espectáculos | 19 de Mayo de 2015

Benicio del Toro, Emily Blunt, Denis Villeneuve y Josh Brolin Foto Ap

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Daniela Creamer / Especial para La Jornada

Cannes, Francia, 19 de mayo.- Con Sicario, en competición en Cannes, el director canadiense Denis Villeneuve fusiona hábilmente sus dos ámbitos narrativos predilectos: los personajes femeninos predominantes y el thriller. Para ello ha elegido a Emily Blunt, en el papel de Kate Macer, una policía valiente e intrépida, recién ingresada al FBI, quien debe unirse al grupo de élite de la CIA,

Josh Brolin y Benicio Del Toro, experto despiadado en trabajos sucios. Su objetivo es capturar a un poderoso narcotraficante mexicano en medio de una misión secreta que va de desengaño en desengaño. La cinta, basada en el guión de Taylor Sheridan, está ambientada en Ciudad Juárez, justo cruzando Río Grande de El Paso, Texas, zona fronteriza entre México y Estados Unidos, donde proliferan los riesgos económicos, políticos y diplomáticos. 

Es un poema oscuro, una vorágine indescriptible de violencia, cuerpos mutilados, sangre y testosterona. Un terreno fértil para el cine de Villeneuve: "Es un lugar peligroso, desolador y silencioso, algo que está muy relacionado a la violencia y a la presión que ejercen los narcotraficantes".

"A mis manos llego el guión, y al leerlo me capturó inmediatamente. Taylor tiene un gran conocimiento sobre el tema, sobre el Norte de México y sus conflictos", prosigue el cineasta, quien se regodea por su habilidad de apropiarse de material ajeno y hacerlo suyo. El thriller, desconcertante y túrbido, revela el lado oscuro e incómodo de las acciones estadunidenses antinarcotráfico que se llevan a cabo en la frontera y saca a flote el desencanto de la realidad.

"Allí no hay ni dios ni ley", afirma el guionista, quien tuvo que adentrarse en dicha zona para ganarse la confianza de la población local y aprender lo que está en juego con el tráfico de drogas. Es un drama repleto de venganzas y redenciones, que no agrega nada novedoso al tema, mil veces repetido, pero sin duda lleva a cuestionarse si el fin justifica los medios. Taylor aclaró: "Aquí es imposible. En la película no hay ni buenos ni malos. Cuando crees haber acabado con el malo, te das cuenta que estas aún muy lejos de resolver el problema".

Pero resolver el conflicto, no era el objetivo del cineasta, para quien era "un deber y una gran responsabilidad plantear inquietudes y mostrar al mundo las terribles circunstancias que mantienen en zozobra a los habitantes de ambos lados de la frontera. Es sobre la alienación que provoca la violencia y el cuestionamiento sobre si tendrá solución o no".

Prosiguió: "El filme no es sólo sobre el cartel de drogas. Es sobre América, sobre cómo los estadunidenses fantasean creyéndose capaces de resolver estos problemas, mas allá de su frontera, sobre sus daños colaterales, la legalidad y las cuestiones morales que esto conlleva. Es un thriller que tiene que ver con idealismo y realismo y la tensión que se crea entre ambos. Sucede en el Norte de México, pero bien podría ambientarse en Afganistán o en el Medio Oriente."

Villeneuve destacó también la importancia del personaje femenino que lleva el peso de la historia: "Al principio los productores querían que cambiara el personaje central por un hombre. Pero me rehusé. Sentí que era un papel fuerte, intenso, hermoso para una mujer. Es algo que no se ve con frecuencia en el cine, porque si es mujer el centro de la acción, te dan menos dinero para hacerlo. Cuando vi a Emily en Young Victoria me pareció perfecta. Sabía que el rodaje seria duro, en condiciones climaticas adversas por la aridez del desierto. Pero vi en ella su fortaleza física y de espíritu, perfectos para semejante personaje, expuesto siempre al peligro y a constantes sobresaltos. Emily estuvo insuperable".

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