Baja California | 20 de Septiembre de 2018

En entrevista para La Jornada David Fernández habla del México actual, de Educación y de la ciudad de Tijuana. Foto Roberto Córdova-Leyva/ especial para La Jornada Baja California

Por

Por 

Mireya Cuéllar / La Jornada Baja California
Tijuana.- 20 de septiembre.- “Cuando una persona perdona se ahorran dos dolores; el del victimario y el de la víctima. Pero el perdón no se puede exigir a nadie. Es algo gratuito que cada quien tiene que reflexionar y dar. Si además hay una afectación donde está en juego la justicia; la justicia va primero que el perdón. El reconocimiento de la falta va antes que el perdón. No se puede exigir y tampoco se puede demandar que alguien perdone al margen de la verdad y la justicia”, señaló el rector de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, el jesuita David Fernández Dávalos.

Ex director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, expresó en una entrevista con La Jornada Baja California que probablemente el nuevo equipo de gobierno –el que llegará con el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador- no ha entendido que “las víctimas tienen derecho a la verdad, y después a un proceso transicional de justicia”.

“Y entonces sí, después pidamos el perdón, ofrezcamos el perdón para la reconciliación, pero no puede haber reconciliación sin la sanación de las heridas causadas en esta guerra contra el narco, esta crisis de inseguridad y de derechos humanos. El perdón nos puede sanar, pero no puede ser antes que la vedad y antes que la justicia”.

Licenciado en Filosofía, maestro en Sociología, Fernández también tiene a su cargo la Ibero Tijuana – que hace un par de años quebró financieramente y fue integrada para su administración a la de CDMX-, y durante una entrevista hizo un diagnóstico del país.

-¿Ve un país en bancarrota?

Uno de los puntos que presume el régimen en los últimos 30 años es la estabilidad macroeconómica, y esto lo han conseguido a costa de perjuicios a la mayoría del país; de precarizar el empleo, reducir las prestaciones y las viejas conquistas de la clase trabajadora; abriendo las fronteras al capital extractivo sin beneficios para el país (las mineras, las concesiones en las costas); igualmente descuidando a las clases medias y a los jóvenes en general.

Es posible que no haya una bancarrota financiera entendida como una quiebra de las finanzas macroeconómicas, pero sí hay una mayor pobreza, una entrega de los territorios de los pueblos originarios al capital internacional, y entonces estamos hablando de dos Estados; el de quienes  entienden que el Estado tiene que administrar el territorio y las políticas y los procesos en favor del gran capital trasnacional, particularmente el financiero; mientras que la nueva administración está pensando en un Estado que se debe sobre todo a las mayorías, al bienestar de la población, a aumentar el ingreso de las familias, es una visión distinta. Dicho con un aserto popular; todo depende del color del cristal con que se mira.

Entiendo que no les haya gustado a los grandes empresarios la declaración del Presidente electo porque no da confianza a los grandes capitales financieros que es de lo que ellos viven.

 

Foto Roberto Córdova-Leyva/ especial para La Jornada Baja California
-Su diagnóstico del país que entrega Peña Nieto.

-Me resaltan varias cosas. La crisis de seguridad y de derechos humanos que son una y la misma, es decir que la crisis de seguridad provocó la crisis de derechos humanos. El abandono en el que se encuentran los jóvenes, porque no tienen posibilidad de encontrar empleo o estudiar, estamos hablando de casi 4 millones de jóvenes; la precarización del empleo. La violencia contra las mujeres es un fenómeno particular, distinto del tema de la inseguridad… en la frontera tiene que ver con las maquiladoras.

El tema del despojo de las comunidades originarias, de su territorio, de sus recursos como el agua, es otro que me parece sensible y que tiene que ver con esta subordinación del gobierno, del Estado mexicano, al gran capital. Por otro lado, como rasgos positivos encuentro una estabilidad macroeconómica, el aumento de las reservas, pero es eso, un Estado que funciona como aliado de la acumulación internacional de capital y no al servicio de sus propios habitantes y de su territorio.

-En el sector educativo ¿cómo impacta la precarización? En Baja California faltan maestros en algunas escuelas porque el salario que se les ofrece es de 3 mil 800 pesos mensuales.

-Es una vergüenza y es un ejemplo claro de esa precarización del empleo. Hoy resulta que quienes tienen estudios profesionales no pueden encontrar trabajo bien pagado porque la planta productiva está dedicada a generar empleos baratos. La estructura productiva en el país es de mano de obra barata, no tiene valor agregado, y el mayor número de desempleados se encuentra entre quienes han egresado de la universidad.

 Aquí  mismo en Tijuana están requiriendo mano de obra en las maquiladoras, en las fábricas, y se puede uno emplear con salarios de 3 mil o 4 mil pesos al mes. Tienen que ir al centro del país a reclutar cuadros porque nadie se forma aquí para recibir un salario como el que están ofreciendo, pero sí, el sector magisterial es uno de los más golpeados no solo por el tema de la evaluación sino por los salarios.

 
Foto Roberto Córdova-Leyva/ especial para La Jornada Baja California
-¿Cómo ve la propuesta de no dejar ni una coma de la reforme ductiva peñista?

