Chihuahua | 20 de Marzo de 2018

Bajo la consigna de “no queremos minería, queremos nuestro bosque y elegimos la vida”, indígenas asentados en territorios de la etnia Pima como en poblado de Yepachi y de los rarámuris (tarahumaras) como Guazapares, Urique, Uruachi y Ocampo, entre otros, se openen a que compañías mineras extranjeras contaminen el agua y la tierra de sus comunidades con su proyecto en aras del desarrollo del estado. Foto Notimex

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Rubén Villalpando / La Jornada

Ciudad Juárez, 20 de marzo.- Indígenas asentados en territorios de la etnia Pima como en poblado de Yepachi y de los rarámuris (tarahumaras) como Guazapares, Urique, Uruachi y Ocampo, entre otros, denunciaron que padecen una fuerte agresión ambiental por parte de la minería extranjera, la cual no toma en cuenta el bienestar de estas comunidades a las que están dañando.

Bajo la consigna de “no queremos minería, queremos nuestro bosque y elegimos la vida”, los representantes de las comunidades Bawinocachi, Bosques de San Elías Repechique, Choréachi (Pino Gordo), Coloradas de la Virgen, Cordón de la Cruz, Mala Noche, Mogótavo, Tuáripa y organizaciones civiles como sierra Madre, Awé Tibúame, Centro de educación y defensa de los derechos humanos e indígenas, Consultoría Técnica Comunitaria, Barzón Chihuahua que en conjunto conforman la Red en defensa de los territorios indígenas de la Sierra Tarahumara, exigen no entregar tierras propiedad de ellos a las empresas canadienses y otras como promueve el gobernador Javier Corral Jurado.

Advierten  que de crecer la explotación de minas, “la tierra y el agua quedarán contaminadas en aras de este desarrollo, que solo deja desolación a los pueblos y comunidades indígenas que no son beneficiadas”.

Expresaron que “la explotación minera en la Sierra Tarahumara ha tomado un nuevo auge con compañías transnacionales y nacionales, afectando a comunidades indígenas invisibilizadas por los caciques, los ejidos y comunidades agrarias; territorios pimas en Yepachi; territorios rarámuris de Guazapares, Urique, Uruachi y Ocampo, han sufrido una fuerte agresión ambiental por la minería, sin tomar en cuenta el bienestar de estas comunidades”.

La explotación minera en proceso y la que se trata de impulsar, son una desgracia más para los pueblos y comunidades indígenas de Chihuahua a costa de un “desarrollo económico cuyos principales beneficiarios son las compañías mineras. Tierra y agua quedan contaminadas en aras de este desarrollo”.

Explicaron que “ante la visita que hizo el gobernador Javier Corral Jurado a Canadá para asistir a la Feria de la minería e invitar a esas empresas a explotar la sierra, comunidades indígenas de la Tarahumara, así como organizaciones civiles de Chihuahua, manifestamos un total desacuerdo con que se utilice la explotación minera en el estado como un medio para impulsar el desarrollo económico”.

“Ello significa la devastación del medio ambiente, el despojo de territorios de las comunidades y pueblos indígenas; la destrucción del patrimonio histórico y cultural; serios daños a la salud de las personas; contaminación del agua y muchas otras consecuencias negativas que, lejos de beneficiar a la economía de las y los chihuahuenses, disminuyen su patrimonio y agreden a su gente”.

Agregaron que si “bien Chihuahua es un estado con un gran potencial minero, como lo manifestó el gobernador Corral Jurado, también es uno de las entidades con mayor riqueza natural debido a la diversidad de sus ecosistemas y de los pueblos indígenas de la Sierra Tarahumara; la explotación minera sólo significaría la devastación de esa riqueza y un daño aún mayor al bosque, organismo vivo que es disminuido año con año debido a la tala inmoderada, “legal” e ilegal.

“Hemos observado y escuchado las experiencias de comunidades indígenas amigas en otras partes del país y del mundo, que hoy dan testimonio del calvario en que se puede convertir el luchar contra la imposición de una empresa minera y más, contra los daños que provoca, por eso nos adelantamos a los tratos que el gobierno pueda hacer con las empresas mineras y manifestamos el más enérgico rechazo a la minería en el estado porque, ¡queremos cuidar nuestros territorios para seguir viviendo en ellos! ¡Queremos nuestro bosques, barranca y bienes comunes! ¡Queremos agua para todas y todos!”.

Además, los pequeños productores agrícolas del estado nos unimos a la defensa del medio ambiente y los recursos naturales, pues de ello también depende la producción de alimentos, para sostener nuestras vidas todas.