espectáculos | 22 de Mayo de 2018

Las imágenes fueron captadas en diversos espacios de la Casa Luis Buñuel, sede de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas. Sobre estas líneas, Tatiana Huezo y Gabriel Retes Foto Cortesia

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Ana Mónica Rodríguez/La Jornada

Ciudad de Mèxico, 22 de mayo.- El fotógrafo Carlos Somonte sólo necesitó 10 minutos para captar cada uno de los 60 retratos a 67 directores que han sido galardonados con el premio Ariel. En el caso de Guillermo del Toro, le tomó más tiempo, pues tuvo que buscar un momento para acercarse a él durante su vertiginosa visita al Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

Las imágenes fueron captadas en diversos espacios de la Casa Luis Buñuel, sede de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (Amacc), la cual entrega el galardón, integran la exposición Dirigida por, inaugurada este lunes en la Galería Abierta de las Rejas de Chapultepec.

En las imágenes de gran formato aparecen los directores, también llamados escultores del tiempo, en diversas poses captadas en jardines, cocina, azotea, pasillos, baños, esquinas, archiveros, sobre mesas o sillas, así como en espacios arquitectónicos característicos de la casona de la colonia Del Valle.

Sin hilo conductor

Mi propuesta fue hacer fotos retomando rasgos de la personalidad de los directores en no más de 10 minutos. Incluso, visualmente no existe un hilo conductor ni en términos de formatos, técnicas, ópticas, o acciones, explicó Somonte.

Existe una particularidad entre los personajes captados: No hay ningún realizador de mal humor y resultó divertido este viaje enloquecido e irreverente con la pirámide jerárquica del cine.

Carlos Somonte señaló que la fotografía a Del Toro fue rápida, “pues no había tiempo entre todos los compromisos que tuvo el director en Guadalajara, pero, luego de su segunda clase magistral, tuve tres minutos para entrar a su camerino, cerrar con seguro la puerta y sacar una jerga mojada que traía en una bolsa de plástico. Enseguida le dije: ‘siéntate ahí Guillermo y exprímela’. Entonces La forma del agua son las gotitas a sus pies”.

Entre los retratos, los cuales nada tienen de aburridos, formales ni solemnes aparecen: Felipe Cazals, Jorge Fons –quien estuvo presente en el acto de inauguración para apadrinar la muestra–, Carlos Carrera, Amat Escalante, José Luis García Agraz, Ernesto Contreras, Alfonso Arau y Alberto Cortés, así como cineastas de nuevas generaciones, entre los que figuran: Tatiana Huezo, Yulene Olaizola y Alonso Ruizpalacios.

A lo largo de las rejas se observan los retratos de Gabriel Retes, quien sobre una mesa y sentado en una silla mira desafiante a la cámara de Somonte; José Luis García Agraz muestra los puños vendados a manera de aguerrido peleador; José Cohen y Lorenzo Hagerman fueron colocados frente a un boiler y Juan Carlos Rulfo, divertido, posó parado sobre una maleta, con lentes oscuros, mientras una lámpara cae a manera de sombrero blanco.

Jorge Fons expresó: Esta exposición tiene la finalidad de vincular, acercar el cine al público, arte que hace 24 años se alejó, cuando se perdió esa relación. Si uno hace memoria, se recuerda que el cine mexicano era entrañable y fundamental del imaginario.

Esto se perdió después del Tratado de Libre Comercio, porque el gobierno abandonó al cine quitándole todos los artículos que lo protegían ante la ley para garantizar su exhibición. Al despojarlo se quedó sin posibilidad de salir a la luz como lo hacía. Ahora, la Academia busca qué hacer para recobrar esa atención.

Con la exposición Dirigida por, que forma parte de las actividades anteriores a la ceremonia de entrega de los Arieles, estará en la Galería Abierta de las Rejas de Chapultepec hasta el 8 de julio.