Chihuahua | 19 de Noviembre de 2017

Operativos de la policía federal en las comunidades rurales de Chihuahua Foto Cortesía

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Rubén Villalpando, corresponsal

Ciudad Juárez, 18 de noviembre.- Cientos de familias indígenas, campesinos y empresarios están emigrando de los poblados y municipios de la sierra a las ciudades, por temor a la violencia que han desatado los carteles de Juárez y Sinaloa por controlar el territorio para la siembra y traslado de drogas.

Sobre estos hechos, la comisionada de los Pueblos Indígenas del estado de Chihuahua María Teresa Guerrero, afirmó que el desplazamiento forzado ante la violencia de los pueblos serranos va en aumento, sin embargo, dijo, “es complicado determinar su posible ubicación para ofrecer ayuda pues normalmente se resguardan en asentamientos de ciudad Juárez”.

El año pasado se tuvo información de aproximadamente cuatro mil 500 desplazados y ONG aseguran que ahora es la cantidad mayor porque muchos pueblos se quedan solos por temor a la violencia de las bandas criminales-

La Comisionada dijo que “existe el desplazamiento sin embargo no tenemos las cifras y creo que es trabajo del diagnóstico del desplazamiento lo está haciendo la Comisión Estatal de Atención a Víctimas, para nosotros es sumamente difícil, no se pueden localizar, ellos mismos no lo desean muchas ocasiones se van de sus pueblos”.

“Es un problema que se presenta desde la década de los noventas, y mediante estadísticas se sabe en primer lugar era un desplazamiento individual a partir del 2013 comenzó a ser masivo”.

Recientemente, el párroco de la tarahumara, Manuel Granados, dijo que “hay un éxodo imparable de familias hacia las ciudades donde se está creando un problema mayor porque los asentamientos se han vuelto insuficientes”.

Pobladores de poblados como El Alamillo, cercano al municipio de Madera que se ubica en los límites con Sonora afirman que “fueron de los últimos en salir, solamente los mayores se quedan encerrados en sus casas y salen temerosos a sembrar maíz, frijol y otros productos para no morirse de hambre”.

“Mateo”, de 35 años de edad asentado en la colonia Anapra, una de las que presenta altos índices de marginación en Juárez dice que llegó con sus cuatro hijos, esposa y mamás, afortunadamente encontramos mi mujer y yo trabajo en la maquila, pagan poco, pero alcanza para comer todos y mis niños pueden ir a la escuela, ya que en El Alamillo estaba cerrada.

Puerto Palomas, en la región noreste del estado es otra población fantasma, ya que, de recibir cientos de indocumentados para cruzar la zona, los grupos fueron desplazados por bandas de narcotraficantes de La Línea y del Cártel de Sinaloa, que se disputan la plaza.

Raúl Méndez, de Madera, quien también vive en Juárez dijo que, en el municipio de Madera, Gómez Farías y la región serrana existen muchos pueblos fantasmas debido a que las personas han abandonado sus casas por la violencia, han huido y dejan muebles, propiedades, terrenos y todo por temor a la violencia.

Las carreteras, caminos y brechas de poblaciones como Las Varas, Madera, Temósachi, Ignacio Zaragoza y Gómez Farías hasta Buenaventura son vigiladas por narcotraficantes y de vez en cuando por agentes policiacos.

El año pasado, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH), dijo que Chihuahua es una de los estados que más personas desplazadas por la inseguridad generada por el crimen organizado y las consecuentes violaciones a los derechos humanos.

Sólo durante 2016, reportan que el estado de Chihuahua registró tres eventos de desplazamientos masivos (la movilización simultanea de diez o más núcleos familiares), expulsando en total cuatro mil 747 personas de su lugar de residencia en el estado.

En la región cercana a Juárez, los municipios de Praxedis, G. Guerrero y Guadalupe, Distrito Bravo disminuyeron en número de habitantes, el segundo de ellos contaba con alrededor de 12 mil personas y ahora no tiene más de cuatro mil de acuerdo a las mismas autoridades municipales luego que los carteles disputaron el control de esas poblaciones ubicadas cerca del río Bravo que les permiten cruzar drogas e indocumentados.

La mayoría de los habitantes se fueron a vivir a Juárez y a los Estados Unidos los que tienen familiares en ese país.