cultura | 20 de Septiembre de 2018

Se viola el derecho colectivo de autores: ONG Foto tomada de la página web de Impacto

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Redacción / La Jornada
Ciudad de México, 20 de septiembre.- La marca española Zara fue acusada de plagiar el diseño de un bordado tradicional de una comunidad indígena chiapaneca e incorporarlo a prendas para mujer que ofrece en sus tiendas.

El señalamiento fue hecho por artesanas de Aguacatenango, Chiapas, con el respaldo de la organización no gubernamental mexicana Impacto.

“Hace dos años vinieron unos chinos, nos exigieron mucho trabajo, nos pagaron muy poco, volvieron sólo dos veces y ya no aparecie-ron más“, apuntó al español El Diario una de las tejedoras, María Méndez, quien piensa que fue ese el origen del plagio denunciado.

Las artesanas también sospechan que el diseño podrían haberlo robado de imágenes divulgadas en redes sociales.

Los efectos son dañinos para laeconomía de la comunidad, en la que ocho de cada 10 personas viven en condiciones de pobreza.

La ONG Impacto, que apoya a más de 500 artesanas mexicanas para revalorar su trabajo y lograr un comercio ético, así como a denunciar casos de plagio, explicó a El Diarioque el problema se debe a los derechos de autor.

Hay una protección al patrimonio individual con los derechos de autor, pero no al colectivo que lleva cientos de años: la ley no las protege, indicó la directora de Impacto, Adriana Aguerrebere.

La directora de comunicación de Impacto, Kathia Loyzaga, explicó a Animal Político que el conocimiento sobre los brocados y los diseños se pasa de una generación a otra entre las comunidades y es una muestra de distinción entre cada poblado.

Es decir, para ellos no existe la idea occidental de la propiedad intelectual porque el conocimiento es de la comunidad.

Defensa internacional

Al respecto, Carlos Blanco, especialista en derecho del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, enfatizó que el problema reside en la imposibilidad de encontrar el origen del diseño.

Según el especialista, una posibilidad de defensa de las comunidades indígenas podría ser mediante tratados internacionales del patrimonio cultural, que apelan al derecho moral de los autores. Es decir, si una marca utiliza algún diseño tradicional la marca no tendría que pagarle, pero sí hacer un reconocimiento público sobre la comunidad de origen.

Andrea Velasco, una de las diseñadoras que trabaja de forma colaborativa con las mujeres de Aguacatenango, habló con Sin Embargo y consideró que los compradores deben informarse sobre esos abusos, hacerse conscientes, tener respeto y practicar un consumo responsable. Siempre reclamamos autenticidad y al final compramos copias.

Práctica recurrente

Las artesanas tardan más de 50 horas en tejer una prenda y la venden en 200 pesos, mientras Zara las produce en serie y comercializa cada una en 599 pesos, por lo que Velasco también apuntó la incongruencia de pagar precios muy altos en una tienda y no quererlos gastar en una comunidad indígena.

No se trata del único caso, desde 2012 Impacto ha documentado que ocho marcas internacionales de ropa copiaron los bordados de varios pueblos originarios mexicanos de Oaxaca, Hidalgo y Chiapas sin reconocer a sus autoras ni hacerles llegar una contraprestación económica.