Baja California | 22 de Marzo de 2019

Luis Donaldo Colosio, en gira proselitista en Cuernavaca, Morelos, el 13 de marzo de 1996. Foto Elsa Medina / archivo La Jornada

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Antonio Heras / La Jornada

Mexicali, 22 de marzo.- Para el primer ombudsman de Baja California, José Luis Pérez Canchola, el asesinato de Luis Donaldo Colosio es un asunto de narcopolítica, y la versión del asesino solitario “una gran mentira”.

El defensor de los Derechos Humanos recomendó al gobierno de Andrés Manuel López Obrador reabrir el expediente del caso Colosio y “llegar hasta las últimas consecuencias, sin importar cuántos narcos y políticos estuvieron involucrados”.

Pérez Canchola propone revisar los informes de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) y llamar a declarar a las líderesas de la colonia Lomas Taurinas de Tijuana que acompañaban del brazo a Colosio al momento de recibir el tiro en la cabeza.

“Ellas vieron cara a cara al asesino y siempre negaron que fuera Mario Aburto. Pero fueron amenazadas y, por temor, abandonaron la ciudad”, expresó en una carta, en la que advierte que al cumplirse 25 años del magnicidio de Colosio “la versión del asesino solitario sigue siendo una gran mentira”.

La noche del 23 de marzo de 1994, el ahora ombusdman fue testigo de la declaración de Mario Aburto en las oficinas de la delegación de la Procuraduría General de la República en Tijuana por lo que “puedo afirmar que este personaje llegó al cuarto de interrogatorio sedado y aleccionado para negarse a responder a las preguntas del agente del Ministerio Público” de la Federación.

El secretario de Gobernación, tras consultarlo con Presidencia de la República, pidió a Pérez Canchola que acudiera a Almoloya de Juárez, un penal de Máxima Seguridad en el Estado de México: “por supuesto, mantengo mis dudas sobre Mario Aburto, a quien identifiqué y entrevisté en abril de 1994”.

“Nadie se atreve a relacionar el crimen de Colosio con algún cartel”, le espetó en su momento uno de los fiscales que encabezaron las investigaciones del asesinato del priista, quienes aseguró que cargan con una enorme responsabilidad histórica, porque “aquel acontecimiento fue un complot narcopolítico”.

Entre los datos que llaman su atención, destacó la ubicación del entonces delegado nacional de PRI quien estuvo en el mitin pero nunca se acercó a Colosio y se mantuvo en la entrada de Lomas Taurinas, junto con otros personajes de su partido.

Pérez Canchola, quien formó parte del primer gobierno electo democráticamente en la Ciudad de México, sostuvo que fueron chivos expiatorios todos los detenidos y trasladados al penal de Almoloya pues los usaron como cortina de humo para ocultar la verdad.

Se refirió a Othón Cortez, Rodolfo Rivapalacio, Tranquilino Sanchez, Vicente y Rodolfo Mayoral, entre otros, al considerar que para ellos sigue pendiente la reparación del daño a cargo del Gobierno Federal.

“Ahora, a 25 años de aquella tragedia, el nuevo gobierno tiene la palabra”, concluyo Pérez Canchola.

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