méxico | 20 de Mayo de 2019

Con el sargazo cubriendo las playas, los cenotes son vistos como una opción de entretenimiento, pero esto implica que estén entrando más nutrientes a estos cuerpos de agua: “si antes entraban dos o tres personas al día a lo mejor el mismo sistema de agua subterráneo lo podía ir diluyendo poco a poco, pero si a ese mismo cenote le metes mil personas al día ya son concentraciones más altas de elementos químicos”. Foto Enrique Osorno / La Jornada Maya

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Rosario Ruiz / La Jornada Maya

Playa del Carmen, QR., 20 de mayo.- Los cenotes pagan muy caro el precio de ser el “plan B” de los turistas que no pueden ir a la playa, al estar esta afectada por el sargazo: por una parte se sobremasifican, y por la otra, el inadecuado manejo final del alga hace que los químicos que desprende lleguen a estos cuerpos de agua y los contaminen.

Para Alejandro López Tamayo, coordinador de investigación científica y conservación en Centinelas del Agua, el cenote es un ente prácticamente sin identidad, pues ni siquiera está incluido en la ley nacional de aguas con una definición propia.

La inadecuada disposición final del sargazo es un problema que afecta directamente a estos cuerpos de agua; “hemos identificado tiraderos clandestinos de sargazo y ya hemos identificado los lixiviados que produce”.

Algunos sitios ya tienen ocho o 10 meses fungiendo como tiraderos sin estar adecuados para ello; es decir, no cuentan con una geomembrana que impida que los químicos producidos penetren en el subsuelo y lleguen a los cuerpos de agua subterráneos.

El investigador recordó que la descomposición del sargazo “tiene trazas de arsénico y genera ácido sulfhídrico, lo que promueve que la roca se diluya mucho más rápido y la descomposición de la materia orgánica está llegando al acuífero”.

“Estamos haciendo un ciclo vicioso que debemos de atender: estamos quitando el problema de la costa y llevándolo a la selva, por consiguiente entra al acuífero y de allí vuelve a descargar a la costa”, explicó.

Destacó que los sitios para disposición final del sargazo deben prepararse como si fueran un tiradero de basura convencional, con una geomembrana que capture los lixiviados y permita tratarlos.

Recordó que los cenotes no tienen la misma capacidad de regeneración de otros cuerpos de agua, como los océanos: “un cuerpo de agua subterráneo una vez que está contaminado es casi imposible remediarlo”.

Quintana Roo tiene entre mil 300 y mil 500 kilómetros de ríos subterráneos y en la Península de Yucatán existen aproximadamente seis a diez mil cenotes, dos mil 500 de ellos en la entidad.

No cuentan con reglamentación
Una de las metas de los ambientalistas es que en la nueva ley nacional de aguas quede definido el concepto de sistema kárstico y cenotes, pues a pesar de su importancia, no están incluidos. A partir de allí se puede establecer la reglamentación adecuada y evitar su contaminación, por ello participan en los foros de análisis para integrar una nueva ley nacional de aguas.

“Si no tenemos esos reglamentos vamos a llegar a la sobremasificación de un cenote y no sabemos su capacidad de carga, algunos ya están recibiendo más turistas de los que pueden soportar”, señaló el entrevistado.

Al ser un cuerpo de agua subterránea, el manejo del cenote debe ser diferente al de un cuerpo de agua superficial pero se les sigue viendo como una “laguna superficial”.

“Necesitamos generar reglamentos que permitan mejores prácticas para mantener el uso sustentable de los cenotes. Hace falta inspección y vigilancia, que se les pida un programa de manejo a los prestadores de servicios turísticos en estos lugares”, destacó.

En Quintana Roo solo dos municipios cuentan con un reglamento propio: Tulum y Solidaridad.

Evitar la sobremasificación
Con el sargazo cubriendo las playas, los cenotes son vistos como una opción de entretenimiento, pero esto implica que estén entrando más nutrientes a estos cuerpos de agua: “si antes entraban dos o tres personas al día a lo mejor el mismo sistema de agua subterráneo lo podía ir diluyendo poco a poco, pero si a ese mismo cenote le metes mil personas al día ya son concentraciones más altas de elementos químicos”.

Como parte de las prácticas para evitar su contaminación está el que los visitantes no entren con elementos químicos en el cuerpo, como gel, cremas o bloqueadores. Parte de los daños ya son visibles: en algunos cuerpos de agua hay erosión en los suelos de alrededor.

De acuerdo con López Tamayo el reto es lograr normas oficiales mexicanas específicas para la región, para el manejo y uso sustentables de cenotes.

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