espectáculos | 20 de Mayo de 2015

Las actrices Leidi Gutierrez y Nancy Talamantes "Las Elegidas" Foto AP

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Daniela Creamer, especial para La Jornada

Cannes, 20 de mayo.- El director mexicano David Pablos hiela la sangre de la crítica en Cannes al presentar Las elegidas, en la sección Una cierta mirada, con un impactante y sólido drama sobre la trata y prostitución de menores en su país natal, en la ciudad fronteriza de Tijuana. Narrando la tragedia de un joven que es obligado por su familia a entregar para este fin a su novia, el cineasta demuestra con gran talento cómo aún es posible hacer un cine social a la altura.

Aunque la trama es violenta, Pablos elige un tratamiento fino, un rigor estético admirable para sugerir la brutalidad de los actos, y no turbar la retina del espectador mostrando su crueldad. Se abstiene de incluir escenas de sexo explícito pero insinúa el maltrato al que están sometidas las jóvenes. “Seamos sinceros, si la comparas con la película, la realidad es mucho más cruel”, afirmó el joven realizador, de 32 años, complacido de estar en la Croisette.

Inspirada en un relato homónimo del escritor Jorge Volpi, y apadrinada por Canana, la productora de Gael García Bernal y Diego Luna, la película retrata esta aterradora realidad a través de la historia de amor de Sofía, de 14 años, y Ulises, hijo del jefe de una red de prostitución de adolescentes. Pero a causa de su relación y en contra de su voluntad, la joven es capturada y encerrada en un lugar clandestino que obliga a prostituir a sus víctimas, las elegidas. Para recuperar a Sofía y liberarla de ese infierno, Ulises deberá encontrar un reemplazo. Como es de esperarse, difícilmente habrá luz al final del túnel para la protagonista.

P: ¿Crees que el cine pueda cambiar la sociedad?

R: No. Ni creo que Las elegidas pueda influir sobre la dura realidad que se vive en muchos países. Esto sucede en Tijuana, pero bien podría ser cualquier otro rincón del mundo. Amo el cine y es a lo que me dedico, pero creo que a veces le damos más valía del que tiene a nivel social. No creo que el cine pueda lograr esos cambios tan necesarios, pero sí puede crear conciencia. Lo que hace es retratar una realidad, forjar una experiencia humana. Es importante hablar y desarrollar historias de las vivencias propias y de las que nos rodea.

P: Es de agradecer la decisión de la puesta en escena, evocando tanta violencia sin mostrarla, con un tratamiento sutil y artístico.

R: Desde el principio tenía muy claro que no quería contar una historia sórdida, sino un retrato intimista de un tema muy complejo. Antes que nada es una historia de amor. Por ello me concentré en Ulises y Sofía. Pero la dureza era necesaria en la película. De por si es un tema tan delicado, tan fuerte, que no consideré preciso agudizar la violencia con escenas crueles o de sexo explícito. Si hacemos que el público se sumerja en ella sólo sugiriéndole los horrores, sin graficarlos, la película adquiere aún mayor fuerza. El desenlace desesperanzador también es difícil de asimilar. Ése era el objetivo. Tenía que ser un golpazo para el espectador para que se lleve el recuerdo bien grabado.

P: ¿Cómo fue tu experiencia de vida en Tijuana, tu ciudad natal?

R: Es un lugar muy violento por su naturaleza, pero al mismo tiempo posee cierto atractivo. Ciudad de contrastes, que no es ni México, ni Estados Unidos. Un híbrido. Esto junto a tantas historias le impregna un carácter bastante fuerte, intenso y especial, lo que me parece fascinante de ella. Por eso no tuve miedo de ofrecer esta estampa tan negativa de Tijuana, o posibles reacciones de quienes se ocupan de estas redes criminales de prostitución de menores. Tampoco dudé en incluir el comentario sobre la relación de conveniencia entre la policía y estos proxenetas. Se trata de una ficción ajena a los valores sociales, un reflejo de esa sórdida realidad. Todos los elementos en la trama están incluidos para el bien de la historia. No quiero afirmar que todas las autoridades son corruptas, pero tampoco puedo negar que estas cosas suceden efectivamente.

P: ¿Cómo te preparaste para escribir el guión?

R: Me propusieron Diego y Gael un guión que había comenzado a trabajar Volpi, pero me pareció necesario modificar muchos detalles. Así, comenzamos juntos a desarrollar una nueva versión, pero luego él tuvo que abandonarlo por motivos profesionales, de modo que continué sólo con la escritura del mismo. También investigué y leí mucho sobre la trata de menores y me involucré con un par de organizaciones que ayudan a jóvenes que han sido víctimas de esta tragedia. Sus experiencias son escalofriantes, realmente fascinantes. Siempre he sostenido que la realidad supera la ficción, y aquí lo estoy comprobando con creces.

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