Baja California | 21 de Agosto de 2019

Representantes de la orden salesiana donde Román se formó, le dijeron que solo él había denunciado, incluso "el director no me silenció, pero sí dijo algo que aún hoy sigo sin entender: 'Hay situaciones y hay hermanos que tenemos que tolerar' me dijo 'tú sigue haciendo las cosas bien y punto'”. Foto Ángel Ramírez

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Ángel Ramírez

Tijuana, 21 de agosto.- El sacerdote Jaime Reyes Retana, acusado de abuso sexual por un seminarista, es actualmente vicario en la comunidad del Oratorio Salesiano San José Obrero en la colonia Valle Verde, una de las más populosas de la ciudad -ubicada al este del municipio-, donde da clases a jóvenes.

En febrero pasado, después de 20 años de que Román hizo la primera denuncia ante la orden, la Provincia Salesiana de México- Guadalajara lo condenó a 30 días de “ejercicios ignacianos” con el fin de que pueda “entender sus acciones” y le prohibió pertenecer a cualquier comunidad formadora (seminario) en los próximos tres años.

Román es hoy un sacerdote que “trabaja al servicio de Dios” –así se define- y que luego de años “de tensión, de funcionar mal, y de hablar con mis superiores, de exponer la situación que había vivido, de un proceso de sanación”, le genera inquietud que Reyes Retana esté cerca de jóvenes a quienes pueda hacer pasar por la misma situación.

También lo desconcierta la reacción de la orden: “me dicen 'es que solamente tú has denunciado', pero eso no significa que solo a mí me haya pasado. No creo que tengas que esperar a que sean 20 o 50 para entonces sí, darle importancia”.

“Cuando tenía 20 años, en el 98, estando en el noviciado, hablé con el director de la casa salesiana; yo estaba en una confusión, había cosas que notaba que no eran normales en mí, me ponía muy nervioso, estaba muy ansioso… El director no me silenció, pero sí dijo algo que aún hoy sigo sin entender: 'Hay situaciones y hay hermanos que tenemos que tolerar' me dijo 'tú sigue haciendo las cosas bien y punto'”.

En ese momento, apunta Román, no existía la cultura de la denuncia y solo lo consideró una falta moral grave. Desconocía que lo hecho por Reyes Retana era un delito, dado que su vida había transcurrido prácticamente en el seminario. Y cuando consultó con un abogado hace algunos años, le dijo que el delito había prescrito.

En Baja California, el delito de abuso en un menor prescribe cuando este cumple la mayoría de edad. El delito de abuso sexual está previsto en el artículo 260 del Código Penal Federal. Y si lo comete algún religioso con menores que están bajo su tutela la pena se agrava.

El presbítero Agustín Novoa, director del Proyecto Salesiano en Tijuana informó que conoce “de las acciones de Reyes Retana y la institución lo ha acompañado en su proceso de sanación; Jaime estuvo un año aislado, como parte de las actividades que la dirección salesiana le impuso por sus actos”.

Sobre la prohibición que pesa sobre Reyes Retana de no pertenecer a ninguna comunidad formadora, dijo que solo refiere a los seminarios: no puede dar clases en los seminarios, ni habitar en alguna casa de seminaristas desde hace mucho tiempo, como parte de la expiación de sus culpas y así ha ocurrido.

Pertenece a la comunidad de Valle Verde, pero estamos a la espera de saber qué definen en Guadalajara”.

El director de Proyecto Salesiano conminó al reportero de La Jornada Baja California a hacer un análisis sobre las consecuencias que podrían tener la publicación de esta historia, sobre todo que la comunidad deje de donar. “No queremos que, por la situación de Jaime, que se está atendiendo, dejemos de dar desayunos, como los que damos”.

La comunidad salesiana cuenta con reconocimiento en Tijuana por la labor social que desarrolla en diversos ámbitos de la problemática fronteriza. La Jornada Baja California recibió el testimonio de una víctima que desea evitar que otros pasen por lo mismo.