Baja California | 20 de Febrero de 2015

En el comedor del albergue San Vicente Foto Edgar Lima

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Lorena Lamas

Ensenada, 20 de febrero.- Las historias de los migrantes e indigentes se entrelazan en el albergue temporal San Vicente en Ensenada, cuya edificación se asemeja a una escuela católica, pulcra y silenciosa, donde los viajeros se advierten unos a otros de los peligros de cruzar a Estados Unidos de manera ilegal.

Los hombres que  tocan la puerta del centro -ubicado calle Novena de la colonia Bustamante- para pedir refugio; tienen características en común, “todos son valientes” y sus memorias son emotivas.

Dalia Yumari Robledo Escobedo, hermana de la caridad a cargo del albergue, es quien delega responsabilidades y consigue lo necesario para que la institución funcione. El agua, la luz, el gas y la fe en dios, no pueden faltar.   

Aunque en Ensenada se habla poco de la presencia de migrantes originarios de distintos estados de México y Sudamérica, es aquí donde los viajeros encuentran más oportunidades e incluso trabajo.

Previo a la Semana Santa aumenta el flujo de migrantes, porque, aseguran, la vigilancia de la Patrulla Fronteriza se simplifica en las vacaciones, además de que el clima favorece en el camino hacia el norte.  

Dalia Yumari narró a La Jornada Baja California la odisea que significa mantener en pie y funcionando el hogar para personas que llegan con la certeza de que recibirán medicamento, consulta, alimento, un colchón para dormir, espacios para aseo personal y ropa para no pasar frío.

Los días críticos se acercan, pues hay ocasiones en que la alacena está vacía, y el apoyo gubernamental y la iniciativa privada es casi nulo. Es en ese momento cuando las hermanas invitan a los migrantes a que oren junto con ellas para que la caridad llegue.

“Lo que hacemos es rezar; confiamos en que dios nos va a mandar algo. En abril del año pasado, justo en Semana Santa estábamos vacíos como nunca, entonces sacamos la oración de la divina providencia y le incluimos la de los bienhechores… de un ratito a otro se llenó; sé que es algo increíble, pero lo viví”, recordó.  

Las condiciones

El albergue tiene sus reglas. Hay horarios para levantarse, desayunar, salir a buscar trabajo y regresar a tomar el último alimento del día y asearse. Antes de entrar se les revisa a los migrantes para estar seguros que no están bajo los influjos del alcohol u otra droga.

Antes de cada alimento rezan la oración a San Carlos, fundador de la congregación San Vicente de Paul y después se sortean domésticas; quien no esté dispuesto a ayudar no se queda esa noche.

El cupo en la casa hogar es para 70 individuos, aunque los alimentos se comparten con personas que viven en la calle, siempre y cuando haya comida suficiente para los que se hospedan. En los próximos días de pascua podrían servir 85 platos de comida. 

Ensenada tierra agrícola, pero no comparten

Algunos artículos perecederos, como frutas y verduras, se compran con recursos propios porque ninguna empresa agrícola local apoya al centro con alimentos. Los gobiernos dan poco y son los Centros para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) los que en ocasiones llevan provisiones. 

El padre Carlos Barco, conocido como el padrino del Centro, también apoya como otras empresas que no se olvidan de los más necesitados.

El consumo diario es de 10 kilogramos de frijoles, alimento que más se consume además del arroz y avena. Las porciones son grandes y pueden repetir si hay de sobra.

Una familia con sueños

Los Hernández tienen tres meses en el albergue, más tiempo del permitido que es entre 30 a 60 días, según cada situación. El padre y la madre trabajan en la limpieza de una casa, junto con sus dos pequeñas hijas que por situaciones difíciles no han podido regresar a la escuela.

El destino de esta familia es Culiacán, Sinaloa, donde tienen parientes que los ayudarán.

Sondeo

Recientemente se presentó una iniciativa de ley para que el gobierno estatal norme el transporte público, otorgue concesiones y fije las tarifas máximas. ¿Está de acuerdo en que se les quite a los municipios?