méxico | 20 de Octubre de 2018

La calificadora de inversión tomó la decisión en respuesta a la intención del próximo gobierno de modificar la estrategia comercial, centrada en reducir las exportaciones de crudo, lo que reduciría los ingresos en divisas de la empresa. Foto La Jornada

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Redacción La Jornada

Ciudad de México, 20 de octubre.- La calificadora de inversión Fitch Ratings decidió ayer modificar de "estable" a "negativo" el perfil de la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex). El anuncio implica que en la próxima revisión, antes de seis meses, puede disminuir la valoración que hace de la posibilidad de incumplimiento de la empresa, lo que de ocurrir significa un aumento de los intereses que la petrolera debe pagar por sus pasivos.

Fitch tomó la decisión en respuesta a la intención del próximo gobierno de modificar la estrategia comercial de Pemex, centrada en reducir las exportaciones de crudo, lo que reduciría los ingresos en divisas de la empresa.

"La revisión refleja la creciente incertidumbre sobre la estrategia comercial futura de Pemex, junto con el deterioro del perfil de crédito de la compañía", dijo Fitch. Añadió que los potenciales cambios en la estrategia comercial podrían acelerar el debilitamiento de la estructura de capital de la petrolera.

El anuncio de Fitch ocurrió un día después de que otra calificadora, Moody’s Investors Service, sostuvo que la intención del próximo gobierno de eliminar las exportaciones de petróleo tiene implicaciones negativas para la calificación de solvencia de Pemex y del país. "Pemex quedaría expuesta a mayor volatilidad de tipo de cambio, ya que sus ingresos por la venta de gasolinas serían en pesos mexicanos, mientras 87 por ciento de su deuda, por 104 mil millones de dólares a junio de 2018, está denominada en dólares estadunidenses y otras monedas duras", señaló.

En un comunicado, Fitch dijo ayer que hará un monitoreo de la forma en que se desarrolle la estrategia de la compañía en los siguientes meses, en particular si Pemex contará con un nivel de gasto ascendente y sostenible que le permita reponer reservas y estabilizar su producción.

La perspectiva de calificación negativa también refleja el continuo deterioro del perfil de crédito de Pemex como resultado de los altos y persistentes niveles de transferencia de fondos al gobierno federal, que resultan en un aumento de la deuda.

Un escenario de dificultades financieras en Pemex tiene el potencial de interrumpir el suministro de combustibles líquidos para todo el país, lo que podría tener importantes consecuencias sociales y económicas para México, añadió.

El 14 de octubre el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, declaró que en el próximo gobierno se va a extraer solo el petróleo "que se necesita para nuestro consumo interno. Ya no se va a vender en el mediano plazo petróleo crudo al extranjero".

El costo en que se financian empresas y gobiernos está relacionado con la nota que reciben de empresas calificadoras.

El cambio de la perspectiva crediticia de Pemex encarecerá el financiamiento que la empresa pueda obtener, opinó el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell.

"Cuando se baja la perspectiva afecta los costos de financiamiento, se vuelve más caro", comentó luego de participar en un foro de la industria química.

Agregó que la propuesta de la próxima administración de reducir las exportaciones de crudo puede afectar el balance financiero de Pemex, porque una parte importante de su deuda y el servicio que paga por ella está en dólares.

"Si deja de percibir los dólares de la exportación de crudo genera un desajuste financiero hacia el interior de la empresa. No creo que sea lo más recomendable para que Pemex tenga unas finanzas consistentes y ya no le sigan bajando la calificación crediticia", señaló. (Con información de Juan Carlos Miranda / La Jornada)