méxico | 20 de Mayo de 2016

Catedrático del Conacyt, Maximino Matus, expuso que grupos indígenas migrantes usan herramientas tecnológicas para reforzar lazos culturales a pesar de estar en diferentes países. Foto Gabriela Martínez

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Gabriela Martínez

Tijuana, 20 de mayo.- Indígenas migrantes que viven en Estados Unidos intentan mantener el arraigo con sus comunidades en México a través de herramientas digitales, reveló el catedrático del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Maximino Matus. 

Entrevistado al finalizar su ponencia en la Cámara Nacional de la industria Electrónica de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti), explicó que durante años se dedicó a investigar la interacción entre migrantes pertenecientes a las mismas comunidades pero que están asentados en diferentes países. 

La investigación, publicada en su libro "Acceso y uso de TIC en áreas rurales, periurbanas y urbano-marginales de México: Una propuesta antropológica", explica que fueron los jóvenes quienes empezaron con el uso de tecnología para conectarse con sus raíces. 

"Los mexicanos somos de los que más usamos herramientas digitales. Es increíble cómo se ha ido cerrando esa brecha digital. El celular, por ejemplo, ha sido la forma para mantener el ojo sobre los que se quedan; estas familias fragmentadas están cada vez más unidas por la tecnología", aseguró Matus. 

El también investigador del Colegio de la Frontera Norte (Colef) en Tijuana detalló que parte de su investigación la realizó con una comunidad indígena maya que vive en San Francisco, California, cuyos miembros aún mantienen contacto con sus familiares en México.

"Los jóvenes que nacieron en Estados Unidos las utilizan para decir 'Yo también soy mixteco, maya o cochimí'. Es una nueva arena donde se puede discutir y reflexionar estas múltiples identidades que genera la migración de las personas", señaló el investigador. 

Además detalló que en esta forma de interactuar, también surgen conflictos de convivencia. Uno de los casos que le sirvió en su investigación, trató sobre el rechazo que sufrió una joven zapoteca -nacida en Estados Unidos- cuando regresó a su comunidad en México. 

Matus explicó que las comunidades rurales mantienen usos y costumbres muy fuertes que difícilmente permiten el ingreso de personas que no están directamente relacionados, y en el caso de la adolescente, sus propios familiares cuestionaron su derecho a integrarse porque solo hablaba inglés y un poco de zapoteco. 

"Son espacios donde también estarán surgiendo conflictos porque la ética o la manera de relacionarse entre las nuevas generaciones es muy diferente", advirtió.

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