mundo | 22 de Junio de 2018

Se ha pedido al Pentágono preparar alojamiento para unos 20 mil indocumentados. Foto Tomada del Facebook del mandatario

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David Brooks Corresponsal / La Jornada
Nueva York, 22 de junio.- El día después de que Donald Trump emitió una orden ejecutiva para, supuestamente, poner fin a la separación de niños y ahora enjaularlos junto con sus familias, prevaleció la confusión entre funcionarios y tribunales sobre cómo implementarla, mientras el Pentágono recibió la orden de preparar alojamiento provisional en bases militares hasta para 20 mil indocumentados y la primera dama realizó un visita sorpresa a Texas, donde aparentó ofrecer apoyo a los afectados por la catástrofe generada por su esposo.

Y el presidente, para variar, culpó a México –y a los demócratas– de casi todo.

En el transcurso del día, diferentes agencias ofrecieron versiones contradictorias sobre los próximos pasos a dar, mientras abogados y expertos señalaban que la orden ejecutiva no necesariamente pondrá fin a las separaciones.

Aunque Trump declaró este jueves que, con base en su orden ejecutiva, ha girado instrucciones a las dependencias relevantes del gobierno para mantener juntas a familias mientras sus casos son procesados y, más aún, reunificar a las familias que han sido separadas, la política de cero tolerancia del Departamento de Justicia que procederá penalmente contra todo inmigrante capturado que cruce la frontera sigue vigente.

Pero para mantener juntas a estas familias detenidas durante sus procesos tanto penales como de migración, se requiere modificar una orden judicial que prohíbe mantener a los niños en centros de detención por más de 20 días. Este jueves el Departamento de Justicia solicitó a un tribunal que aflojara los límites bajo esa orden judicial emitida en 1997, en lo que podría ser un alargado litigio que condiciona la implementación de la orden ejecutiva.

A la vez, analistas legales y otros expertos indicaron que la orden de Trump está redactada de tal manera que hay un amplio margen para continuar separando a familias, mientras organizaciones de derechos migrantes y sus aliados denuncian que esta solución sólo sustituye la detención de padres y familias separadas por la orden de encarcelar a todos juntos. Esto sólo es canjear una crueldad por otra, consideró la representante federal Pramilia Jayapal.

Trump, a su vez, continuó con su vitriólico discurso antimigrante, insistiendo en la necesidad de una frontera fuerte con un muro para defender al país de una inundaciónde migrantes que amenazan la existencia del país. En su reunión con el gabinete, de nuevo culpó a los demócratas de todo, al asegurar que a ellos no les importan los niños.

Al mismo tiempo, decidió atacar otra vez a México por no ayudar a frenar la inmigración indocumentada hacia Estados Unidos. México no está haciendo nada por nosotros, excepto tomar nuestro dinero y darnos drogas, acusó.

Por otro lado, el procurador general Jeff Sessions sorprendió a todos en una entrevista en la cual declaró: nunca realmente tuvimos la intención de separar familias, contradiciendo todo lo que argumentó anteriormente.

Pero también se envió otro mensaje: el régimen de Trump instruyó al Pentágono preparar alojamiento provisional en bases militares hasta para 20 mil migrantes; no quedó claro si eran para niños, como se reportó primero, o para familias enteras.

A la vez, protestas y condenas de todo tipo continuaron en diferentes puntos del país.

En Washington, más de cien integrantes de la Campaña de los Pobres –incluido su líder, el reverendo William Barber– fueron arrestados en el Capitolio luego de un acto de desobediencia civil para denunciar los ataques contra niños y familias.

En Nueva York, en las primeras horas del jueves, cientos de activistas respondieron a un llamado urgente de organizaciones de latinos, judíos y de defensa de derechos civiles, y hasta Michael Moore, para presentarse en el aeropuerto de LaGuardia y esperar a menores de edad que llegaron con el fin de ser ingresados a un albergue de niños inmigrantes; ahí fueron recibidos con gritos de no están solos y denuncias contra la política de Trump.

Poco antes, varias aerolíneas –American, United y Southwest, entre ellas– informaron a las autoridades que no estaban dispuestas a ofrecer transporte para trasladar a niños inmigrantes separados de sus padres por la fuerza.

Los gobiernos de 10 estados presentaron una demanda judicial con la intención de asegurar que el régimen de Trump no pueda continuar separarando a los niños de sus familias.

Alcaldes de unas 20 ciudades del país junto con líderes religiosos llegaron a una instalación para niños migrantes en El Paso, donde acusado a Trump de generar una crisis humanitaria.

La portada de la revista nacional Time muestra a un Trump gigantesco frente a la diminuta niña hondureña de dos años de edad llorando mientras su madre es detenida (imagen que capturó la atención del país) y un solo titular: Bienvenidos a America. La imagen de la aterrada niña se publicó en estas páginas el lunes pasado, https://bit.ly/2M10UJaM. The New Yorker ofreció una portada con un dibujo de niños escondiéndose en las faldas de la Estatua de la Libertad.

Por otro lado, ayer por la mañana la esposa del presidente, Melania Trump, realizó un viaje sorpresa a una instalación en McAllen, Texas, donde están detenidos 55 niños recién separados de sus padres. Visitó el albergue, anunciando que iba para ver en qué podría ayudar para reunir a las familias lo antes posible. Visitó unas aulas y platicó con los niños preguntado: ¿cuánto tiempo estarás aquí? ¿De dónde eres?, y al despedirse les dijo: sean amables y buenos entre ustedes. Ok. Fue un placer conocerlos.

Pero lo que captó la atención más allá de este esfuerzo de control de daños por el desastre que había provocado su marido, fue que al subirse al avión rumbo a Texas llevaba puesta una chamarra (reporteros de investigación encontraron la prenda en el catálogo de Zara)que tenía un lema en la espalda que decía: Realmente no me importa. ¿A ti?

De regreso llevaba una chamarra diferente.

Más información en http://www jornada.com.mx/sin-fronteras