex rescindiera ilegalmente los contratos para castigar a Oro Negro por no pagar sobornos.

Pemex aseguró a La Jornada que continuará en el litigio, porque esta empresa sobrendeudada busca a toda costa evitar pagar sus obligaciones con sus acreedores intentando responsabilizar al gobierno federal.

Lo que es un hecho es que, pese a que sus directivos tienen amplia experiencia financiera no tomaron la primera regla de un gran inversionista, que es no poner todos los huevos en la misma canasta.