Chihuahua | 19 de Abril de 2019

Caminar todos los días es hacerlo sin descanso, a un buen paso se emplea de cuatro a cinco horas. Bajo el intenso sol en verano o con el frío que cala en los huesos en invierno. “Uno nunca sabe lo que se puede encontrar en el trayecto”; en la imagen, la familia Ramírez compuesta por Lorena, Juana, Mario y su padre Santiago. Foto cortesía

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Notimex

Ciudad de México, 19 de abril.- Correr todos los días varios kilómetros en la Sierra de Chihuahua es para José Mario Ramírez Hernández una rutina, sabe que al ser un corredor de grandes distancias, su deber es llevar el sustento a su familia, un clan de atletas que se hicieron a la sazón de la naturaleza.

Sereno de mirada, pero de fortaleza en los pies y corazón, José Mario sabe lo que es ser ganador al ser parte de una comunidad atlética que se dio por nacimiento, pero de igual manera por la necesidad de cobijar a su familia.

“Corremos para llevar alimentación a la familia. Corremos porque queremos tener un beneficio en nuestro hogar. Genéticamente lo tenemos, es parte de nosotros desde niños”, detalló.

Desde 2006, tanto él como su hermana Lorena, comenzaron a trazar su historia en las carreras de distancias largas, mejor conocidas como ultramaratones, en las que se deja más que el deseo de ganar. Se deja parte del cuerpo y el desgaste en los pies. Su más grande tesoro.

En el Ultramaraton de Guachochi vio nacer a este atleta que conquistó España, donde corrió los 102 kilómetros del “Tenerife Blue Trail” con un crono de 16:31 horas para un sitio 22 general. Causó sorpresa porque no lleva una preparación como el resto de los corredores.

“Cuando corremos distancias cortas no somos muy buenos, pero en las largas sí. La resistencia arriba de los 42 es lo que nos hace ser buenos. Los demás corredores nos dicen que somos buenos y lo tratamos de cumplir”, señaló en entrevista con Notimex.

Si bien el atleta es parco en su hablar, en su rostro refleja la seguridad empleada en cada competición, ya que dice la mejor preparación es correr en los cerros, donde hay tramos complicados de piedras y yerbas que dificultan el trote.

“Desde niños vamos al monte, nos vamos varios kilómetros desde nuestra comunidad a otra. Nos dedicamos a cuidar a animales y diario es caminar en la montaña, sin importar lo que haya”, sostuvo.

Para José Mario ser corredor de grandes distancias es parte de su satisfacción, no duda el momento de partir en busca de otra hazaña, de hacer que su gente se sienta orgullosa de él y desde luego su familia.

“Mi familia no dice nada, simplemente nos apoyamos. Somos una familia de atletas, somos 10 y de ellos seis corremos, dos están chicos”, sentenció.

Caminar todos los días es hacerlo sin descanso, a un buen paso se emplea de cuatro a cinco horas. Bajo el intenso sol en verano o con el frío que cala en los huesos en invierno. “Uno nunca sabe lo que se puede encontrar en el trayecto”.

Atleta de tiempo completo, pero sin la técnica de los competidores de profesionales, José Mario tiene el deseo de mejorar en España el tiempo del año pasado. Tiene el ímpetu de seguir con su historia cobijado por a la sazón de la naturaleza.

“En España, gracias a Dios, nos tratan bien. Sería la tercera vez en Tenerife y desde luego bajar el tiempo. Lorena me ganó, fue quinto general de los 2 mil 500 atletas”, concluyó.

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