méxico | 19 de Septiembre de 2018

Cotero Bernal, fue despedido por el gobernador priísta Aristóteles Sandoval por considerarlo corresponsable del trajín de los cuerpos. Foto Arturo Campos Cedillo

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Juan Carlos G. Partida / La Jornada
Guadalajara, Jal. 19 de septiembre.- Suman al menos 300 los cadáveres de personas asesinadas no identificadas que se encuentran en dos cajas refrigeradas de tractocamión: una, la que durante varios días estuvo circulando por los municipios de Guadalajara, Tlajomulco y Tlaquepaque, y otra que se encuentra en las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), cuyo director, Luis Octavio Cotero Bernal, fue despedido por el gobernador priísta Aristóteles Sandoval por considerarlo corresponsable del trajín de los cuerpos.

Hasta el lunes sólo se conocía la existencia de una caja refrigerada con 157 cadáveres que fue alquilada por la Fiscalía General de Jalisco para conservar los cuerpos de al menos 150 personas asesinadas y no identificadas, pero el ex director del IJCF dijo que el otro contenedor se encuentra en esa dependencia con un número similar de cadáveres.

Tras su despido por el manejo ‘‘fuera de protocolo’’ de los 157 cuerpos, Cotero Bernal aseguró que el secretario de Gobierno, Roberto López Lara, y el fiscal estatal, Raúl Sánchez Jiménez, fueron quienes decidieron guardar los cadáveres en las cajas refrigeradas debido a la saturación de la morgue del IJCF.

Esta declaración, afirmó, podría poner en riesgo su vida y la de su familia. El ex funcionario recordó que desde el 9 de julio pasado su hija Índira Alma Angélica Cotero Ortiz, de 37 años, desapareció junto con Fernando Castañeda Villalvazo, y desde entonces se desconoce su paradero.

La explicación del gobierno estatal es que por la falta de cupo en la morgue del IJCF se rentaron ambos contenedores mientras se construye un panteón y crematorio forense en El Vado, municipio de Tonalá, proyecto rechazado por los vecinos.

Este martes el gobernador nombró director del IJCF a Carlos Daniel Barba Rodríguez, hasta ayer director de dictaminación pericial del instituto.

La salida de Cotero del IJCF provocó la inconformidad de colectivos de familiares de personas desaparecidas, quienes señalaron que el ex funcionario era ‘‘uno de los pocos’’ servidores públicos que atendía ‘‘con diligencia y sensibilidad’’ los reclamos de quienes buscan a sus seres queridos.

La organización Por Amor a Ellxs se manifestó fuera del palacio de gobierno del estado, en el centro de Guadalajara, aprovechando la visita del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, a quien entregaron un pliego de demandas, avalaron el buen trabajo de Cotero y pidieron una investigación a fondo.

Una manifestante, quien prefirió el anonimato, dijo que aunque la FGE tiene una fiscalía especializada en desaparición forzada, carece de recursos económicos y humanos para indagar el paradero de al menos a 3 mil 500 personas.

Antes de la llegada de López Obrador, el mandatario estatal también salió del palacio de gobierno para esperarlo y se acercó un par de minutos a los manifestantes, quienes le entregaron el pliego petitorio y criticaron severamente su decisión de despedir a Cotero. ‘‘¡Tú eres el que tendría que estar en la cárcel!’’, le espetó una mujer. Molesto, Sandoval regresó al portón del palacio.

Las comisiones Nacional y Estatal de los Derechos Humanos anunciaron la formación de un equipo de médicos forenses, sicólogos y abogados para investigar el caso. Asimismo, demandaron a las autoridades una indagatoria exhaustiva para que los responsables sean presentados ante la justicia, pues ‘‘este caso no debe quedar en la impunidad’’.

Advirtieron que estos hechos reflejan una falta de respeto a la dignidad de las personas fallecidas y vulneran sus garantías fundamentales, al igual que las de sus familiares, quienes tienen el derecho a conocer la verdad sobre las muertes y darles sepultura conforme a sus creencias religiosas.

(Con información de Emir Olivares y Jessica Xantomila, reporteros)