Baja California | 21 de Abril de 2017

Centro de control del SITT en la terminal Insurgentes. Foto SITT

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Mireya Cuéllar

Tijuana.- La llamada “empresa de empresas” del Sistema Integral de Transporte de Tijuana (SITT) es -desde su creación el 20 de enero de 2016- lo que se conoce como “una empresa de papel”. Es decir, tras ella no hay un grupo de inversionistas sino solo una razón social que sirvió a la administración municipal pasada para echar a andar “un negocio privado con recursos públicos”. Ese es el origen del fracaso de un proyecto en el que se invirtieron mil 200 millones de pesos de los impuestos de los ciudadanos, y por lo que hoy todavía no le encuentran la cuadratura al círculo.

A la sociedad tijuanense le vendieron que se asociarían transportistas y el gobierno para modernizar el sector. Que, en esa sociedad, una parte de los recursos los aportaría el gobierno y la otra los inversionistas. Los dineros federales serían para crear la infraestructura (estaciones, sistema electrónico de cobro, instalación de una planta de gas natural, semáforos, un carril confinado que además resistiera el peso de las unidades articuladas) y los empresarios del ramo comprarían los vehículos, pagarían la nómina de los choferes, adquirirían el combustible, etc.

Decididos a no soltar el negocio –dado que Acción Nacional ganó la elección y no el PRI, como los organizadores del SITT planearon-, Astiazarán “inauguró” el Sistema sin la infraestructura terminada y con 4 o 5 camiones (de diésel) improvisados. Quería que al PAN no le quedara más remedio que tomar el asunto y seguir adelante. Pues eso es lo que ha hecho, pero en principio, quitó de la dirección del SITT – hay dos SITT, la empresa y la paramunicipal del mismo nombre- a Alfonso López Sepúlveda, quien había sido designado por 5 años y era (según los lineamientos del nuevo sistema) el todo poderoso señor del transporte en Tijuana.

Juan Manuel Gastélum también modificó ya los términos del fideicomiso. En él se establecía que el Municipio daría mantenimiento a las estaciones, los puentes peatonales y toda la infraestructura para que el SITT funcionara y a cambio no iba a recibir un solo peso de los ingresos. Además, era el deudor solidario de todos los créditos solicitados por la empresa (es decir pagaba si ella no podía).

Ese es el otro problema. A raíz de que el gobierno se retiró como deudor solidario, nadie le ha querido dar crédito a Arturo Aguirre -quien se ha revelado como el dueño del 70 por ciento de las acciones de la empresa SITT- para adquirir los camiones. Por eso el alcalde ha dicho que si Aguirre no cuenta con recursos, tendrá que conseguirlos o habrá apertura a que otras empresas participen del negocio.

Y es que SITT de Tijuana S.A. de C.V. fue constituida ante el notario Xavier Ibáñez Veramendi en enero de 2016 y los socios originales son José Alfredo Martínez Moreno -quien fuera el representante legal de la coalición formada por el PRI, PT, Verde Ecologista de México y Nueva A

lianza en los pasados comicios- con el 70 por ciento de las acciones, y José Antonio Alvarado Castro, entonces funcionario en la delegación de San Antonio de los Buenos, de la que era titular el dirigente oficial del PRI en el estado, Chris López.

Aunque en junio de 2016 -ante la insistencia de los medios de comunicación- Arturo Aguirre, entonces candidato del PRI a diputado por el Distrito XIII, reconoció que participó en la formación de la empresa cuando era delegado de La Presa, en el acta constitutiva original él no aparece como socio, sino quienes dijo que “contrató como abogados” para que constituyeran la empresa.

En esa época se dijo que el 100 por ciento de las acciones se iban a repartir entre las diez empresas del transporte de la ciudad, sin embargo ahora se sabe que en realidad Aguirre es el dueño de la mayoría, o el prestanombres de alguien (que por cierto parece haberlo dejado solo en todo este lío).

Esta es la historia de una empresa “de papel” constituida para que pudiera guardar las ganancias de un SITT creado y operado con recursos públicos. ¿Quién se quedará con el negocio del transporte en Tijuana? Mientras no pase solo de las manos rojas a las azules… Hasta mañana.

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