cultura | 22 de Febrero de 2019

Me atrevo a pensar que, sin contradicciones, sencillamente no existe la obra de arte, ni la literatura, ni la música, ni el teatro, ni, si me extiendo, tampoco la vida, expresó Foto José Antonio López / La Jornada

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Carlos Paul / La Jornada

Ciudad de México, 22 de febrero.- En la ceremonia de investidura del Doctorado Honoris Causa que le otorgó este viernes la Universidad Iberoamericana al reconocido diseñador gráfico, artista plástico y escultor Vicente Rojo (Barcelona, 1932), el creador reconoció convivir y desarrollar su trabajo a partir de la contradicción; así como es que la libertad le ha permitido colaborar con personas con diferentes opiniones a las suyas, sean estéticas, políticas o religiosas.

“Con frecuencia me cuestionan cómo he podido desarrollar simultáneamente esas dos carreras (diseñador gráfico y artista plástico), pues en ello se advierte una contradicción, ya que los dos caminos son opuestos. Pero yo convivo con ellos así, como opuestos; pues me atrevo a pensar que, sin contradicciones, sencillamente no existe la obra de arte, ni la literatura, ni la música, ni el teatro, ni, si me extiendo, tampoco la vida”, expresó el maestro Rojo.

A mí me gusta, añadió el creador, “comparar mi trabajo con unas breves líneas de una novela del poeta kurdo Yaser Kemal, que definen la riqueza del arte y que dicen: ‘La misma canción suena de noche de una forma y de día de otra. No la canta igual un niño que una mujer, niun joven que un viejo. La canción parece distinta si se canta en el prado, en el bosque o junto al mar. La misma canción es una por la mañana y otra a mediodía, es una por la tarde y por la noche es todavía otra más’”.

Me gusta la idea de haber cantado esa canción libremente a lo largo de mi trabajo, dijo el maestro quien recibiera el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1991.

“También hermanaría esa canción con la palabra libre. La libertad es lo que me ha permitido a mí colaborar con personas con diferentes opiniones de las mías, sean estéticas, políticas o religiosas”.

En presencia de los distintos rectores de las sedes de la Universidad  Iberoamericana y tras la lectura del acuerdo por el que se le otorgó el Doctorado Honoris Causa a Vicente Rojo, y una amplia y detallada semblanza a cargo de la maestra Gloria María Prado, la distinción académica le fue impuesta por el rector de la Universidad Iberoamericana, campus Ciudad de México, David Fernández Dávalos. 

En su discurso de bienvenida, el maestro Fernández Dávalos destacó como un orgullo su incorporación al Claustro de profesores de esa institución universitaria, cuya obra y trayectoria, dijo, “han enriquecido la vida, la cultura  artística y humana  con vistas a la construcción de una sociedad para todos y para todas”.

Vicente Rojo “ha sido un creador incansable y reflexivo que ha construido un lenguaje visual rico en contenidos formales y propositivos. Es un creador vigente cuyas reflexiones visuales han abierto pertas a las nuevas generaciones, obras que no sólo dan origen a un place estético, sino que se sitúan en un punto crítico para el pensamiento sofisticado, fértil y lleno de sentido”.

En la persona de Vicente Rojo y su obra, destacó el rector, “encontramos una síntesis de los valores de nuestras universidades, concebidas como espacios  creadores, innovadores y transformadores de la sociedad, con vistas a continuar la creación de un mundo más justo, más humano y pacifico”.