espectáculos | 22 de Septiembre de 2015

Gabriel Ripstein, en imagen del 20 de septiembre de 2015.
Gabriel Ripstein, en imagen del 20 de septiembre de 2015. Foto AP

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Notimex

San Sebastián, Esp., 22 de septiembre.- El mexicano Gabriel Ripstein compite en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián con600 millas, una película con un enfoque hiperrealista sobre el tráfico de armas entre México y Estados Unidos.

Ripstein se mostró sorprendido y satisfecho de que 600 millas, su ópera prima, haya sido seleccionada por México en la pugna por lograr una nominación a mejor película en los premios Óscar.

“Es un placer enorme, una responsabilidad también y lo tomo con sorpresa y alegría”, dijo.

Explicó que la película, protagonizada por Tim Roth y Kristyan Ferrer, quienes también están en San Sebastián, “surge de una serie de inquietudes que yo tengo, de una serie de ideas que empezaron a dar vueltas en mi cabeza”.

Apuntó que empezó a escribir el guión cuando vivía en Estados Unidos, “y había en estos temas que empiezo yo a explorar las armas, el tráfico de armas entre Estados Unidos y México, yo al vivir allí veo ese enorme apetito que se tiene en Estados Unidos por las armas, y la enorme oferta y disponibilidad que hay de comprar”.

Resaltó que cualquier persona puede hacerse de un arsenal en Estados Unidos y por el lado de México hay una enorme demanda por parte del crimen organizado.

“Ese tema me inquieta, yo no lo había visto reflejado en el cine, se había hablado de narcotráfico, de inmigración ilegal, pero no de este componente bastante perverso en la relación de dos países”, hizo hincapié.

Por eso Ripstein, hijo del también cineasta mexicano Arturo Ripstein, apuntó que quiso contar la historia de personajes, de dos hombres, que se ven obligados a interactuar en ese mundo de la frontera.

“Hay un mundo en el que existe esta amenaza constante de violencia, la pura esencia de lo que están comprando y viviendo conlleva a esa violencia”, anotó.

“Me interesaba retratar un mundo donde hay traición, desesperación, hay un instinto de superviviencia que genera violencia”, continuó.

Además, señaló que la violencia que le interesa mostrar en esta película se aleja mucho de lo que se da en el cine, “es una violencia contenida que la hace más escalofriante en mi cabeza. Es una película de armas, y aunque no son disparadas muchas armas en la película, cuando las disparan traen muchas consecuencias”.

Ripstein, quien ya trabaja en un nuevo proyecto del cual no quiso dar detalles, puntualizó que para él la búsqueda de continuidad es algo muy importante.

“La posibilidad de seguir haciendo estas películas que por suerte hemos podido hacer sin concesiones, y que ha logrado que las películas destaquen, la originalidad, la honestidad, el rigor”, agregó.

Aseveró que “al final del día, hacer películas es difícil y se requiere de una tenacidad, de una necedad, “y nosotros tenemos mucha terquedad”.

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