méxico | 19 de Junio de 2019

Agentes de migración e integrantes de la Guardia Nacional reforzaron la vigilancia en los retenes instalados en las carreteras que confluyen en Tapachula, Chiapas. Los operativos se enfocan en la revisión de unidades del transporte público en busca de indocumentados. Foto Alfredo Domínguez / La Jornada

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Herman Bellinghausen / La Jornada
Suchiate, Chis., 19 de junio. En vísperas de la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a la frontera sur donde se reunirá con su homólogo de El Salvador, Nayib Bukele, en el contexto de una severa crisis migratoria acentuada por los amagos arancelarios y militares del presidente estadunidense Donald Trump, las cosas se sienten calientes.

En pocas horas se sucedieron dos hechos relevantes. Uno, la resistencia de balseros, cargadores y comerciantes de la ribera chiapaneca del río Suchiate contra la Guardia Nacional (GN) que intentó impedir el transporte fluvial de personas y mercancías este lunes. El otro, un motín hoy martes de migrantes "extracontinentales", en su mayoría africanos, recluidos en la Feria Mesoamericana, adaptada como estación migratoria, o centro de detención en la afueras de Tapachula.

A esto se suman las redadas de la GN y agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) en parques y terminales de Tapachula, así como la continua detención de individuos y familias migrantes que se trasladan en transporte público entre los municipios chiapanecos de Suchiate y Tapachula. Los puestos de control bajo los puentes El Manguito y Viva México funcionan como ratoneras para ellos. En la media hora que permaneció La Jornada en El Manguito esta mañana, en distintos autobuses y colectivos fueron interceptadas una decena de personas, entre ellas un menor de quizás 12 años viajando solo y una joven pareja hondureña con un hijo pequeño.

Alineadas a orillas de la carretera, las "julias" del INM se turnaban para trasladar a los detenidos a la estación Siglo XXI, en el otro extremo de Tapachula. Allí, y en la estación del INM de Ciudad Hidalgo, no cesa el trajín de autobuses de pasajeros que ingresan vacíos y salen llenos de centroamericanos deportados.

Las respuestas gubernamentales, apremiadas por Estados Unidos, para contener el creciente flujo de personas de distintas nacionalidades que ingresan a México por la frontera sur, amenaza añejos usos y costumbres comerciales entre las franjas colindantes de Suchiate (México) y Tecún Umán (Guatemala). Esta mañana la actividad de carga, descarga y cruce fluvial en ambas direcciones era febril, o sea como siempre, en los "pasos" El Coyote y El Limón, rústicos embarcaderos del lado mexicano.

Pero se siente ya la sombra de la nueva Guardia Nacional (GN). El domingo se interrumpieron los cruces cuando, en carácter de marinos (aún no concluye el ajuste de identidades castrenses y policiacas en el nuevo vertedero de la GN, que si acaso logra identificarse gracias a gafetes que en vez de PM –Policía Militar– dicen GN), una patrulla del nuevo organismo intentó impedir el traslado de personas y mercancías, y ayer lunes se topó con la decidida resistencia de cargadores, balseros, comerciantes y vecinos.

Nadie oculta que por aquí cruzan migrantes, en su mayoría centroamericanos, como cualquier otro pasajero de las balsas que caracterizan al Suchiate, consistentes en racimos de infladísimos neumáticos de camión atados, con tablas encima, e impulsados mediante largos palos que los balseros clavan en el lecho del río. Pero la principal actividad comercial entre ambas orillas es de mercancías, presentadas por los medios locales como "contrabando" si bien, como enfatiza Vinicio, comerciante de Tecún Umán, existe un acuerdo de libre comercio entre ambas naciones "que favorece a los dos países". Para la divisa guatemalteca los precios mexicanos resultan muy ventajosos, y para el masivo comercio del lado mexicano (que va de tendajones a bodegas y supermercados), estimula una economía vivaz.

Para Vinicio, "a nadie le conviene frenar este comercio". No dejan de descargarse y embarcarse cantidades fabulosas de cervezas, refrescos, papel higiénico, alimentos y golosinas, así como muebles, envases, refacciones automotrices, frutas, verduras y toda clase de productos adquiridos en tiendas mexicanas.

Omar, un cargador del lado mexicano con la camiseta verde que uniforma a los trabajadores fluviales, luego de parodiar con gracia a los numerosos periodistas que hoy andamos entrevistando a quien se deje, y fingía entrevistar a sus compañeros ("A ver, ¿qué es eso que va a pasar usted por aquí?"), argumenta que da actividad da trabajo directo a mil 500 personas y beneficia a decenas de miles. "Ayer los marinos nos advirtieron que nos van a prohibir trabajar y van a desalojarnos. ¿Y entonces, qué, ¿vamos a migrar también?"

Aquí nunca se sabe dónde va saltar la liebre. Hoy, a eso de las tres y media de la tarde se suscitó un motín de detenidos en la Feria Mesoamericana que rompieron el cerco policiaco y ganaron la orilla de la calzada en lo que parecía una fuga masiva pero se decantó como protesta por la escasez y mala calidad de la comida. Un destacamento de la GN y decenas de Policías Federales rodearon a los inconformes, entre 30 y 50 personas, y los obligaron a retornar al centro de reclusión donde esperan ser deportados o admitidos en México como refugiados.

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