-Me parece que pusieron -como dice mi abuela- los bueyes antes que la carreta. Empezaron con la evaluación cuando tendrían que haberlo hecho con la capacitación; están gastando creo que 10 veces más en evaluar que en capacitar, y lo que necesitamos en el país es estimular, capacitar, formar mejor y dotar de herramientas a los profesores y empezaron con una medida de carácter punitivo, que era la evaluación, ahora le quitaron el carácter punitivo pero así empezaron, al revés.

Está bien que las plazas no sean propiedad de los docentes sino del Estado y entonces se asignen conforme a méritos, trabajo, etcétera porque ese es un punto muy sensible en el tema magisterial. Debe quedar claro que son del Estado y que es un asunto público, de los padres de familia, de la sociedad civil organizada, de los propios profesores, de los alumnos.

Los maestros no tienen la culpa de la crisis educativa en la que estamos; se usaron como chivos expiatorios, se les empezó a castigar y no se les capacitó para afrontar los retos que ahora tenemos, entonces por supuesto que fracasó.

La llamada reforma educativa que realizó el peñismo estuvo muy mal concebida desde el principio, empezó por donde no tenía que empezar, cuando los desafíos están por otro lado.

-Y ustedes en el ámbito universitario, ¿cómo viven la formación que reciben los estudiantes en el nivel básico?, ¿se resiente la formación previa de los muchachos?

-Sí, desafortunadamente la educación que era tradicionalmente un medio de movilidad social ya no lo es porque tenemos buena educación básica, media y superior para las clases acomodadas, y una mala educación, mediocre -si mejor nos va- para los sectores populares, no se diga para los grupos indígenas o para los sectores campesinos donde es francamente mala la educación.

La educación así se convierte en parte del problema, sanciona las diferencias sociales, las refuerza, en lugar de ser un modo de movilidad. En nuestras universidades hemos querido favorecer el ingreso de sectores populares con becas completas para que no sean tan elitistas, para que no sean tan blancas, tan burguesas, que nos ayuden a cambiar.

Hemos abierto las puertas con ofertas para sectores populares a los que les podemos dar beca completa más apoyo para alimentarse y llegar a la universidad pero nos ha costado muchísimo trabajo encontrar muchachos y muchachas que sean capaces de cursar la carrera universitaria porque vienen muy mal preparados, no pasan el examen de admisión.

Se dificulta encontrarlos, generan resistencias de los alumnos tradicionales de nuestras universidades porque -como decía El Che- la velocidad de la columna no es un promedio, es la del hombre más lento. También en un salón de clases se avanza no por el promedio de sus estudiantes, sino por el ritmo del más atrasado.

Nosotros tenemos que garantizar que los estudiantes puedan cursar la carrera con el nivel académico que queremos tener en la universidad y no los encontramos. Entonces, en la Ibero de la Ciudad de México, por ejemplo, nos propusimos incorporar de los sectores populares a la quinta parte de nuestros estudiantes y darles becas del 100%. Hemos ido a las prepas públicas, hemos ido al Chopo a tratar de reclutar gente y llevamos tres años con este programa. Pensamos que a los cuatro podríamos tener 2000 alumnos, llevamos tres años y sólo tenemos 500.

Ese es un problema severo de nuestra estructura educativa porque no está capacitando a los sectores populares para enfrentar los retos de una carrera de calidad en este momento y nosotros lo vemos en nuestras universidades.

 
Foto Roberto Córdova-Leyva/ especial para La Jornada Baja California
 
¿Y aquí en Tijuana, tienen un programa similar?

No tenemos el programa que se llama “Si quieres puedes” porque está en quiebra. No tenemos superávits que podamos dedicar a eso, pero hemos abierto hasta 200 espacios para migrantes o hijos de migrantes o gente que está en situaciones particularmente difíciles.

-Ibero México tomó Ibero Tijuana por esta situación de crisis ¿cómo van?

-Nos ha costado trabajo porque había un posicionamiento pobre de la Universidad Iberoamericana frente a la sociedad, porque no hay las clases medias que pueden pagar estas colegiaturas o porque estamos compitiendo en realidad con las universidades de San Diego. Estos factores han dificultado el que salgamos adelante. Yo creo que hemos mejorado en actividades que antes no teníamos, como en vinculación con la sociedad, atención a problemas prioritarios de la región noroeste, investigación de temas sensibles, apoyo a organizaciones sociales, populares, a migrantes, pero no hemos revertido la caída en la matrícula. Estamos intentando con la nueva unidad de estudios especializados en la zona Río, con un nuevo modelo educativo que es inédito en el país, pero todavía falta implantarlo bien, que se vean las bondades.

Nos vamos a involucrar más con la comunidad. Tenemos diseñado un centro de capacitación y empleabilidad para migrantes. Pueden ser migrantes mexicanos, haitianos, hondureños. Va a estar funcionando en la tercera etapa de la zona Río, estamos concertando con los vecinos esta posibilidad. Con migrantes nos queremos involucrar de una manera más decidida, con acción educativa, de empleo y autoempleo y apoyando eventualmente a los albergues y comedores que existen aquí.